El Frank Romero Day luce repleto y está por comentar el show
Ya sólo faltan minutos para que comience el show del Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Desde las 21.30 aproximadamente, las gradas están repletas y el público hace notar su excelente humor.
Ahora, a las 22, los locutores, con algunos marcados problemas de sonido, dan la bienvenida a los turistas en varios idiomas. Además, las reina y virreina del año pasado, son presentadas como genuinas anfitrionas, luego de nombrar a cada una de las reinas invitadas de todo el país y de Uruguay y a pasadas reinas nacionales.

Ya está todo listo. Es hora de que se despliegue "Constelación del Vino", el esperado espectáculo central de los mendocinos para el mundo.
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A las 21.05
Un cielo despejado y un clima caluroso auguran las condiciones ideales para la noche. Gran desarrollo tecnológico en el escenario y tribunas que comienzan a llenarse. Ya a las 21.05 el teatro griego está cubierto en un 95% o tal vez un poco más; prácticamente no se observan claros en las gradas.

A las 21, sigue la Previa
La previa continúa a las 21.05, con esforzados animadores y la buena onda general del público, dispuesto a participar de las ocurrencias.
Esta previa, tiene, por cierto, un gran perfil comercial: no hay segmento en el que los locutores no aludan a auspiciantes, incluso, animándolos a participar en determinadas demostraciones, en nombre de una empresa. Por ejemplo, hicieron a todos levantar y mostrar las luces de sus celulares, en nombre de Movistar.
Como vemos, también es una fiesta con una veta marcadamente empresarial. Además, uno de los momentos que más excitación ha generado es el de los sorteos, con una moto y un auto, nuevos, como atractivos principales.
El clima, en tanto, es sumamente agradable, el calor se ha ido y el cielo luce despejado. Todo, hasta ahora, está saliendo de la mejor manera y el público tiene, además, el aplauso fácil.
La previa
A las 20, arrancó la previa con un espectáculo musical, a cargo del actor Adrián Sorrentino, quien recoge buenos aplausos luego de cada presentación. Incluso, Sorrentino no se privó de Cantar "Cambalache".
Hasta ahora, todo transcurre con normalidad. Ya hacia las 20.30, el teatro griego está cubierto en un 80%. En los cerros, el porcentaje es aún más alto. Por cierto este año, los cerros (ver nota aparte) ya tiene su primera reina. Adrián Sorrentino.
En tanto, el palco de autoridades tiene muy poca gente. Es de esperar que, como otros años, las autoridades elijan ingresar cuando sea un poco más de noche y la música suene bien alto, al menos, esta ha sido la costumbre en los últimos, por lo menos, diez años, en esta fiesta
Los mayores aplausos, hasta ahora, se los han llevado las reinas con mandato cumplido, mientras las "barras bravas vendimiales" de cada departamento, no dejan de vivar a sus candidatas, entre las más ruidosas, están Las Heras, Lavalle, Tunuyán y Godoy Cruz.
A las 19 horas
Desde el Parque General San Martín, toda una caravana colorida se acerca al escenario, con bolsos y sillas, esquivando puestos de ventas y promociones de todo tipo. Las gradas aún lucen bastantes vacías.
Llegó la gran noche del show mayor de la fiesta del trabajo de los mendocinos. El teatro griego, luego de meses de trabajo, luce a punto, bajo condiciones ideales para la concreción del espectáculo.
El show, escrito por Arístides Vargas y dirigido por Vilma Rúpolo y Guillermo Troncoso girará en torno a cosmovisiones de pueblos originarios, a partir de las cuales se irán estructurando los cuadros clásicos que esta celebración siempre ofrece. 
Mientras el solo camina a su crepúsculo, todo parece estar a punto tanto en las tribunas y los cerros, como en las disposiciones previas del equipo técnico. Hay un gran operativo policial en las inmediaciones y el ingreso es ordenado en este momento.
El espectáculo contará con un gran ensamble musical y un fuerte desarrollo de luces, con importancia de las tradicionales cajas de luces, y el soporte, de envegadura, de elementos audiovisuales
Síntesis argumental, según los autores
La idea general es la de mostrar, como las cosmovisiones originarias, la unión del cielo y la tierra. Casi como una metáfora, un reflejo de la esfera celeste y la terrestre. La historia, contada por Coros, gira en torno al movimiento de los astros, las constelaciones y el vino. Las constelaciones como misterio que nos precede y el vino como materia que guarda ese misterio, esa atmósfera de levedad que constituye la mística de nuestra identidad.
Comienza la historia en un pasado lejano, en el seno de la naturaleza como gestora de vida y el agua como elemento fundamental que primero hace a Cuyo y luego hace a Mendoza. Según la cosmovisión de los originarios, el suelo, la tierra es un espacio sagrado, un lugar de esperanza e identidad, el lugar de los mitos y de la historia.
