El club del avión: políticos mendocinos de alto vuelo

De los alquileres de aviones privados que nadie sabe quién pagó a los recurrentes viajes a la Triple Frontera. Datos curiosos y contradicciones de un grupo de peronistas.

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Santiago Montiveros

Los viejos azules.

En noviembre del año pasado, el exgobernador peronista de Jujuy Eduardo Fellner estrenó el flamante avión sanitario que había comprado su sucesor, el radical Gerardo Morales. El dirigente del PJ sufrió un problema cardíaco grave y fue trasladado a la Ciudad de Buenos Aires en la aeronave que había sido acondicionada para viajes de emergencia. Sin embargo, no era el primer peronista en subirse a este Learjet 31A, matrícula LV-FKB.

En abril de 2013, cuando la aeronave pertenecía a Ocean Pacific S.A. -una empresa de Rogelio Cirigliano-, tres peronistas mendocinos viajaron en ella desde el aeropuerto de San Fernando (Buenos Aires) a la República Oriental del Uruguay: Carlos Bianchinelli, por entonces presidente del Instituto Provincial de Juegos y Casinos; Ricardo Pettignano, quien era diputado provincial y familiar de un funcionario del Casino; y el aún legislador Jorge Tanús.

Claro que por aquella época el avión no era utilizado para vuelos sanitarios. Los tres dirigentes peronistas gozaban de buena salud y disfrutaron de las comodidades que brindaba la aeronave de nivel ejecutivo, que entre otras cosas disponía de toilette y hasta un bar a bordo.

De acuerdo con los registros migratorios, el avión despegó el 26 de abril de 2013 del aeropuerto de San Fernando a las 11.18 con destino a Uruguay y regresó el 27 de abril a las 13.19 a la misma terminal aérea. Según fuentes aeronáuticas consultadas por MDZ, el alquiler de la nave asciende a 4.500 dólares más IVA por viaje más la espera nocturna, por lo que se estima que ese vuelo costó fácilmente más de 10 mil dólares.

Si bien hoy en día están distanciados, en aquel momento Bianchinelli y Tanús pertenecían al mismo sector del peronismo: los "azules". Por su parte, Pettignano integraba el espacio del PJ que encabezan los hermanos Omar y Emir Félix.

Tanto Bianchinelli como Tanús admitieron ante MDZ que fueron a ver la pelea entre Sergio "Maravilla" Martínez y Martin Murray al estadio de Vélez Sarsfield. El día previo, un empresario amigo, al que se negaron a identificar, los invitó a "conocer Maldonado". Maldonado es el departamento (provincia) uruguayo en donde se encuentra la ciudad balnearia de Punta del Este, es como General Pueyrredón con Mar del Plata.

"Yo no sé quién pagó el avión, pero el resto pagamos un paquete cada uno que incluía el viaje a Buenos Aires y la pelea. Lo de Uruguay no sé si estaba incluido en el paquete o si lo pagó alguien más", dijo Tanús. Bianchinelli, en tanto, se contradijo con Tanús. Sobre el particular recordó que "nos regalaron entradas y la misma gente, que es un empresario de Mendoza, amigo de la vida, nos invitó a pasar el día a Maldonado, a un pueblo, nada más que a conocer y decidimos ir". El tercer pasajero-funcionario, Ricardo Pettignano, no recuerda haber hecho ese viaje. Cuando MDZ lo llamó, sólo dijo "no, no recuerdo", hasta que repentinamente perdió la señal del teléfono y se escuchó un lejano "hola... hola..." antes de que se cortara. El registro de Migraciones demuestra que sí fue. Y volvió. Aunque no tenga memoria de aquellos momentos.

Bianchinelli no pudo o no quiso dar el nombre del empresario que los invitó. Tampoco quedó claro si pagaron o no.

- ¿Qué empresario fue? ¿Tenía que ver con el Casino?

- No, nada que ver. Absolutamente nada que ver. Él estaba metido un poco en el tema de la promoción publicitaria de la pelea, por eso él nos consiguió las entradas. Fue el esposo de mi hermana (el empresario petrolero Pedro Rastrilla, marido de Olga Bianchinelli). Éramos una delegación de 6 ó 7 aproximadamente, no me acuerdo bien.

