Con 13 hijos, la candidata "provida" de Jaque va por una banca en el Concejo

Silvia Correa venía realizando desde hace años un intenso trabajo social, pero la propuesta de sumarse a la lista del exintendente y exgobernador la convenció de que debía involucrarse en la política "en serio" para mejorar Malargüe. Considera clave a la minería para el futuro de su departamento, pero aclara que es su posición personal. A sus 41 años, siente que ha llegado el momento de dejar de criticar y empezar a producir cambios concretos metiéndose en el barro.

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Rubén Valle

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Silvia correa, en familia, con su marido y todos sus hijos.

Silvia Correa nació en San Rafael, tiene 41 años, y desembarcó en Malargüe en el 2007 para sentar allí las bases de una familia numerosa, integrada por su esposo Álvaro Caratti y 13 hijos, cuyas edades van desde un año hasta los 22.

A pesar de ser ama de casa y madre de tiempo completo, Silvia nunca se encerró en su núcleo familiar. Aunque no fuera a través de una participación política formal, su sensibilidad por las problemáticas sociales la llevó a militar por la causa "provida" y a apoyar reclamos de los sectores más postergados.

Ahora siente que llegó el momento de dar el paso a la acción política. Y lo hará integrando la lista del exintendente y exgobernador Celso Jaque como precandidata a concejala por el peronismo. 

El entusiasmo se le nota por la pasión con que cuenta cómo llegó a este presente donde a diario sale a caminar el departamento, a escuchar a la gente, a tomar nota de las necesidades e imaginar posibles soluciones a los problemas de los malargüinos.

En un alto de su recorrida diaria de campaña, a pesar de la intensa nevada que lleva al resto de los vecinos a guarecerse en sus casas, Silvia habla con MDZ

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-¿Fue una decisión personal o la sometió al consenso familiar?

-Cuando uno tiene una familia tan grande, lo primero que hace es apoyarse en ellos. El trabajo social que hago con el grupo provida o con otro de mamás embarazadas, todas las decisiones te llevan a charlarlas con la gente que tenés a tu lado. Hablé con mi esposo y él me dijo: "Vos tenés vocación de servicio, has nacido para dar. Es impresionante las que cosas que nos pasan, que nos llegan. Creo que ha llegado el momento que desde otro lugar puedas ayudar". Así que él fue la mitad de mi decisión. 

-¿Cómo va a compatibilizar el trabajo en el Concejo, en caso de llegar, y el tiempo que demanda la tarea en un hogar tan numeroso?

-Llevo varios años abocándome no sólo a mi familia sino también a lo social y eso nos llevó a organizarnos de otra manera. Tengo hijos grandes (tres de ellos ya no están en casa porque están estudiando afuera) y los que están en casa ayudan. Nos organizamos con mi esposo, que trabaja en casa.  Organizamos reuniones para la tarde, no para la mañana, planificamos lo del colegio. Y así como me apoyó mi marido, también salió un grupo de amigos a decirme estamos con vos. Gracias a Dios, hubo mucho respaldo. Eso te empuja a salir adelante. Tengo unas ganas de trabajar enormes. 

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-¿Ya tiene proyectos que imagina poniendo en discusión en el Concejo? ¿En qué temas piensa poner el foco?

-Me interesa mucho el área social. Al tener que caminar Malargüe, salir a los lugares más alejados, al encontrarme con jóvenes con realidades muy distintas, te lleva a buscar soluciones y ayuda para ellos. En estos últimos días, conociendo la realidad de los vecinos, veo que hay tanto para trabajar. Somos una ciudad que todavía está creciendo. Vivo a unos 8 kilómetros del centro, parece que no es nada, pero no es lo mismo las distancias aquí que en San Rafael o la Capital. Yo vivo en una zona de fincas, sé lo que le cuesta a mi vecino que no tiene vehículo ir al centro (por ejemplo hoy, con lo que nieva) si tiene una emergencia. Las calles son terribles, algunas que no tienen luz. No es que antes no lo sabía, sino que ahora la gente me llama y me dice no tengo agua potable, mirá lo que nos está pasando. Además de la realidad social que me toca ver, el estado de vulnerabilidad de las madres, de los adolescentes con problemas de adicciones... 

También me interesa el tema de la salud, porque tengo una hija que hace cinco años se le declaró una diabetes tipo 1. Eso nos lleva a estar en contacto con el hospital, los médicos y la gente que sufre no tener una obra social. Son cosas que te mueven y te hacen decir tengo que hacer algo. Y yo sé que puedo".

-¿Qué le sedujo de la propuesta de Jaque, alguien que ya había sido intendente e incluso gobernador?

-Su experiencia, sobre todo. Él vivido una realidad que la gente de Malargüe ha vivido. Él vivió cuando acá no había agua potable, cuando no había gas. Lo vivió en carne propia. Él sabe de qué le hablan cuando alguien le dice que tal zona no tiene agua. Le gente dice que cuando él fue intendente les solucionaba los problemas. Además, tiene una visión de futuro. Yo vivía en San Rafael, pero toda mi familia estaba acá y sé cómo cambiaron las cosas. Cuando me vine a vivir a Malargüe hace doce años eso se frenó. Hoy está igual que entonces.

-¿Qué posición tiene respecto de un tema siempre polémico como la minería, un rubro que podría ser clave para el desarrollo de ese departamento?

-Creo que no se puede pensar un Malargüe sin minería. Esa es mi visión personal. Debemos trabajar porque los organismos de control sean eficientes, que no sean corrompidos. Cualquier actividad si no tiene un control se nos va de las manos. Si no hay organismos que se dediquen a cuidar del ambiente y de las personas, eso no servirá.

-Con una familia tan numerosa, ¿cómo maneja la economía del hogar, sobre todo en épocas de crisis?

- Yo soy ama de casa. Soy a la que le toca manejar la economía del hogar, la que se encarga de las compras todos los días, la que lleva los chicos al médico. Siempre digo que en casa la providencia actúa de una manera increíble. Se cuidan los calzados, se cuida la ropa, se cuida la comida. Nada se tira. Todos aprovechamos y agradecemos lo que tenemos. Los chicos están acostumbrados a que lo suyo pasa al hermanito que sigue. Y también en eso viven la felicidad, en no tener que estar pensando en "me quiero comprar la zapatilla de moda para mostrárselos a mis compañeros". Son felices con otras cosas. Además, tengo una pequeña huerta, animales, y en mis ratos libres hago churros para vender. Tengo tres hijos estudiando lejos de aquí y hay que pagar alquileres, comida, y otros gastos.

-¿Qué visión tenía antes de la política cuando todavía no se veía dentro de ella?

-Siempre fui muy crítica. Al ver la realidad criticás mucho. Cuando me hicieron esta propuesta, pensé que era más fácil criticar cuando yo no estaba en los zapatos del que estaba criticando. Ha llegado el momento de cruzar la calle y ver qué puedo hacer desde ahí. La gente dice la política es sucia, pero los argentinos tenemos que darnos cuenta de que si algo no está bien tenemos que cambiarlo nosotros. Si la política es corrupta, todos tenemos que hacer un mea culpa. Si uno piensa que tiene algo bueno para dar, no nos podemos quedar sentados en la casa tomando mate.

Hay que dar lo que se pueda. El país tiene que salir adelante porque es el país que le vamos a dejar a nuestros hijos, a nuestros nietos".

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