Presenta:

El guardiacárcel asesinado no tenía el chaleco antibalas reglamentario

Nelson Iván Haro Corvalán (28) era padre de un pequeño de 2 años. Residía en Tunuyán y todos los días se trasladaba a la Capital y de ahí a Cacheuta para cumplir tareas. Los guardias tampoco portaban sus armas.
El penitenciario asesinado, en una foto casera.
El penitenciario asesinado, en una foto casera.

Ninguno de los tres guardiacárceles que esta madrugada custodiaban el pabellón judicial del Hospital Lagomaggioere, de dónde se fugaron tres presos, tenían chaleco antibalas reglamentario.

Así lo confirmó un compañero de trabajo de la víctima del agente penitenciario.  MDZ pudo conocer además que por cada uno de los detenidos deberían haber, al menos, dos custodios y tres como máximo de acuerdo a lo que contempla la ley. Sin embargo, los tres presos que estaban siendo atendidos tenían sólo uno para cada uno.  

Por su parte, el director de la Penitenciaría, Carlos Caballero indicó que los tres agentes habían recibido los chalecos para cumplir sus funciones y que desconocía por qué no lo tenían puestos en el momento del ataque. Es que el disparo que mató a Haro se alojó en su pecho, un área que -de haber tenido el chaleco- hubiese estado protegida.

Asimismo, voluntarios que trabajan en ese pabellón desde hace un tiempo, denunciaron a MDZ que la guardia penitenciaria en el Lagomaggiore se había relajado y que, de seis efectivos que deberían cumplir funciones, la custodia se redujo a tres.

Del mismo modo, sostienen que los guardias trabajan "no menos de 30 horas" . El joven muerto se encontraba anoche, en el hospital Lagomaggiore, cubriendo un servicio de horas extras denominado recargo, según informaron autoridades del penal.

Antes de fugarse, los reos violentaron el cofre donde los uniformados habían guardado sus armas y se las llevaron. Es que, cuando los agentes están custodiando a los internos heridos, tienen la obligación de no llevar consigo las armas para evitar que los delincuentes se las quiten y los tomen de rehenes.

Nelson  Iván Haro Corvalán ingresó al servicio penitenciario en agosto de 2007 y ni siquiera tenía todavía confeccionado su legajo.

 

El muchacho residía en el barrio Güemes de Tunuyán y todos los días viajaba hasta la ciudad Capital, desde donde lo trasladaban al complejo Almafuerte para cumplir sus funciones.

Sus compañeros de trabajo están profundamente consternados por lo sucedido. Esta mañana manifestaron su malestar y dolor por el hecho y amenazaron con tomar medidas de fuerza en el penal de Boluegne Sur Mer.

Incluso, los efectivos que diariamente son trasladados hasta Almafuerte habían decidido en un principio no ir a sus puestos de trabajo hoy como medida de protesta. Sin embargo, desistieron de su decisión, aunque manifestaron a las autoridades su preocupación por el episodio. 

El guardia tenía 28 años y el próximo 12 de diciembre hubiera cumplido 29.  Haro Corvalán era padre de un pequeño de 2 años.