- ¿El alquiler del avión lo pagó el empresario que los invitó a la pelea?

- El avión era particular, no sé si de él, de sus socios o de las sociedades. Nos dijo: "Muchachos, ¿quieren que vayamos a conocer Uruguay?" Y ahí mismo fuimos y volvimos.

El club del avión

Aquella no fue la única vez que Bianchinelli usó un avión privado para viajar a Uruguay. Entre el 10 y el 12 de febrero de 2015, cuando aún era presidente del directorio del Casino, fue y volvió de San Fernando a Montevideo dos veces a bordo de un Cessna Citation, matrícula LV-CGO, propiedad de la empresa Patagonia Fly S.A., con sede en el aeropuerto internacional de San Fernando.

"Cuando sos presidente del Casino recibís invitaciones de muchos lugares del mundo. Yo nunca viajé a Nevada", justificó su lista de viajes ante la consulta de MDZ Bianchinelli. "Fue un evento del Conrad", especificó sobre su estadía en Uruguay en 2015. "Lo había contratado la asociación de casinos", agregó.

No es lo que sostienen las actuales autoridades del Casino en torno al tema "turismo de funcionarios de juego". Josefina Canale, actual presidenta del IPJyC, refirió, preguntada sobre esta costumbre que para Bianchinelli era "usual", que "te llegan informes sobre eventos que se harán, pero nadie te pone un revólver en la cabeza para que vayás sí o sí". Puntos de vista diferentes sobre el tema.

Más allá de la explicación de Bianchinelli, el itinerario aquí fue raro: el archivo de Migraciones muestra que salió rumbo a Uruguay a bordo del Cessna Citacion el 10 de febrero a las 12.53. Sin que haya un registro de regreso, volvió a despegar de San Fernando en el mismo avión el día 11 a las 18.44. Finalmente, figura que regresó de Uruguay a San Fernando el 12 a las 12.53, en el mismo avión de la empresa Patagonia Fly.

Por si esto era poco, antes de asumir en el Casino, Bianchinelli también viajó desde San Fernando a Uruguay en un avión privado. Fue el 3 de abril de 2010, a bordo de un Canadair CL-600, una aeronave de la empresa Easy Flight que más tarde compraría el banco norteamericano Wells Fargo. El dirigente peronista fue y regresó durante el día: salió de Argentina a las 11.55 y retornó a las 18.46, también al aeropuerto de San Fernando. "Me fui con mi señora -contó- invitado por un empresario a conocer. Estábamos almorzando en Buenos Aires y nos preguntó si queríamos darnos un pique hasta Uruguay". Lo que despierta la curiosidad es que anteriormente dijo que fue en 2013 "porque no conocía". Ya había volado tres años antes. Conocía. Sin embargo, aclaró: "Yo nunca he pagado un avión, nunca los he alquilado. Este viaje también fue de un empresario amigo. .. Nada. Fuimos. Jamás pregunté nada". Pero le escapó al calendario: "Fue para el Día de la Madre me acuerdo. Sí, fue para el Día de la Madre". Fue en abril. El 3 de abril. Seis meses antes de Día de la Madre.

Otro dirigente peronista que también viajó a Uruguay fue el actual intendente de Maipú, Alejandro Bermejo, que fue por primera vez el 9 de septiembre de 2008, cuando su hermano gobernaba el departamento. Lo hizo en Buquebús, con viajes de ida y vuelta el mismo día. Regresaría al vecino país el 14 de abril de 2013, cuando ya era jefe comunal, en un vuelo que despegó de Aeroparque, regresando al día siguiente al aeropuerto de Ezeiza.

Consultado por MDZ, Bermejo dijo que fue a testificar tras la muerte de su cuñado, el conocido músico Eduardo Pinto, fallecido en un accidente vial en enero de 2008.

Adolfo Bermejo, hermano de Alejandro, viajó a Uruguay dos veces cuando era senador nacional. Lo hizo en aviones de línea: estuvo del 17 de enero al 1 de febrero de 2010, y del 2 al 5 de diciembre de 2011. "Yo era senador, estaba en Buenos Aires, a veces iba mi señora y nos cruzábamos a Uruguay. Lo único que conozco es Punta del Este", le contó el exsenador y excandidato a gobernador a MDZ.

