Una artista "del desierto" que deslumbró a los mendocinos

La pintora sanjuanina llega con obras en gran formato por primera vez a Mendoza, con una muestra que inauguró en Bodegas Caro y que continúa luego por el circuito de arte itinerante en espacios vitivinícolas. En la nota, una charla con ella, los pormenores de la exposición y la imperdible galería de fotos. 

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Federico Croce

Desierto, des-¿cierto?», se pregunta Ivanna Plaza en referencia al título que marca su primera muestra en Mendoza, porque la artista nació y reside en San Juan. Esta exposición inédita reúne doce obras en gran formato realizadas entre su provincia natal y un taller improvisado que junto a su hermana Tatiana montó en Mendoza.

Tomando como punto de partida el desierto que envuelve su paisaje íntimo y el que la rodea, Ivanna explica que apeló a «la sensorialidad del entorno desértico, con cielos imaginarios, atmósferas personales, vientos arrolladores y tormentas soñadas que conducen al espectador a espacios abrumadores».

El color, la escala y la indefinición logran su ensamble fluido en la muestra que inaugura en el imponente espacio de arte de Bodegas Caro, donde desde el 17 de octubre y hasta mediados de enero puede visitarse. «A lo largo de mi trayectoria he participado también en muestras colectivas e individuales en la provincia de San Juan», se presenta la autora de la exposición, a quien entrevistamos días antes de que su «Desierto» pase a formar parte del mundo de los vinos y del premiado ciclo MovArt.

¿Qué quisieras compartir sobre tu historia con las artes visuales?

Nací en San Juan, la mayor parte de mi vida la he transitado allí y ahora estoy, también, trabajando bastante en Mendoza. Últimamente viajo mucho con mi obra. Mi gusto por el arte existe desde siempre. Cuando mis hijos eran chiquitos empecé la licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Nacional de San Juan, la dejé y luego la retomé. Actualmente estoy con el trabajo de tesis. Asumí esta instancia de formación con total compromiso y la he disfrutado mucho.

¿Es tu obra pictórica lo que más te representa?

Comencé haciendo textiles, tejiendo en telar e investigando mucho con tintes vegetales autóctonos de Cuyo. Esa experiencia me llevó a su vez a la paleta de colores con la que trabajo ahora, con gamas quebradas y ligada a mi provincia y su vegetación desértica, de valores y tonos muy bajos. Lo textil me condujo a exhibir una instalación en un evento realizado por una organización de lucha contra el cáncer de mama en el Hotel Hilton de Miami hace algunos años. Después hice esmalte sobre metal, cerámica, grabado, fotografía a través de fotogramas que a veces son trasladados a otros soportes, pero sí, la pintura es en lo que más he trabajado en el último tiempo.

¿Siempre en gran formato?

Sí. Hago obras de 4×3, 3×2 (metros). Eso es lo mínimo, porque mi forma de pintar me lleva a eso, a una manera muy expresiva donde pongo mucho el cuerpo. No me siento cómoda en el pequeño formato, inclusive cambia todo, el resultado y la textura. A veces pinto sobre el piso y otras sobre la tela en la pared, depende también del tema y de la paleta que haya seleccionado. Trabajo con manchas y, a la vez, siento que la misma pintura me va diciendo qué hacer y cómo seguir.

¿Qué vemos en la muestra que inaugurás en Bodegas Caro?

La muestra se llama «Desierto» y consiste un poco en sacar el paisaje interior. Son dos o tres colores quebrados con referencias externas como el cielo, la atmósfera y el desierto. No hay nada más, y el intento ha sido obtener lo máximo posible de esa síntesis realizada en óleo sobre tela.

Contanos un poco sobre tus próximos proyectos

En noviembre tenía una exposición en el Centro de Convenciones de West Palm Beach, en Miami, pero no puedo asistir porque tengo dos compromisos asumidos con galerías de Polonia, donde estaré durante seis meses trabajando en estos grandes proyectos. El año que viene, también, tengo exposiciones en China, así que muy entusiasmada.

La reseña de una especialista

La Magister en Artes Visuales Sonia Parisí realizó una semblanza y análisis de la propuesta de Ivanna Plaza:

La exposición pictórica de Ivanna Plaza, nos interpela.

Estas doce obras de gran formato, emplazadas en la bodega Caro espacio movart, ubicado en la ciudad de Mendoza – Argentina, funcionan como un gran panóptico, desestabilizador de certezas.

Certezas, que sin embargo a partir de la deconstrucción nos remiten al silencio del soliloquio, paradójico, sutil y mordaz.

La propuesta en su totalidad nos provoca incertidumbre.

A partir de una paleta impura, de colores quebrados la autora comienza a privarnos de algunas certezas. Simultáneamente va develando el desierto, aquel desierto interior, nuestro único privado y original desierto.

Desierto incontaminado, puro y virginal, en donde nada existe aún y todo es posible.

Desde la sensorialidad como recurso universal, la muestra entera nos enfrenta a “lo otro” a lo indistinto, a lo que aún no ha sido nombrado. Nos enfrenta a la inestabilidad de la experiencia de lo que no deja de sorprendernos. Nos dispone en absoluta vulnerabilidad.

Mediante una nueva embestida a cualquier resistencia de certidumbre, Ivanna acude a la escala, recurso letal que nos quita todo control visual sobre la obra, que ya no puede ser aprehendida sólo con el sentido de la vista, sino que requiere la movilidad de nuestro cuerpo entero para comprenderla. Esto es, des estabilizarnos.

Para entenderla tenemos que mudarnos. Y no sólo mudar el cuerpo sino además mudar el concepto y el status.

El nuevo estado nos convierte en nómades, en exiliados. Ya no somos espectadores pasivos sino, melancólicos transeúntes de la obra que habitamos y por la que hemos sido fagocitados.

Los límites se funden, se confunden. Ya no hay espacio para la escena y todo se convierte en una gran y única experiencia. Experiencia que pone en cuestión la visualidad.

Lo visto ya ha sido experimentado, ya ha sido pensado y nombrado.

La autora nos confronta al quehacer de nuevas visualidades, a construir nuevos paisajes, a mirar desde otras perspectivas.

La propuesta artística de Ivanna Plaza requiere una mirada inédita y por esto mismo anárquica e integradora de todo lo que es pasible de ser visto.

Ojalá seamos capaces y valientes para arrojarnos a la experiencia.

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