Ganadores y perdedores, primera parte

Algunos ganadores y perdedores están cantados. Otros, son sorpresa. Y también hay figuritas repetidas, como los encuestadores. 

Redacción MDZ

Macri, uno de los perdedores

El resultado de las elecciones primarias desbordó cualquier previsión, no solo de las encuestas sino de los propios partidos políticos. El resultado patea el tablero y plantea un reordenamiento político.

Perdedores, hay muchos. Ganadores, también y muy conocidos.

Ganadores

Cristina Fernández de Kirchner. Perdió elecciones y en 2015 la daban por “retidada” adentro y afuera del PJ. El propio peronismo no consiguió construir un nuevo liderazgo y Cristina se mantuvo. El oficialismo la tuvo como principal herramienta de campaña por “contraste”. Y en mayo ella cambió el escenario al correrse como candidata y construir un sucesor: Alberto Fernández. Con esa maniobra Cristina sumó a parte del mismo peronismo que la repudiaba. Ahora, es favorita para ser vicepresidenta de la Nación y conducir el Senado, en un contexto particular: deberá seguir enfrentando causas judiciales por sospechas de corrupción.

Alberto Fernández. Estuvo con Néstor Kirchner, se peleó con Cristina e intentó construir desde la oposición a la ex presidenta. Estuvo al lado de Sergio Massa y perdió. Cuestionó a Cristina, y perdió. Se “amigó”, lo eligieron como candidato a presidente sin que estuviera en sus planes y gracias al “huracán” electoral está muy cerca de ser presidente.

Axel Kicillof. El ex ministro de Economía construyó su candidatura desde hace tiempo y contra cualquier pronóstico ganó con un margen que le permite estar a un paso de ser gobernador de Buenos Aires.

Máximo Kirchner. En las sombras, tejió poder bajo el mando matriarcal de Cristina. No es casual que haya sido el primero en tomar el micrófono luego de confirmada la victoria. De su mano, los “jóvenes cristinistas” (que no se referencian tanto bajo La Cámpora como nombre) crecen.

Moyano, la CGT y los gremios. Como pata dura del peronismo, volvieron a reunirse alrededor de una construcción política que los tiene bajo su amparo y amparados. Muchos están investigados por la justicia y parecen deslegitimados. Sin embargo, se empoderan detrás del "nuevo" Frente de Todos. 

Anabel Fernández Sagasti. Creció por el dedo elector de Cristina y ahora profundiza su vínculo. Ya había ganado las PASO en el peronismo, relegando a los intendentes que siguen sin responderle. Ahora, como embajadora del cristinismo suma poder: ayer fue la primera en capitalizar el triunfo de Alberto en Mendoza y buscará generar una inercia que le ayude en las elecciones de septiembre, donde compite con Rodolfo Suárez para ser gobernadora.

Cornejo versión estratega. Vio venir el “huracán de votos” anti Macri y desdobló la elección. A cambio, se inmoló como candidato y termino voto a voto frente a una dirigente desconocida. Un escenario similar al 2011, donde él dejó pasar la candidatura a gobernador.

El ganador impensado. Juan José Gómez Centurión fue uno de los "ganadores". No por haber sacado un enorme volumen de votos, pero sí por pequeñas victorias: sacó más votos que José Luis Espert y hasta salió tercero en algunos distritos, como el Sur de Mendoza. Su mensaje "pro vida" prendió en zonas específicas del país. 

María Eugenia Vidal

Perdedores

Macri. No escuchó los llamados de atención cuando la economía derrumbó a las empresas y las familias y siguió en el mismo camino “encerrado” en el grupo político de su máxima confianza. Sin corregir el rumbo político y económico, perdió un enorme capital político en dos años.

María Eugenia Vidal. Había sorprendido en 2015 y construyó un capital político importante. Era la dirigente política con mejor imagen. Con el derrumbe de la economía analizó desdoblar las elecciones para salvar el territorio. Finalmente decidió lo contrario y fue arrastrada por la debacle nacional de Juntos por el Cambio. Pero incluso el resultado en Buenos Aires fue peor que a nivel nacional.

Marcos Peña, Durán Barba y el “laboratorio Pro”. La política de laboratorio ejecutada por la cúpula del Pro fracasó ayer. En los momentos de crisis le habían exigido a Macri que abriera el Gobierno y sumara visión política. No accedió y siguió con el mismo enfoque. El padre de esa estrategia fue

Cornejo, versión candidato. Tuvo un “empate técnico” como candidato a diputado nacional frente a una ignota rival y con Macri como ancla. Sin embargo tiene el orgullo político herido.

Los analistas y encuestadores. Una vez más todos los pronósticos erraron y esta vez de manera catastrófica. Todas las encuestas hablaban de una victoria de Alberto Fernández, pero no por la diferencia que ocurrió, que parece definitiva.

El escrutinio. A pesar de los anuncios previos, los resultados de las elecciones se demoraron y hubo una suspicacia: los datos recién fueron publicados tras la palabra de Mauricio Macri. Todos los dirigentes políticos tuvieron acceso, de manera extraoficial, a datos sobre lo que sucedía.

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