Murió Rafael Báez, histórico luchador político que fue candidato a gobernador

Desde hace un tiempo Rafael Báez, de 84 años, venía sufriendo un problema de salud que lo llevó de un hospital a otro. Acredita una extensa trayectoria a lo largo de democracias y dictaduras. Fue candidato a gobernador en 1983 cuando recordó que, al recuperarse la democracia, el ya había votado "unas diez veces". 

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Detrás, Rafael Báez rodeado de jóvenes.

Rafael Báez perteneció a la última camada de históricos dirigentes políticos de Mendoza que sufrió no una sino varias dictaduras. A los 84 años murió ayer, dejando tras de sí una trayectoria cargada de dolores, fracasos pero también alegrías, como solía contarlo, especialmente encariñado con sus compañeros de militancia. Humilde, sin embargo estuvo al lado de las grandes figuras de la política en momentos clave de la historia de las luchas populares de Mendoza.

Presidió, dirigió, reconstruyó en otras épocas, incomprensibles tal vez en el contexto actual, el Partido Comunista, que lo llevó en 1983 como candidato a gobernador de Mendoza.

Su detención

El 28 de agosto de 1978 José Rafael Báez fue detenido. Caminaba por la vereda de una casa allanada que era dirección y depósito del Partido Comunista donde él militaba. De esa vivienda se habían llevado a su compañero Jorge Aliste, apoderado del partido, y a su esposa. Sin titubear le dijo a su secuestrador: “informe al comandante de la 8va. Brigada que usted ha detenido a José Rafael Báez, secretario general del Partido Comunista de Mendoza y miembro del Comité Central”.

Lo trasladaron esposado al D2 y allí permaneció 45 días. Describió las condiciones de detención, las celdas, la falta de agua, de comida y de higiene. Lo interrogaban a las 2 o 3 de la mañana, con los ojos vendados y “tratos nada suaves”. Querían saber quiénes integraban la Organización. Él se negaba a ser delator; les decía que se hacía responsable únicamente por sus actos.

Su familia desconocía su paradero. Cuando fue trasladado a la Seccional Segunda por dos días, conoció a una trabajadora sexual que memorizó su teléfono y avisó en su casa. Lo trasladaron a la cárcel y lo juzgaron por asociación ilícita calificada, aunque el PC no era clandestino, sino que estaba suspendido en actividades. Fue liberado sin cargos en diciembre de 1981.

Su hermano, Valerio Castillo Báez, también estuvo detenido. En el D2 compartió cautiverio con otros miembros del partido como la familia Berlanga-Arzuaga, Aníbal Firpo, Patricia Campos, Jorge Aliste, Gabriel Sola e Ignacio González.

Sus últimas militancias

En los últimos años, militó en el Movimiento Libres del Sur, del que fue un pilar. Rodeado siempre de gente joven, fue parte también junto a su compañera de vida Milca Vargas,  las "asambleas por el agua".

Se podrá coincidir o no con sus ideas y luchas, pero nadie podrá discutir que fue un protagonista conocido de la historia política y social mendocina, que no pasó inadvertido.

Una historia de José Rafael Báez contada por quienes lo despiden desde Libres del Sur

Desde muy niño, Rafael se dedicó a las tareas agrícolas. Ya a los 9 años tuvo que abandonar la escuela primaria para dedicarse a esta actividad. Su padre era secretario General de los Obreros Vitivinícolas, por lo que Rafael, desde muy niño, fue aprendiendo la lucha por la justicia social, los derecho de los trabajadores, y los más humildes y vulnerables.

A los 16 años se afilió al Partido Comunista. Fue un tan activo y eficaz, innato militante, lo que le valió que muy poco después, el cura de la parroquia de Villa Atuel lo excomulgara de la Iglesia.

Siempre luchó con convicción e ideales. Su convicción de que todos los hombres son iguales, su ideal de que un mundo más justo y más fraterno era posible, lo hicieron pelear toda su vida por conseguir ese ideal. Muy joven fue nombrado Secretario de Educación del Partido en San Rafael.

En ese rol, y apelando a la valiosa participación del legislador Tomás Gonzales Funes, se

logró la expropiación de 1 millón de hectáreas que la empresa norteamericana Coney se había apropiado en el sur mendocino. Ponto fue llamado a la ciudad de Mendoza para desarrollar tareas de mayor relevancia. Fue nombrado secretario gremial, y pronto pasó a ser el miembro más joven del Comité Central a nivel nacional.

En los 70 fue elegido para el cargo máximo dentro del partido: fue elegido Secretario General del Partido Comunista. Viajó varias veces a la URSS para capacitarse en las tareas de liderazgo del Partido. También viajó a Cuba en el año 1976.

Fue uno de los líderes del Mendozazo en 1972. Ahí lograron que se anularan las subas de la tarifas de luz, que renunciara el gobernador Gabrielli y que el rresidente de facto Lanusse anunciara el inmediato el llamado a elecciones nacionales para elegir un nuevo presidente.

En 1974, a poco de sucedido el golpe de Pinochet, que terminó con la vida del presidente constitucional Salvador Allende y de miles de chilenos, el Partido Comunista mendocino, con ayuda del Comité Central y de la RDA (República Democrática Alemana) hicieron un operativo para salvar la mayor cantidad de chilenos comunistas condenados a muerte por los dictadores. Lograron salvar a 19 compañeros, entrando a Chile de incógnito y robándoselos a Pinochet en su propia cara. Luego los mandaban a Europa del Este, hasta que pasara el peligro.

Varias veces fue amenazado de muerte por la Triple A y sus sanguinarios personeros. No obstante, y exponiéndose a toda clase de peligros, nunca abandon sus tareas políticas en Argentina. Vio caer a varios de sus compañeros y amigos a manos de esta temible organización del terrorismo de Estado.

En los años 70 cayó como preso político de la dictadura de Videla. Estuvo un tiempo desaparecido, hasta que logró que se blanqueara su situación. El Fiscal que estaba a cargo de la causa pedía para él 25 años de prisión por asociación ilícita calificada.

Logró salir en libertad poco antes de la llegada de la democracia. Retomó la lucha inmediatamente, y en las elecciones de 1983 se presentó como candidato a gobernador por su partido.

Cuando cayó la URSS, se alejó de la conducción del partido, aunque siguió

militando junto a las bases. Luego de la caída de la Unión Soviética, creó el Ateneo “Fray Luis Beltrán” junto a otros compañeros, para contener a los afiliados que se iban desgranando y cayendo o siendo expulsados del partido.

Siempre continuó, de diversas maneras, en la lucha por la justicia social, por la construcción de un mundo mejor, y la fraternidad de los seres humanos.

Hacen ya cerca de 10 años forma parte del Movimiento Libres del Sur, formando parte de la Dirección Provincial hasta la actualidad, donde sigue su ilusionada lucha por un mundo más justo, dando ejemplo a los más jóvenes, dispuesto a escuchar, y predispuesto para la tarea que se le encomiende sea cual fuere, querido y respetado por militantes y dirigentes de todos los colores, siempre con ganas de debatir ideas, buscar coincidencias y respetar disidencias, incapaz de imponer una pensamiento por la fuerza, apasionado por la política, las plantas, los bonzai, el buen vino, las charlas de café y vodka, los asados y locros también,

apasionado de la vida en definitiva.

Siempre decía, parafraseando a algún autor no recordado:

“Participé en incontables batallas.

Muchas las perdimos, empatamos algunas,

y unas pocas ganamos.

Pero siempre en todas ellas, estuve presente…….”

Pero siempre en todas ellas, estuve presente…….”

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