Los pedidos del peronismo chavista para encolumnarse detrás de Alberto F

Después del impacto por la noticia, que también dejó groggy al resto de la política, el chavismo argentino tomó nota de las posibilidades de volver a ser parte de una estructura de decisiones y ya analiza en términos positivos la fórmula encabezada por Alberto Fernández, a pesar de las diferencias. Una serie de puntos que creen deben ser parte de un futuro gobierno de la fórmula Fernández - Fernández.

MDZ Política

Maduro y CFK, en tiempos de alianza.

El lanzamiento de la precandidatura presidencial de Alberto Fernández conmocionó el ajedrez político. Pero no solo fuera del peronismo, sino sobre todo, adentro. Y en lo que podría denominarse "el interior del interior" de esa expresión política, en donde reina el kirchnerismo, generó dudas, llamados a la reflexión y demoras en la exposición pública de los avales en algunos casos, mientras que en otros, solo un apuro por salir a acatar directamente lo que "La Jefa" -tal como le llaman a Cristina Fernández en la jerga de los más cercanos- esta pidiendo que hicieran.

Un caso relevante es la opinión de uno de los ideólogos del chavismo peronista, el politólogo Atilio Borón, habitual triangulador entre La Habana, Caracas y Buenos Aires. En principio dijo no tener demasiada información, este fin de semana, como para evaluar la situación. Dejó pasar un par de días y ya lo tiene todo resuelto. A la hora de bajar línea a los "socialistas del siglo XXI" argentinos, elaboró un documento que anoche dio a conocer en su nuevo blog en el que subraya un punto crítico: el de la Justicia, cuando Cristina Fernández de Kirchner está sentada en el banquillo de los acusados. Escribió Borón: "El nuevo gobierno deberá sin más demora impulsar una reforma del Poder Judicial, y declarar en comisión de servicios a la casi totalidad de la Justicia Federal. No es un dato menor que en una encuesta realizada por la Universidad de San Andrés el año pasado fueron los jueces quienes obtuvieron el mayor repudio de la población, cayendo por debajo de los sindicalistas y los partidos políticos. Sólo el 11 % de los entrevistados dijo tener una opinión muy buena de ellos, contra 15 % de los sindicatos y 16 % de los partidos políticos. La reforma judicial, estragada por escandalosos casos de lawfare y connivencia con los servicios de inteligencia es imprescindible e impostergable. La democratización de los medios de comunicación será otro imperativo categórico del nuevo gobierno porque, con la estructura altamente concentrada y oligopolizada de los medios actuales no habrá democracia que funcione en la Argentina. No hay democracia política si no hay democracia en el espacio público, y el sistema nervioso del espacio público son los medios masivos de comunicación. Otra tarea urgente será la inmediata liberación de los presos políticos y de quienes están en prisión preventiva por años, en causas manejadas a discreción por el Ejecutivo nacional y en no poca medida por la prensa hegemónica. Un gobierno que deberá conceder un lugar prioritario a la defensa de los derechos humanos y el juicio y castigo a los culpables de sus violaciones".

En otros puntos, evalúa:

