En Cambia Mendoza hay optimismo, pero no da para la euforia

El oficialismo tiene moderadas expectativas: sus datos indican que Macri y Cornejo se impondrían en la provincia este domingo. Sin embargo, el panorama nacional podría ser muy diferente. La batalla con el PJ por la quinta banca en la Cámara de Diputados, el crecimiento de Roberto Lavagna y otras curiosidades que podrían diferenciar al voto mendocino de casi todos los demás. 

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Alfredo Cornejo, en lo que fue el cierre de campaña en Bowen, General Alvear.

Foto: UCR Mendoza

Una expectativa moderada hay en el Gobierno provincial a días de las elecciones nacionales. No porque considere muy probable que el presidente Mauricio Macri acceda a la reelección, sino porque Cambia Mendoza y su socio Juntos por el Cambio podrían imponerse al Frente de Todos en la provincia.

Ocurrió lo contrario en las PASO del 11 de agosto. Macri y Alfredo Cornejo perdieron, por 3.5 y 1 punto de diferencia, respectivamente. Pero sus asesores más confiables vaticinan que este domingo ambos podrían dar vuelta aquella elección en Mendoza.

Aunque hay optimismo, se evitan pronósticos más precisos sobre el resultado. Eso dependerá de quién arrastre a quién: el candidato presidencial al primer candidato a diputado nacional por Mendoza, o al revés.

Si la gente al final opta por mirar al revés la boleta y darle preponderancia a Cornejo en lugar de a Macri, la distancia respecto de Todos podría ser mayor. Esto permitiría que el oficialismo le ganara 3 a 2 la batalla por los diputados nacionales que renueva Mendoza al PJ, si la elección queda polarizada, como se espera que pase.

A pesar de que cuenta con datos alentadores, el Gobierno provincial pareciera bajarle deliberadamente el tono a las elecciones del domingo.

Relativiza los pronósticos, tal vez porque las condiciones de la elección que enfrenta a Macri con Alberto Fernández son adversas y no sobra la seguridad. O quizás porque, si gana la lista de Juntos por el Cambio el domingo en Mendoza, podría ser una de las pocas provincias en las que esto ocurra.

El oficialismo local intuye que, en el orden nacional, las PASO del 11 de agosto serán muy difíciles de revertir y que hay más chances para Fernández que para Macri.

La reelección del presidente, de todos modos, es una ilusión que se alimenta de ciertos cálculos “racionales”. En especial, aquellos que sugieren la posibilidad de que pueda abrirse el juego debido a que ningún candidato nacional con pretensiones firmes (ni Macri, ni Alberto F., ni Cristina) enamoran por completo a la ciudadanía: los tres tienen más imagen negativa que positiva.

Si esto no ocurriera y ganara Alberto F. en el cómputo nacional, Mendoza podría volver a ser el domingo una excepción en cuanto a su comportamiento electoral. Como lo fue en la primera pelea presidencial de Macri: la PASO de 2015.

Aquella vez, con Julio Cobos como cabeza de lista en la provincia, Macri ganó por tres mil votos en Mendoza, resultado que sólo se repitió en Córdoba y Ciudad de Buenos Aires.

Pero ahora, el radicalismo advierte que no se pueden esperar "grandes milagros", fundamentalmente por “el mal desempeño económico” del presidente y la fortaleza que a la par adquirió el PJ.

Los números, de todos modos, cantaron hasta el final que el oficialismo provincial podría cambiar el resultado de la PASO en la que Cornejo fue derrotado por la debutante Marisa Uceda del PJ, con victorias en la mayoría de los departamentos importantes, salvo San Rafael.

Si así fuera, el premio mayor sería que Cambia Mendoza conseguiría que el tercer diputado electo sea el intendente macrista Omar de Marchi, en lugar de la justicialista Juana Carmona.

En el oficialismo señalan que algunos votos que logró el frente Todos en la PASO del 11 de agosto podrían irse en la general a Consenso Federal y mejoraría en consecuencia la performance de Roberto Lavagna, quien tiene a priori buena imagen, pero casi ninguna chance de imponerse.

La posibilidad de ganar otra vez en Mendoza alimenta el espíritu de Cornejo y los suyos en lo que sería el cierre electoral del año. Pero el oficialismo intenta transmitir la sensación de que ya ganó, al haber retenido la Provincia por 15 puntos de diferencia, con una ola nacional en contra y a pesar del asedio de la fórmula presidencial de Todos y de los gobernadores justicialistas.

Alberto F. y Cristina no volvieron a Mendoza después de la derrota de Anabel Fernández Sagasti. Para Cornejo, esta ausencia es señal de que la estrategia del PJ no fue buena y síntoma de que el domingo ocurrirá algo que hasta aquí no pasó: los mendocinos podrían votar igual en dos elecciones seguidas

Salga como salga el comicio, esta elección colocará al gobernador en una banca del Congreso de la Nación. Después de años de liderazgo exclusivo en Mendoza, pasará a ser uno más de los 257 miembros que tiene la Cámara de Diputados.

El mandatario confía en que la victoria del 29 de setiembre le dará mucho protagonismo en el bloque que integre, ya sea oficialista u opositor. Pero Cornejo no tiene planes políticos concretos, a corto ni a mediano plazo. Ese futuro difuso no desentona para nada con el panorama general de nuestro país.

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