La crítica situación de los habitantes de El Pastal
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Decenas de familias de El Pastal, en Las Heras, se encuentran viviendo en condiciones críticas. Carecen de gas, servicios de salud, la escuela más cercana no tiene calefacción y, por las lluvias, las calles de tierra están inundadas e casi intransitables por el barro. Incluso, la única línea de colectivo que entra allí ha amenazado con no volver a circular si continúan las calles en ese estado.
Si vamos por la ruta provincial 40, a 18 kilómetros de la cuidad encontraremos una calle de tierra con un pequeño cartel oxidado que dice: "El Pastal". El camino parece conducir a la nada misma, pero en realidad a 4 kilómetros de la ruta que conecta el departamento de Las Heras con Lavalle hay un pueblo casi abandonado. Allí viven decenas de familias en condiciones muy precarias.


Caminar por allí realmente conmueve. En el lugar no hay inseguridad, los niños van a la escuela caminando o sus padres los llevan en bicicletas, las calles son de tierras y entre los vecinos comparten su tiempo en ir a recolectar leña para calefaccionar sus casas.
El barrio es pequeño. Hay alrededor de 20 familia en la intersección de calle El Pastal y San Esteban, ambas de tierra.
Por la calle San Esteban, que por estos días se encuentra inundada por las lluvias, vive Jésica, una mamá joven que cría sola a sus tres hijos. Las condiciones en las que vive esta mujer con los pequeños son lamentables.

"Yo vivo sola con los chicos acá, tengo el baño afuera y ahora conseguimos una estufa a leña para calentarnos porque está muy frío", contó a MDZ Jésica quién duerme con su hijo en una habitación muy pequeña de la humilde vivienda.
Frente a la situación que afronta, la mujer se lamentó: "Nosotros no tenemos ninguna ayuda, nos iban a entregar una casa de las están construyendo atrás (terrenos vecinos del IPV), pero está todo parado. Al principio pensamos que era por el frío, pero nos dijeron que era porque no les enviaban la plata para terminar la obra".
Jésica mantiene a su familia con lo que recibe de la asignación familiar y un poco de dinero que le da el padre de sus hijos, sin embargo este dinero no es suficiente: "Yo cocino con la garrafa que da la presidenta, pero cuando no hay gas, porque se acaba y es muy caro, tenemos que cocinar con leña y yo tengo la plata de asignación y recibo lo que me da mi marido que no está con nosotros, da más", explicó la mujer.
La escuela
Las escuela 1-335 Javier Martínez de Rosas del Pastal, se encuentra en un estado total de abandono. Hace tres días los niños no están yendo a clases porque no tienen calefacción y el playón de ingreso se encuentra inundado porque es de tierra.
Las mamás de los pequeños cuentan: "Estos últimos días no hemos estado mandando a los chicos a la escuela por el frío, porque tienen que embarrarse todos para poder llegar caminando y porque además en la escuela no hay calefacción. Pero ya, la semana que viene los tenemos que mandar sí o sí, porque sino nos mandan las asistentes sociales y tenemos problemas".
Según una de las maestras del lugar, "el martes estaba segundo y tercer grado juntos, porque había una sola estufa que había llevado una profesora".
Como el colegio primario funciona en un sólo turno, durante la tarde prestan las instalaciones para que docentes den clases a adultos.
Vanesa Sarmiento, la docente encargada de brindarle educación primaria a los adultos de la zona contó: "Nosotros somos un CENS primario para adultos, pero no tenemos ni siquiera edificio propio. Nos prestan aulas satélites, que son lugares para dar clases; nosotros venimos y enseñamos, pero no recibimos ayuda en nada, ni siquiera con libros o material".
Sarmiento y sus alumnas se encontraban en la tarde de ayer, tomando clases con menos de 4ºC, sin calefacción y con apenas unos mates y un cuaderno para acompañar la fría jornada.
"Esta escuela hace años que está pidiendo un playón en el ingreso al colegio porque se hace una laguna y no se puede dictar Educación Física. Pero ahora hace días estamos sin gas. El lunes tendrían que haber venido a traer los tubos pero no vinieron y las clases se dan así", contó la maestra que además aseguró que desde la D.G.E nunca enviaron las computadoras del plan "Conectar Igualdad para los chicos".
El transporte
Estas familias no solo sufren por no tener calefacción: también padecen un problema aún mayor no tienen movilidad y el lugar donde viven está muy alejado de todo.
Al Pastal sólo ingresa una línea de colectivos que tiene recorridos cada tres horas y como la principal no está en buenas condiciones desde la empresa ha amenazado con no volver a entrar al lugar.
La hija de Jorge, una familia que vive en el lugar contó su triste realidad: "El problema con el transporte es terrible. A mi nene le dan convulsiones y el único medio de movilidad que hay acá es el colectivo. La semana pasada le dieron cuatro convulsiones y no tenía como llevarlo; encima el único centro de Salud que hay atiende hasta las 2 de la tarde", contó la joven.
Los colectivos que ingresan allí tienen una frecuencia muy distanciada y pasan muy pocos durante el día por esta zona del Pastal.
Según contaron los vecinos el horario de los recorridos es: "6.20, 9, 13, 16 y 21hs. Es decir, que pasa un colectivo cada tres o cuatro horas".
Pero como si esto fuera poco, durante días los ómnibus no quisieron entrar a la zona por el estado de la calle principal, debido a que se rompían las unidades. Por esto los vecinos pasaron días movilizándose a pie por kilómetros.
Para que la línea de colectivos levantara la amenaza, la municipalidad tiró una capa de asfalto hasta la mitad del camino y así todo volvió a la normalidad. Sin embargo al final del camino, donde están las viviendas el camino está en las peores condiciones.
La promesa
En un predio que está detrás de donde viven estas familias en condiciones precarias se están construyendo nuevas viviendas. Según los vecinos son del IPV y todos fueron inscriptos para recibir una en diciembre, pero hace tiempo que las obras están paradas.