La Garganta del Diablo

El lunes 9 de julio de 2012, Francisco Pérez encabezó su primer acto oficial del Día de la Independencia como gobernador. Fue en San Carlos, donde en compañía del intendente Jorge Difonso, inauguró una red de gas. Eran épocas doradas para el "paquismo" y los "caciques" que acababan de ratificar su poder en elecciones, entre ellos, Alejandro Bermejo, quien validó en las urnas el mando que había heredado de su hermano en Maipú. Ese día patrio, el intendente rindió homenaje a la bandera argentina muy lejos de su departamento: en el paso internacional Tancredo Neves, en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay.

Hasta allí, nada fuera de lo normal que no se pueda justificar como un viaje de placer a Cataratas que incluya la visita la lado brasileño del atractivo, más allá de que se ausentó de su cargo temporalmente, fuera del período habitual de vacaciones. "No te tengo que dar explicaciones. Yo trabajo sábados y domingos. La próxima vez que viaje te venís conmigo", respondió, saltón, el intendente Bermejo. Sin embargo, analizando el itinerario, surgen cosas raras. Según los registros de Migraciones a los que accedió MDZ, entre el 9 y 12 de julio de 2012, el dirigente del peronismo "azul" salió y entró a Argentina diariamente y, en algunos casos, la estadía del otro lado de la frontera apenas superó los 60 minutos.

Más allá de Foz Iguazú (Brasil), cruzando el puente Tancredo Neves, también se puede llegar rápidamente a Ciudad del Este (Paraguay); de hecho, desde Puerto Iguazú (Argentina) se demora casi lo mismo en arribar al sector brasileño de Cataratas que a la ciudad paraguaya. Bermejo podría haber optado por cualquiera de estas alternativas, aunque hay indicios que descartan la primera: aquel 9 de julio de 2012, salió de Argentina a las 20.02 y volvió a las 21.21. "No sé, yo no trafico personas, drogas o autopartes. ¿De qué me estás acusando?", saltó en cruz Bermejo de inmediato, sin que nadie le sugiriera ninguna posibilidad de ilegalidad en sus acciones; unas preguntas motivadas en la curiosidad por lo que cantan los datos. Aunque una llamada posterior sirvió para comunicar que había encontrado el porqué de los datos desencontrados: "Me acordé: fue porque hicimos compras en un free shop", justificó el jefe comunal aquella escapadita nocturna.

En 2009, también en julio, meses antes de reemplazar a su hermano Adolfo en la intendencia de Maipú, Alejandro Bermejo estuvo en la Triple Frontera y también cruzó el puente Tancredo Neves los días 18 y 19. Según los registros de Migraciones, en ese viaje no usó un auto de su propiedad (sí lo haría en 2012), sino distintos vehículos matrícula argentina, que serían taxis. Los registros mostraron que el 18 de julio ingresó a la Argentina a las 13.48 (sin que haya un registro de salida previo) y horas más tarde, a las 17.39, saldría hacia Foz Iguazú o Ciudad del Este, para regresar definitivamente el 19 al mediodía.

"¡Me encantan las Cataratas! Hubo un año en que me alojé del lado brasileño. ¿De qué se me acusa?", insistió Bermejo. De nada. Sólo curiosidad.

Y por si ambas excursiones fuesen insuficientes para justificar su "fascinación por las Cataratas", como él mismo explicó, el intendente de Maipú completaría su tercer viaje a esta zona en 2014, también en el mes de julio, y volvería a cruzar al puente internacional Tancredo Neves: el día 7, salió de Argentina a las 10.51 y regresó a las 17.31. Pero no es el único fascinado por las cascadas.

"¿Te parece muy loco que vacacione en Cataratas?", preguntó Alejandro Bermejo en medio de la consulta periodística. Y completó con su latiguillo: "¿O pensás que trafico o hago algo ilegal?".

