La Conferencia Episcopal, entre el optimismo futuro y "lo inmediato"

La agencia oficial de noticias Télam entrevistó al "jefe de los obispos" y hombre de Jorge Bergoglio, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Ojea

Télam

El obispo Ojea.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Ojea, sostuvo que el Gobierno "ve con optimismo el futuro a mediano plazo", pero que desde la Iglesia están "hondamente preocupados por los términos inmediatos" y advirtió sobre el "humor social" y "un síntoma de depresión" que se advierte en la sociedad.

En una entrevista con Télam, el obispo de San Isidro y ex titular de Cáritas ratificó la preocupación del Episcopado por la situación social y los recientes índices de pobreza difundidos por la UCA -que la ubicó en el 31,3%-, y adelantó que en la próxima visita que harán todos los obispos al papa Francisco -en el marco de la denominada visita 'ad limina'- le llevarán su "preocupación social".

- El Observatorio de la Deuda Social de la UCA publicó esta semana que el 31,3 % de la población urbana es pobre. ¿Cómo observa la situación social?

-Las mediciones corroboran lo que vamos viendo en este último tiempo y eso oscurece aún más el panorama. Nos preocupa la creciente afluencia a los comedores y percibimos que hay muchísimo temor a perder el trabajo. La situación de las pymes se ve con bastante alarma. Parte de la producción está detenida y estamos empezando a ver con algún desconcierto todo esto. La situación social se hace cada vez máh v s complicada. El Gobierno ve con optimismo el futuro a un plazo bastante mediano, pero seguimos hondamente preocupados por los términos inmediatos. Por otra parte, el humor social no es el mejor. Hay un síntoma de depresión en el país, de pensar que no podemos resolver nada.

- En la reciente asamblea plenaria de Pilar, el Episcopado pidió a los candidatos austeridad en las campañas y propuestas concretas en sus plataformas. ¿Cómo cree que se desarrollará el año electoral?

- Habrá un sector en el que puede haber preocupación por el diálogo y el consenso, pero se prevé una elección bastante reñida y confrontativa. La Iglesia siempre estará dispuesta a ir a dialogar a donde se la llame o sea fructífera su presencia, respetando la expresión de los programas de candidatos y el juego libre de la democracia, que tiene que crecer y madurar en gestos sociales concretos. La democracia tiene todavía una deuda social pendiente.

- Hace unos días, desmintieron la realización de un acto político en la Basílica de Luján, cuando en realidad se trataba de una misa por el aniversario de los hogares que ayudan a jóvenes a salir de las drogas. ¿De dónde provienen esas campañas de desinformación?

- No tengo idea de donde vienen, pero claramente es algo pensado, no demasiado inocente. Estamos muy comprometidos con esa realidad de los jóvenes y que, de pronto, se diga algo absolutamente falso, generó una molestia en la Iglesia y vimos la necesidad de aclarar el tema con seriedad.

- Entre el 28 de abril y 18 de mayo, los obispos argentinos visitarán al Papa en el Vaticano. ¿Qué diagnóstico del país y de la Iglesia en Argentina le llevarán a Francisco?

- Vamos a rendir cuentas de cómo funcionan nuestras áreas pastorales. Hace 10 años que no lo hacemos y es la primera vez con Francisco, así que hay mucha expectativa. Ha habido muchos cambios en los dicasterios de la curia romana y les llevamos información de cómo hemos trabajado estos años. Tendremos un encuentro con el Papa donde conversaremos sobre cómo va actuando la Iglesia en Argentina. Llevamos también un informe de lo que fue el debate sobre el aborto, la percepción que tenemos sobre esta nueva división fuerte que se ha creado, y también todo aquello que tiene que ver con nuestra preocupación social, los aspectos en los que hemos puesto el énfasis para saber si están en consonancia con el Santo Padre.

- Habló del debate sobre el aborto como un tema que ha creado una división fuerte en la sociedad argentina. ¿Cree que la discusión del tema vino a ampliar la grieta?

-  Los cristianos creemos que el aborto como problemática es, ante todo, un abuso de poder contra el más débil. Al explicitar nuestra postura de estar siempre a favor de la vida, algunos grupos nos identifican con la discriminación a la mujer y dicen que no respetamos su libertad. La Iglesia repudia toda discriminación y violencia contra la mujer. No nos identificamos jamás con aquellos que la ejercen. La mujer merece todo respeto y cuidado y nos duele cualquier agravio que reciba.

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