Cambiar internamente

Cambiar internamente

Nadie puede convencer a otro de que cambie. Como dice Marilyn Ferguson, cada uno de nosotros custodia una puerta del cambio que solo puede abrirse desde dentro. No podemos abrir la puerta del otro, ni con argumentos ni con apelaciones emocionales.

Como individuos, cada uno de nosotros debe hacerse cargo de su propio cambio interno. No pretender cambiar al mundo, sino cambiar personalmente. Gandhi decía sabiamente: “Somos nosotros quienes debemos encarnar el cambio que ansiamos contemplar”.

Mahatma Gandhi no gobernó ningún país, pero consiguió lo que nadie había conseguido antes: fue la esperanza de toda su gente, y condujo a su pueblo hacia la libertad.

Así como lo fue él para su pueblo, nosotros somos un espejo para los demás, ya que lo que sentimos por dentro se ve por fuera, y por eso no podemos mejorar nuestras vidas trabajando solo sobre aspectos exteriores; porque de esa forma pocos verán lo que verdaderamente somos, solamente verán lo que aparentamos ser.

Cuenta Paulo Coelho la historia de un hombre muy particular que cierta vez recibió la visita de algunos amigos que, al verlo viejo y sabio, le pidieron que les enseñase cuál era la manera de rezar y qué debían pedirle a Dios. Sonriente, respondió:

Al principio, yo tenía el fervor de la juventud, que cree en lo imposible. Entonces, me arrodillaba ante Dios y le pedía que me diera fortaleza para cambiar a la humanidad. Al poco tiempo, vi que era una tarea que iba más allá de mis fuerzas. Entonces comencé a pedirle a Dios que me ayudara a cambiar lo que estaba a mi alcance. Pero solo ahora, al final de mi vida, es que entendí el pedido que debía haber hecho desde el principio: que yo fuese capaz de cambiarme a mí mismo.

Si cambiamos nosotros, ¿cambiará el mundo que nos rodea? ¿Cómo? Parece una absurda teoría, pero no lo es. Hagamos con seriedad la prueba, y experimentemos los cambios que se producen en nuestro entorno cuando nosotros modificamos nuestro interior.

Pero si algo me inquieta o me molesta, lo lógico es cambiar esa situación, ¿no?

No necesariamente, porque si en una determinada etapa de nuestra vida existe algo que nos tiene angustiados, deprimidos o nos produce un gran dolor, la solución no siempre consiste en modificar la situación, sino en intentar cambiar nosotros mismos para adaptarnos a ella; y para esto nada mejor que modificar la forma que tenemos de ver y entender las cosas.

Recordemos que nunca vemos el mundo de la manera que realmente es, sino que siempre lo vemos desde nuestra óptica particular.

Por Alfredo Diez, escritor, conferenciante y consultor de empresas / Whatsapp +5492613023321

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