  • "Primero, cabe preguntarnos si la candidatura presidencial de Alberto Fernández le agrega votos al caudal propio de CFK o si, por el contrario,podría desatar una fuga de sufragios producto de la desilusión que provoca en el núcleo duro del kirchnerismo. Algo de eso ocurrió en el 2015 cuando un sector importante del electorado K le dio la espalda a la candidatura de Daniel Scioli. Si en las presidenciales del 2011 CFK había obtenido 11.865.055 votos imponiéndose en la primera vuelta con el 54.11 % de los sufragios emitidos, cuatro años más tarde Scioli obtendría en la primera vuelta 9.338.490 votos, casi dos millones y medio menos".
  • "No obstante, hay que interpretar esto con mucha cautela y ser muy cuidadosos a la hora de evaluar la situación actual, porque las circunstancias son muy diferentes. Señalo sólo una, para no extender demasiado este comentario. Scioli tenía como compañero de fórmula a Carlos Zannini, y Alberto Fernández a CFK, es decir, a la dirigente política con mayor intención de voto en el país, lo cual debería ser un llamado a la sobriedad y la mesura para quienes se entretienen aventando comparaciones lineales entre la elección del 2015 y la que se viene. El hecho de que esté Cristina en la fórmula no es un dato para nada menor".
  • "¿Es todo? No. Porque sería erróneo cerrar esta primera reflexión sin señalar al mismo tiempo que AF podría allegar votos de sectores del electorado que no estaban dispuestos a votar por CFK como presidenta pero que ven en el nuevo candidato un signo de moderación y propensión al diálogo y a la formación de consensos que, por distintas razones, no veían en Cristina. Que esto sea cierto o no es irrelevante desde el punto de vista electoral. Lo importante es que hay un sector que así lo percibe y que, en consecuencia, si antes era completamente refractario a otorgar su voto a una fórmula encabezada por CFK ahora, con AF como candidato a presidente, podría llegar a revisar convicciones y volcar su preferencia a favor de la misma. Es más, no son pocos los que ven esta candidatura como una tácita (y largamente esperada) autocrítica de CFK, teniendo en cuenta la radicalidad de las críticas que el hoy candidato presidencial diera a conocer sobre el segundo mandato de Cristina hasta hace poco tiempo. El tiempo dirá cuál es el resultado de esta suma algebraica de votos que se agregan y otros que se fugan del binomio AF-CFK".
  • "El programa. Esta es la segunda cuestión. La fórmula puede ser mejor o peor, pero lo que no puede ser así es el programa de gobierno. Esto requiere por una parte una gran claridad para transmitir al electorado cuáles serán los objetivos prioritarios del nuevo gobierno y sobre todo cómo, concretamente, se hará para alcanzarlos".
  • "No será suficiente decir vaguedades como que se va a reducir la pobreza, reactivar la economíay combatir la inflación sino que habrá que ser muy específicos diciendo cómo se lo hará. Y así con cada una de las principales medidas que deberá tomar un gobierno que, independientemente de la mayor o menor mesura de sus declaraciones y de sus inclinaciones prácticas, deberá ser de salvación nacional, de reconstrucción de un país devastado por una banda de saqueadores locales con la inestimable ayuda de los delincuentes de cuello blanco anidados en Washington y Nueva York, bandidos todos que llegaron a establecer en este país un humillante co-gobierno en donde las autoridades surgidas del voto popular en el 2015 han cedido por completo el control de las decisiones económicas al Fondo Monetario Internacional y a la gran banca, todo lo cual ha desangrado financieramente a la Argentina".
  • "El gobierno tendrá asimismo que producir la tan demorada reforma tributaria, para acabar con uno de los regímenes impositivos más regresivos del planeta y sin la cual no habrá recursos fiscales suficientes para financiar las políticas económicas y sociales de combate a la pobreza, recomposición de salarios y haberes jubilatorios, de reactivación económica y de expansión del empleo, decisivos a la hora de luchar contra el flagelo de la pobreza. Sin aquella reforma, claramente planteada, estos tres objetivos se convertirían en demagógicas frases de campaña".
  • "Tendrá también que establecer cómo es que se librará el crucial combate contra la inflación y que medidas será tomadas para controlar la injerencia nefasta de una oligarquía formadora de precios que esquilma al productor directo tanto como a los consumidores".
  • "Tendrá que abandonar una política exterior de obsecuencia rastrera con los dictados del imperialismo norteamericano y forjar una agenda propia, en defensa del interés nacional y para fortalecer la unidad latinoamericana, imprescindible para asegurar una inserción creativa y productiva en el orden multipolar que ya se ha instaurado y que no hará sino fortalecerse con el paso del tiempo".

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