Investigan en San Rafael vínculos de polémico empresario platense

El periodista Hugo Alconada Mon publicó en La Nación la controvertida historia de un empresario oriundo de La Plata que -de acuerdo con su investigación- se enriqueció y participó de negocios en los que están involucrados jueces y exjueces federales. Paisajes de San Rafael en su nota del fin de semana.

redacción mdz

Raúl Mingini conocido en mayo de 2017, cuando La Nación reveló que una de sus compañías le aportó doce cheques a Freiler para que se comprara un automóvil Mercedes Benz

La Nación

“El misterioso empresario que removió a un camarista y tiene en vilo a varios jueces”, tituló este fin de semana el diario porteño La Nación. Allí se enfocó en la figura de Raúl Mingini, un hombre de negocios nacido en La Plata a quien en primera instancia vinculan con el destituido camarista Eduardo Freiler, cuya relación salió a la luz en 2017, cuando el mismo diario La Nación reveló que el exjuez había recibido 12 cheques de Mingini para adquirir una cupé Mercedes Benz deportivo.

Ahora La Nación informó que, además de Freiler, aparecen mencionados los jueces Ariel Lijo y Rodolfo Canicoba Corral, y el exjuez Octavio Aráoz de Lamadrid. También figuran Daniel Muñoz, exsecretario de Cristina Fernández y Néstor Kirchner; y el propio exvicepresidente Amado Boudou.

De acuerdo a la nota de Alconada Mon -que causó una fuerte repercusión en la prensa sanrafaelina- el municipio sureño fue escenario de una operación comercial ejecutada por Mingini y Alfredo “Freddi” Lijo, hermano del juez federal, mediante la compra de dos fincas en Cuadro Nacional, de acuerdo con la copia del convenio de compraventa fechado y firmado a fines de 2015 a la que accedió La Nación.

Escribió Alconada en el texto que puede leerse íntegro haciendo clic aquí:

A través de ese “convenio marco”, Mingini se comprometió a comprarles la finca Piedralba a los franceses Jules Vincen Merpillat y Jacqueline Arnaud, y la finca La Rosada a los estadounidenses James Walker y John Frannea. Precisó que abonaría con dinero en efectivo, en parte, y el resto con la entrega de una Volskwagen Tiguan, patente HVT537, a nombre de su esposa, y de la camioneta todoterreno BMW modelo X1 2.0D, patente JBI880, a nombre de Alfredo Lijo.

Consultados por La Nación, Mingini y “Freddi” Lijo dieron versiones contrapuestas. “Yo no tengo nada que ver con los Lijo. Compré una finca en Mendoza y lo tengo todo declarado, pero no tengo nada que ver con una BMW”, afirmó Mingini, aunque La Nación accedió a fotos de esa camioneta en su fábrica.

“Freddi” Lijo también contradijo a Mingini. Confirmó a La Nación que le vendió la camioneta a través de un conocido en común, Amílcar Ricci –denunciado por falso testimonio tras declarar a favor de Freiler ante el Consejo de la Magistratura– y entregó a este diario la denuncia de venta que presentó ante la AFIP a fines de 2015. “Se la vendí a él, que a su vez se la prestaba a ‘Chiche’ (Freiler). Pero no tengo nada que ver con esas fincas”.

Para entonces, “Freddi” Lijo ya había dejado de vender empanadas en Villa Dominico y gozaba de un patrimonio importante. Entre otros activos, ya controlaba el 20% de las acciones de Caledonia Seguros (a través de Caledeco SA), compañía que adquirió 20 autos de lujo, entre ellos un Mercedes Benz E350 blanco que usó el juez Ariel Lijo con una cédula azul emitida a su favor. También, un piso en Las Cañitas y el haras La Generación, además de un balneario en Necochea que, al decir de su exesposa, comparte con Freiler.

En Mendoza, mientras tanto, la operación se concretó a fines de 2015. Franceses y estadounidenses recurrieron a un enólogo de San Rafael, Carlos José García, que se encargó del papeleo, según confirmó el propio García a La Nación. Y él se quedó durante unos meses con el BMW importado de Alemania, sin completar la compraventa, hasta que se lo entregó a un comerciante de Cuadro Nacional, Alex Piazze, quien también lo confirmó a La Nación, y pasó a figurar en el Registro de la Propiedad Automotor como el dueño inmediato posterior a “Freddi” Lijo.

La Inmobiliaria Ortiz intermedió en la operación entre Piazze y García. Su dueño la recuerda bien. “La BMW decían que era del juez Lijo de Buenos Aires y la recibió García como parte de la venta de las fincas, y luego se la dio a Alex a cambio de una casaquinta que yo le vendí”, rememoró.

Dos escribanos sanrafaelinos participaron en la compraventa de las dos fincas, Ernesto Ayub y Marcela Murúa, y de acuerdo a la cláusula undécima del “convenio marco”, Mingini declaró “obrar en comisión de terceras personas” anónimos, pero cuyos datos se comprometió a aportar “con la antelación suficiente para la confección de las escrituras”. No lo hizo. Inscribió los predios en el Registro de la Propiedad Inmueble de esa provincia a su nombre y de su esposa, María Alejandra Lairihon, según los informes de dominio que requirió La Nación.

Consultados por este diario, los escribanos Ayub y Murúa remarcaron que la operación fue legal pero, por separado, la calificaron como “rara”. “Percibí algo raro. Algo oscuro por lo que decían, extraña por cómo se movían”, rememoró la notaria. “Mingini dijo que quería hacer una plantación, firmó todo y quedó en volver la semana entrante. Pero no volvió nunca más”, precisó Ayub, que aún lo espera. “Quedó debiendo las retenciones legales, que pagué yo, mis honorarios y algunos reclamos laborales. Y recuerdo lo de Lijo, sí”.

La nota, que puede leerse completa en la página web de Diario San Rafael, enumera cómo Mingini se relacionó con Freiler, Lijo, Canicoba Corral y Araoz de Lamadrid no solo en cuestiones judiciales, sino también sociales, como por ejemplo la celebración del cumpleaños número 50 del empresario, que reunió a varios poderosos de nuestro país en una estancia de Balcarce, Buenos Aires, que en su momento perteneció a un capo narco mexicano y que Mingini, gracias a sus contactos en Comodoro Py, hizo todo por quedársela.

La investigación de Alconada Mon “salpica” hasta al exvicepresidente Amado Boudou, quien habría visitado a Mingini en la estancia de Balcarce, a sabiendas de la relación de este último con el excamarista Freiler. Le habría pedido que interceda en la causa Ciccone, pero un pedido de 3 millones de dólares por parte del empresario habría echado por tierra la operación.

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