La siesta de Néstor Kirchner en la casa de un intendente mendocino

Dante Pellegrini recordó la visita que le hizo el santacruceño cuando era gobernador. Charlaron del destino de los fondos que esa provincia había cobrado por regalías mal liquidadas. A los 88 años, participó el sábado del acto de Cristina en San Martín.

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Dante Pellegrini, a los 88 años, todavía va a actos políticos.

Juan Albornoz

Tiene 88 años y, a su modo, todavía participa en política. Dante Pellegrini también es un ejemplo de lo que generó Cristina en Mendoza: nadie del peronismo mendocino faltó el sábado a la presentación del libro "Sinceramente", en San Martín.

Pellegrini, quien fue intendente de Junín durante 16 años consecutivos (1987-2003), no se preocupó por ganarse una silla frente al escenario. Le colocaron una al lado de un parlante y allí se quedó para escuchar a la ex presidenta, aunque no la viera.

El ex intendente Pellegrini, en el centro de congresos.

"Estoy viejo y choto", tiró con muy buen humor y una sonrisa amplia cuando fue consultado. Ni una cosa ni la otra se notaron. Lúcido y simpático, dijo que todavía realiza algunas actividades en su finca y escarbó en su memoria para hacer un comentario acorde al evento.

No habló de Cristina, pero sí de Néstor Kirchner. Y se remontó mucho en el pasado para hablar de él. En concreto, recordó la época en que era gobernador de Santa Cruz.

Acudió para eso a una anécdota que le ha contado a varios periodistas: Néstor Kirchner durmió una vez la siesta en su casa. Don Dante gobernó Junín, pero vivió y vive en San Martín. 

En su casa del barrio Jardín, aquella vez habló con Néstor Kirchner de temas importantes. Por ejemplo, del destino de los fondos que cobró Santa Cruz de la Nación por regalías petroleras mal liquidadas. "Me dijo que el dinero estaba en Suiza", rememoró el ex intendente.

La relación de Pellegrini con Néstor Kirchner al parecer fue bastante afectuosa. Tanto que Dante dice que le enviaba a Santa Cruz algunos productos locales, como dulce de membrillo.

La voz de Cristina en el altoparlante y los aplausos y loas de sus seguidores en el centro de congresos de San Martín fueron acotando la posibilidad de seguir oyendo sus historias. En silencio y tranquilo, se quedó escuchando a la oradora principal de la tarde. 

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