“El ciudadano no debería tener que proporcionar al gobierno la misma información dos veces”

Una profunda entrevista a un ícono de la gobernanza a nivel mundial, Mike Bracken, difundida por la División de Innovaciones para Servir al Ciudadano del BID. Se trata de la publicación en un espacio para discutir soluciones para mejorar los gobiernos en América Latina y el Caribe a fines de fortalecer los servicios a los ciudadanos y promover una mayor transparencia. Compartimos el propósito, compartimos la nota.

Sheila Grandio

Mike Braken.

En 2010, el gobierno del Reino Unido inició una revolución interna para subirse al tren de la transformación digital. Bajo el sugerente nombre de “Digital por Defecto” (Digital by Default), el gobierno se comprometía a convertirse en una puerta digital única a donde los ciudadanos podrían llamar para reclamar cualquier servicio público o información que necesitaran en cada momento. Un año más tarde salía a la luz Gov.Uk, el primer portal gubernamental que nacía con el ambicioso objetivo de canalizar todas las tuberías del gobierno hacia una plataforma digital, pública y unificada. Hablamos hoy con Mike Bracken, Director Ejecutivo Digital del Reino Unido durante esos años y uno de los motores de esa revolución digital. Mike es miembro del Grupo Asesor Digital del BID, cuyo mandato se centra en fomentar la transformación digital en América Latina y el Caribe.

- En la Unión Europea, el Reglamento General de Protección de Datos regula la forma en que las empresas protegen los datos personales de los ciudadanos. Algunos de los requisitos clave incluyen requerir el consentimiento expreso de un ciudadano para el procesamiento de sus datos, anonimizar los datos o enviar notificaciones a los usuarios cuando una base de datos es atacada. ¿Qué mejoraría respecto a la regulación actual europea?

- No cambiaría mucho, la verdad. La Ley de Protección de Datos europea es uno de los controles regulatorios más simples pero de mayor alcance para controlar algunas prácticas del sector privado que son francamente escandalosas. En general, ha movido el péndulo hacia el usuario, que ahora tiene más capacidad de gestionar sus datos privados y qué terceras partes tienen acceso a ellos. Todavía tenemos mucho camino por recorrer, pero incluso los impactos del primer año de esta Ley han permitido acotar algunas prácticas extremas de marketing que estaban realizando algunas firmas de mercadeo de datos. El marco regulatorio europeo es sin duda un buen referente para otros países.

- Cada vez más, los gobiernos están usando datos para tomar decisiones de política pública. ¿Qué experiencias interesantes destacaría?

- Un buen ejemplo del Reino Unido es cuando transformamos el servicio de registro de votantes. En mi país no se puede votar electrónicamente, pero registrarse como votante sí es un proceso electrónico. Cuando nos pusimos a analizar los datos sobre patrones de registro, encontramos que algunos grupos de población estaban más representados que otros en el registro. Cambiamos el servicio para que fuera más fácil para los ciudadanos, y conseguimos que tres millones de personas más se registraron para votar en las elecciones de 2016. Otro buen ejemplo es el uso de datos que Haití está haciendo para dar mejor respuesta a los desastres naturales.

- ¿Qué pueden hacer los gobiernos para atraer y retener talento digital?

- Los gobiernos tienen que dejar de hablar en términos de estructuras administrativas, tipo “Ven a trabajar para tal departamento o para este ministerio”. La gente lo que quiere es ayudar a la misión en ese país, contribuir a cosas concretas como a reducir la mortalidad infantil o apoyar a que las personas ingresen en la economía formal. Las personas se motivan con una misión, y los gobiernos en general no son muy eficientes contando en qué consiste su misión y cómo contribuyen a ella.

- Las tecnologías están transformando la economía, las empresas y los gobiernos. ¿Cómo te imaginas al sector público dentro de 10 años?

- Va a ser muy igual y a la vez muy distinto a lo que es hoy. Los servicios de primera línea no van a cambiar -vamos a seguir necesitando profesores, médicos o equipos de respuesta a desastres naturales. Lo que va a cambiar es cómo trabajan los gobiernos por dentro. Vamos a ver equipos cada vez más pequeños y multidisciplinares. El trabajo va a estar menos enfocado en departamentos y ministerios específicos, y más en proyectos concretos y en resultados de política pública. Creo que el futuro va a ser más joven y vibrante. Y también creo que los profesionales cada vez menos van a ver la carrera pública como una decisión para toda la vida, y lo van a enfocar más como una etapa dentro de carreras profesionales más amplias y variadas.

- Díganos 5 principios que, en su opinión, cualquier país debería seguir si realmente quieren acomete una “transformación digital”.

- Lo fundamental es que cuando un gobierno se compromete con una lista de principios, todas las secciones de la Administración Pública los apliquen en forma de cascada. Los principios no son aspiraciones de un político, sino que deberían impulsar un cambio significativo en la manera que trabajan todos los funcionarios públicos. ¿Cuáles serían esos principios digitales en mi opinión?

El ciudadano es el dueño de sus datos.

El ciudadano no debería tener que proporcionar a distintos organismos del gobierno la misma información dos veces.

El gobierno debería poder reconocer al ciudadano con una identidad digital en el punto de la transacción.

Los servicios deberían estar diseñados para ser digitales por defecto. Eso no significa que no haya un teléfono de información o ventanillas de atención al ciudadano, pero esos servicios deberían estar diseñados para que, antes de nada, puedan ser usados desde el teléfono celular.

Que todos los funcionarios que trabajan en el sector público hayan utilizado los servicios que están ofreciendo a los ciudadanos.

- Cuando hablamos de agenda digital en un país, ¿el compromiso político siempre va seguido de los recursos financieros necesarios?

- La parte más importante en una transformación digital es el compromiso político de dejar de hacer cosas ineficientes que se hacen dentro de un gobierno. Es decir, a menudo lo que se necesita es de hacer las cosas “como siempre se ha hecho” y no tanto en gastar un montón de dinero en traer algo nuevo.

Si quieres leer más, puedes descargar AQUÍ la publicación completa (disponible sólo en inglés) sobre “Cómo Lograr y Mantener una Transformación Digital en el Gobierno”.

La autora: Sheila Grandio es la Coordinadora de Comunicación Estratégica para la División de Capacidad Institucional del Estado del BID. Antes de unirse al BID, trabajó en la práctica global de Gobierno del Banco Mundial y en la Corporación Financiera Internacional, también parte del Grupo Banco Mundial. Antes de su trayectoria en organismos multilaterales, Sheila trabajó como periodista para los canales españoles Tele 5 y Antena 3 en sus noticieros de ámbito nacional. Cuenta con una Licenciatura en Periodismo por la Universidad de Navarra (España) y una Maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad de Georgetown (Washington, EEUU).

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