El requisito del BID que puede excluir a muchas empresas de las grandes obras en Mendoza

El BID comenzó a licitar la grandes obras que financiará en Mendoza. Ese banco pide más control y transparencia. Y excluye a quienes están sospechados. 

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Pablo Icardi

El túnel Caracoles, del lado chileno.

Los Andes Online.

En medio de la sequía de recursos para hacer obras públicas el Banco Interamericano de Desarrollo le hizo un enorme guiño a Mendoza. Esa entidad aprobó el financiamiento para muchas obras estructurales que apuntan a mejorar el perfil productivo, la infraestructura vial y la sustentabilidad de la provincia. Son cientos de millones de dólares que se volcarán a obras en los próximos años y donde están incluidos la reforma completa de la Ruta 7, la Ruta 82, el sistema de gestión de residuos sólidos, entre otros. Esos recursos serán volcados a la Provincia. Pero muchas empresas mendocinas, y también nacionales, podrían quedar excluidas de ser parte de esas obras por las sospechas de haber sido parte de la trama de corrupción estructural que investiga la justicia.

Quien puede dejar afuera a esas empresas es el propio BID, que profundizó las exigencias de transparencia en los pliegos de licitación de obras que son financiadas por ellos. En concreto, puso como “no elegibles” a las empresas condenadas por casos de corrupción, pero también a las personas que estén procesadas (es decir aún sin sentencia) por delitos relacionados con la falta de transparencia.

La causa de los “cuadernos de la corrupción” y sus ramificaciones es la que complica a la mayoría de las empresas locales que tienen el volumen suficiente para participar de las licitaciones por las grandes obras. Es el caso, por ejemplo, de Cartellone, Green y Danillo de Pellegrin, cuyos directivos fueron procesados por el juez Claudio Bonadío.

Algunos de los requisitos del BID

Los pliegos elaborados por el BID determina como “no elegibles” en la licitación a “las personas que se encontraren procesadas por delitos contra la propiedad, o contra la Administración Pública Nacional, o contra la fe pública o por delitos comprendidos en la Convención Interamericana contra la Corrupción”. Así está indicado en el punto 4.7 del pliego de licitación que acaba de ser publicado para la obra del Túnel Caracoles. Se trata de uno de los principales proyectos para mejorar el corredor bioceánico y que tiene un presupuesto superior a los $2 mil millones.

La licitación fue lanzada hoy por Vialidad Nacional. El pliego tiene el sello del BID e incluye una larga lista de exigencias para garantizar la transparencia de las obras. El presidente de esa entidad, Luis Alberto Moreno, había anticipado a MDZ hace más de un año que el Banco aumentaría los controles y las garantías de transparencia, tras los casos de corrupción relacionados con las obras (como el caso Odebretch) que habían sacudido a la región.

Además de excluir a quienes están sospechados, exige que los estados y organismos que ejecutan las obras tengan una política anticorrupción clara. “El Banco exige a todos los prestatarios observar los más altos niveles éticos y denunciar al Banco todo acto sospechoso de fraude o corrupción del cual tenga conocimiento o sea informado, durante el proceso de selección y las negociaciones o la ejecución de un contrato”, explica el pliego y hasta cae en obviedades. “Los actos de fraude y corrupción están prohibidos”, dice.

La primera obra

Vialidad Nacional publicó hoy el llamado a licitación para hacer el túnel caracoles. En realidad se trata de la ampliación de esa traza para que haya dos vías de entrada y salida entre Argentina y Chile en el paso Cristo Redentor.

La obra tiene un presupuesto de $2.200 millones y un plazo de ejecución de 27 meses. La intención es reconvertir el antiguo túnel ferroviario para que sea usado por vehículos convencionales. Por eso prevén ampliar el túnel. Una vez terminada esa obra, trabajarán en el acondicionamiento del otro túnel. “La ampliación del Túnel Caracoles existente consiste en transformar su sección actual, con 5,50 metros de altura y 4,5 metros de ancho, a una sección ampliada de 10,60 metros de ancho y un gálibo vertical libre para la circulación de vehículos de 5,1 metros”, describen desde el BID.

El túnel Caracoles es parte del plan de mejora de todo el corredor bioceánico, que ya tiene como primer trabajo la realización de la variante Palmira, en el Este.

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