La esfera celeste, por otro lado, refleja y prefigura ese destino que se va desarrollando entre los hombres. Y ambos se unen en los horizontes, confundiéndose en un todo, donde 2 no hay arriba ni abajo, ni sagrado, ni profano. Y los hombres son parte de esa naturaleza, no son los dueños ni los dominadores, son uno más, junto con los animales, las plantas, las montañas, el agua, el cielo. Todo es parte de la vida y no hay jerarquías sino mutuo respeto. Y en cada acto de la vida se manifiesta ese respeto, porque nunca se pierde el vínculo de la red de la vida.
En los primeros momentos, también está el mundo Huarpe, alrededor de una mítica Guanacache, como continuación natural del universo en la tierra. Nuestra intención es partir en búsqueda de ese sentimiento que nos conformó como cultura ancestralmente. Estamos aquí, pero también en el cielo, es cuestión de recuperar esa mirada, quien nos ayuda en esta búsqueda es el agua. Mostramos luego el esplendor de las culturas andinas y el otro hito fundamental que nos constituye como historia Argentina y Latinoamericana: la llegada de los conquistadores.
El mundo primigenio de los Huarpes (Hombres y mujeres de barro) se ve interrumpido por la llegada de seres diferentes, barbados, con animales y armas amenazantes, hablando una lengua extraña. La sensación de temor y la extrañeza ante esa aparición sorpresiva se expresará mediante la aparición de un extraño y oscuro barco, que provoca temor y huida. Luego cambia la representación y se despliega una boca de escena de teatro barroco, desde donde dirán sus parlamentos cómicos los personajes, en medio de la nada y el viento zonda.
Optamos por hacer una recreación de las sucesivas fundaciones de Mendoza en una sola, en un tono desdramatizado, próximo a una ópera bufa y jugando con elementos del musical contemporáneo. Con los conquistadores también llegan las primeras cepas y Cuyum deviene en Mendoza. Nuestra tierra va configurándose en oasis ubérrimo sobre el trabajo, el barro y el vino. Y de otros cielos, llegan los inmigrantes, fundan, junto a los criollos, bodegas, viñedos, pueblos, costumbres. Y llega la fe y la piedad de la Madre de los viñedos: La Virgen de la Carrodilla representada a través de la fábula del viaje y de los cielos de la virgen, contada por labriegos mendocinos y Coro de Mujeres.
La alegría que trae aparejado el vino, los brindis y el compartir la amistad se traduce en una Farra Cuyana, representada por animales de nuestra fauna autóctona (nacional). De ese modo, a la alegría se suma el humor y retomamos una tradición literaria de fábulas donde los animales, títeres plásticamente sobredimensionados, parodian los comportamientos de las personas en un divertido patio criollo. Dos fuertes coreografías contemporáneas celebran y exaltan al Vino, una rojo-vino que concluye en Malambo y la otra que desencadena la alegría siempre joven de la fiesta. Retomando la idea de que todo fue y será, aparece el Padre de la Patria, junto a sus 3 soldados, rompiendo el hielo y la nieve de la cordillera.
Con los Sesenta granaderos y los paisanos, que simbolizan el sacrificio y la entrega, reverdece Latinoamérica, en un gran homenaje a San Martín y la Patria. Las mujeres bajan míticamente de la gran Luna a bailar lo que nos identifica: el Tango. El pasado pasa a ser futuro.
Subrayando el esquema circular de la cosmovisión indígena, la escena vuelve al agua primigenia, al cosmos de las estrellas del vino y a la fiesta. Los personajes colectivos, los coros que relataron la fiesta, van sumándose en escena para formar la masa del pueblo. Invitan a una comunión con el público, para celebrar la vida, lograr la magia y brillar juntos en el lugar de la fiesta.
Ficha técnica de los responsables del show
Autor: Arístides Vargas
Directores generales: Vilma Rúpolo y Guillermo Troncoso
Producción artística: Ester Liliana Bermúdez y Demián Parmeggiani
Asistente de producción: Laura Rodríguez
Dirección coreográfica: Franco Agüero; Marcela Nadal y Virginia Paes
Dirección actoral: Victor Arrojo
Diseño escenográfico: Luis Antonio Gattás
Diseño cajas lumínicas: Eduardo Alberto González
Jefe Técnico: Alejandro Aruj
Asesor Técnico: Ing. Luis Barrera
Jefe de Traspuntes: Mirta Rodríguez
Producción ejecutiva: Patricia Baldin
Dirección musical: Juan Emilio Cucchiarelli y Joaquín Guevara
Diseño de sonido: José Segovia
Diseño de luces: Santiago Ariel Chaab
Efectos especiales: Adrián Bustos
Vestuario y maquillaje: Marcelo Mengarelli
Asistente de vestuario: Analía Vanesa Quiroga
Utilería mayor: Bruno Cazzola
Asistente utilería mayor: Emilia Cazzola
Utilería menor: Damián Belot
Responsable video y filmación: Cecilia Agüero
Asistente de video y filmación: Javier Vrana
Coreógrafos folklore: Germán Ariel Aciar y Hector Daniel Gomina
Coreógrafo contemporáneo: Priscila Resca
Jefe traspuntes utilería: Gabriela Bizón









