El desafío para los mendocinos que ganaron, pero también perdieron

Alfredo Cornejo y Omar de Marchi buscarán cambiar las reglas de juego en la coalición que ahora representará a la oposición. Pelearán por controlar los bloques de la UCR y el PRO en la Cámara de Diputados, para luego impulsar una mesa política "horizontal" que no sea liderada por Mauricio Macri. El nuevo "antiperonismo" intentará forjar una unión que retenga y represente a buena parte del electorado que se inclinó por "Juntos por el Cambio" en la última elección.

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Alfredo Cornejo con Omar De Marchi

ALF PONCE / MDZ

No son carne y uña. Sin embargo, dos figuras que representarán a Mendoza en el Congreso Nacional tienen una misión mayor que los une: contener y representar al 40 por ciento. O al menos buena parte de la gente que votó a Juntos por el Cambio en la última elección.

La coyuntura muestra a Alfredo Cornejo y Omar de Marchi, futuros diputados nacionales, con posturas similares. Y con discursos parecidos. El objetivo inmediato para ambos será tratar de conducir los bloques de la UCR y el PRO en la Cámara Baja. Aunque no será el último.

Entre los dos bloques, reúnen cerca de 100 legisladores. Hay algunos diputados más en el PRO que en la UCR, relación que se invierte en el Senado.

Al agregar a la Coalición Cívica, Juntos por el Cambio suma en total casi 120 diputados. Es el bloque más numeroso: tiene más representantes en Diputados que el frente Todos incluso. Aunque el peronismo seguramente acudirá a alianzas con bloques más chicos para imponerse en las votaciones.

Cornejo y De Marchi no tienen el camino allanado para ser jefes de sus bloques. El gobernador deberá imponerse al cordobés Mario Negri, y De Marchi, en un contexto bastante complejo, al actual ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, quien también ocupará desde diciembre una banca en Diputados.

Ritondo iba a ser el presidente de la Cámara de Diputados si Macri ganaba las elecciones, pero el intendente de Luján hizo notar esta semana que el escenario político, tras la derrota, es diferente.

De Marchi pataleó el miércoles en las redes sociales contra la decisión de que Ritondo maneje las riendas del PRO en Diputados y terminó el día en la residencia de Olivos, reunido con el propio Presidente.

Charlaron una hora y, en su resumen del encuentro, el mendocino aclaró bastante el estado de situación. Sostuvo que lo vio bien a Macri, con deseos de discutir con franqueza los temas de la política. Pero no fue complaciente con él.

Afirmó que "antes la política la manejaban otros", no el mandatario, y, a la hora de asignarle un rol, no fue concluyente: "Es el Presidente y hay que respetarlo, pero los liderazgos no se decretan, se construyen".

Las definiciones de De Marchi se parecieron bastante a las de Cornejo esta semana. Sin acordarlo de antemano, ambos sostuvieron que Juntos por el Cambio debe reconocerles en el Congreso, con un protagonismo acorde, que vienen de ganar elecciones en su provincia.

Además de mostrarse dispuesto a explotar el contraste entre los resultados de Mendoza y la derrota nacional, Cornejo le agregó otra dosis de cuestionamientos a la receta política que utilizó Macri.

"Se han hecho críticas. Han habido errores políticos en el gobierno que está terminando y no muchos los han hecho público", reiteró este viernes Cornejo, recién llegado de su viaje al exterior.

Cornejo va a dar pelea en dos escenarios por separado. Intentará, en diciembre o en los próximos meses, que su partido lo reelija a nivel nacional como presidente. Y buscará en la Cámara de Diputados, preferencialmente, ser el jefe de bloque del radicalismo.

El otro puesto importante en Diputados es la jefatura del interbloque que conforman UCR, PRO y Coalición Cívica. Aunque amagó a ir por todo, es probable que deba negociar y podría aceptar que Negri siga ocupando ese lugar, más que nada por el respaldo que el cordobés tiene de la Coalición Cívica.

Esta primera pelea se resolverá en no menos de dos semanas. Si Cornejo y De Marchi consiguen hacerse fuertes en sus bancadas, habrán dado el primer paso.  El siguiente sería que la coalición se refleje en "una mesa política horizontal y colegiada", según señalan en el radicalismo mendocino. Es la frase que repiten para diferenciar lo que tratarán de construir del comando de decisiones nacionales que hasta aquí encarnaron Macri y su coordinador Marcos Peña.

La nueva mesa política que imagina Cornejo podría incluir a María Eugenia Vidal y Esteban Bullrich, pero debería asignarle un espacio a Horacio Rodríguez Larreta, el macrista que más valora el gobernador.

El plan requerirá también contener a la pata peronista que habita en en el PRO. En Diputados, son menos de una decena de legisladores que responden a Emilio Monzó y Rogelio Frigerio.

Sebastián García de Luca, el actual vicejefe del Ministerio del Interior, será el referente de este grupo en la Cámara Baja. Ya hay rumores de ruptura, al menos hacia el interior del bloque de Juntos por el Cambio. Aunque, por ahora, se quedarían en el interbloque.

El mapa político es complejo. La primera misión de los derrotados en las elecciones nacionales será contener a la tropa propia para reeditar con cierta paridad de fuerzas una batalla histórica en nuestro país: peronistas versus antiperonistas.

Esta polarización no abarca al cien por ciento de la gente. Ni siquiera refleja a todos los que votaron a Macri. Pero conseguir que un 30 por ciento de la ciudadanía siga comulgando con la coalición opositora no suena mal en esta vereda, al menos para arrancar.

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