Adolfo Bermejo, hermano de Alejandro, también viajó a la Triple Frontera cuando era senador nacional y también lo hizo en el mes de julio. Los registros de Migraciones volvieron a brindar información llamativa. El 17 de julio de 2011, cruzó el puente Tancredo Neves a las 11.24 y regresó a las 12.54: estuvo fuera de Argentina por apenas una hora y media. Esto tira por tierra la versión "crucé a ver el lado brasileño de Cataratas": se requiere de al menos dos horas de recorrido en el lugar más el tiempo de viaje. Encontró la misma explicación que su hermano: "Fuimos a un free shop".

Aquel día, el dirigente peronista "azul" completó ambos trayectos en un vehículo de matrícula extranjera, de acuerdo con los datos que quedaron registrados en la frontera. Además, el Bermejo mayor también repitió un patrón del hermano: la necesidad de regresar a la Triple Frontera, lugar que había conocido en 1997, año en el que también cruzó a Foz Iguazú o Ciudad del Este, según constan en los registros migratorios.

Hasta allí, dos hermanos que ocupan cargos políticos que tienen un interés en la zona. Hay material para curiosear sobre el fundamento de los viajes. Sin embargo, el atractivo familiar se amplía a lo partidario, ya que hubo otro peronista maipucino que viajó a la Triple Frontera y cruzó en reiteradas ocasiones el puente Tancredo Neves: Carlos Bianchinelli.

A mediados de 2008, cuando era presidente del bloque del PJ en Diputados, Bianchinelli cruzó la Triple Frontera en distintas oportunidades. El 18 de junio, sin que exista un registro de salida de Argentina, aparece un ingreso por el Tancredo Neves a las 8.37. Horas más tarde, saldría rumbo a Foz Iguazú o Ciudad del Este a las 16.59. Dos días después, el 20, volvió a Argentina a las 11.45, y saldría esa misma jornada a las 16.13, para regresar definitivamente a Misiones el día 22 a las 13.05.

"Fueron cinco días que estuve en Cataratas. No me acuerdo de qué lado paré, pero fui con mi mujer y con Luis Ruzo", le dijo a MDZ. El sanrafaelino Luis Ruzo fue senador del PJ y luego fue involucrado en la conducción del Departamento General de Irrigación. "Nos llevaron de excursión en una trafic a Ciudad del Este", contó Bianchinelli.

Cien veces Padres de la Patria

¿Quién no ha ido a Chile de vacaciones alguna vez? Entre los Bermejo y Bianchinelli cruzaron más de 100 veces la cordillera en una década. En ocasiones, los hermanos maipucinos fueron en el mismo auto y, en otras, coincidieron los días de estadía entre los tres e incluso con otros peronistas. Fuera de la temporada de verano -donde podrían coincidir por descanso-, hay otros momentos del año donde peronistas azules, o aliados, estuvieron en Chile al mismo tiempo. Tantas, pero tantas veces fueron a Chile, que Adolfo Bermejo ya tiene la "residencia transitoria" en el vecino país transcordillerano.

En julio de 2016, Adolfo Bermejo, Carlos Bianchinelli, Jorge Tanús y Ricardo Pettignano -hoy vocal del Tribunal de Cuenta- coincidieron en Chile algunos días. No hay registros que comprueben que estuvieron reunidos. Sólo es llamativa la coincidencia y la cantidad de días que algunos, a pesar de que deberían estar trabajando, estuvieron en el vecino país. Por ejemplo, el diputado Bianchinelli estuvo del 14 al 26 y Pettignano se quedó en Chile cuatro días hábiles.

Bianchinelli dijo que no recuerda haberse juntado jamás en Chile con Pettignano, pero sí que una vez convenció a Jorge Tanús a que fuera con la familia a veranear al mismo lugar, al que llamó "nuestra costa", en referencia a la playa que suele compartir con los hermanos Bermejo en La Serena. "Desde hace 20 años que vacaciono en Chile", dijo Bianchinelli, que negó "absolutamente" tener algún departamento o emprendimiento detrás de la cordillera. Alejandro Bermejo dijo que "la primera vez que fui a Chile fue a los 16 años en un camión". Su compañero Bianchinelli, en tanto, aportó como dato que "los Bermejo siempre, todos los años, van a La Serena". Tanto Adolfo como Alejandro Bermejo negaron tener propiedades en Chile. Alejandro, siempre molesto por las consultas, criticó sin decir a quién hacía referencia: "Yo no soy como esos empresarios multimillonarios que van y vienen a Miami".

- Es que hay varios viajes fuera de temporada de vacaciones.

- No. No te puedo creer. ¿Vos vas de vacaciones a Chile?

- Sí, en verano.

- No sé qué querés que diga. ¿Que voy a California, Marbella, Las Vegas, Ibiza? No tengo ninguno a esos lugares.

- Pero hay un viaje a Emiratos Árabes Unidos.

- Sí. Tengo uno a Emiratos Árabes Unidos en el que no gasté un puto mango. Me llevaron desde el Gobierno provincial. Tampoco fui a Emiratos Árabes Unidos: fui a Dubai y a Singapur.

(Dubai forma parte de los Emiratos Árabes Unidos).

Un año antes, en julio de 2015, coincidieron en Chile los hermanos Bermejo, sin Pettignano ni Bianchinelli. Mismo mes de 2013, los hermanos Bermejo también coincidieron en Chile con Bianchinelli, quien ya había asumido al frente del IPJyC. Éste permaneció 12 días del otro lado de la cordillera, mientras que el intendente de Maipú y el entonces senador nacional estuvieron ocho y cinco días, respectivamente.

- La cuestión es saber a qué va tanto a Chile fuera de vacaciones de verano, ¿a comprar?

- Alejandro Bermejo: ¿A qué voy? ¡A rascarme las bolas! ¡A qué voy a ir! Nunca he comprado ni siquiera unos auriculares.

- Pero es que son días hábiles. La curiosidad está en que son días en que uno imagina que debería estar trabajando.

- ¿Y desde cuándo te tengo que rendir cuentas a vos? Te voy a invitar a que veas cómo trabajo los fines de semana. ¿Vos comprás en Chile?

- He comprado ropa

- Si vos comprás en Chile está muy mal para la industria nacional.

- Bueno.

- Vos no me podés juzgar.

- No estoy juzgando.

- ¿Yo no puedo ir un día a Chile? ¿Te parece muy loco? No tengo nada que esconder.

Resulta raro que Bermejo cuestione a aquellos que aprovechan los bajos precios del otro lado de la frontera porque "está muy mal para la industria nacional". Posteriormente, justificó una de sus salidas en la Triple Frontera diciendo "fui a comprar a un free shop".

Preguntas que incomodan

A los políticos parece no gustarles que se les haga preguntas. De inmediato, ante una consulta periodística, se escudan en la familia. Es esa misma familia por la que los periodistas no preguntan -sino por ellos, por lo que hacen en la función pública o lo que no- la que usan de escudo. Primera (y temprana) conclusión: tampoco parece importarles correr del medio a sus seres queridos: les vienen bien como excusa o salvoconducto.

Los periodistas son portadores de un virus, el de la curiosidad. La presencia de un solo dato puede originar un brote de preguntas a las que de inmediato deben buscarse respuestas para curarse. Con eso, ayudan a una sociedad con una ciudadanía más sana, se entiende, aunque a los políticos eso les parezca peligroso para su propia salud laboral.

El dato sobre tres funcionarios de Mendoza que viajaron juntos en un avión privado, alquilado por un empresario amigo de los funcionarios, desde una ruta alternativa con destino a Uruguay, fue el disparador de una serie de averiguaciones para intentar saber por qué les gusta tanto viajar (juntos o separados, pero muchas veces al mismo destino) a un grupo de políticos mendocinos a quienes además de esa condición los une su origen peronista.

"¿Qué te creés? ¿Que yo trafico personas, drogas o autopartes?", fue la respuesta espontánea de uno de los consultados, por el solo hecho de habérsele preguntado si recordaba los porqué de algunos datos llamativos de uno de sus reiterados viajes a la zona de la Triple Frontera. El enamoramiento por las Cataratas del Iguazú no justificaría su respuesta a flor de piel, al identificar ese lugar con otros asuntos, bastante más espinosos y, en todo caso, comprometedores.

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