Cass Sunstein: Cómo América Latina puede aprovechar la economía del comportamiento

Cass Sunstein es profesor de derecho en Harvard, fue administrador de la Oficina de información y asuntos regulatorios de la Casa Blanca, y es uno de los expertos legales más prolíficos y admirados en Estados Unidos. Además, es referente importante en el campo de la economía del comportamiento, cuyo libro pionero Nudge, co-escrito en 2008 con Richard Thaler, ganador del Premio Nóbel, describe los muchos sesgos que llevan a las personas a tomar decisiones equivocadas, y cómo se les puede dar empujoncitos para que tomen mejores decisiones. Recientemente Sunstein fue entrevistado en cámara en el BID en donde habló sobre cómo los profesionales del desarrollo deben estar atentos a los sesgos, las formas en que los gobiernos pueden usar la economía del comportamiento, y otros asuntos importantes en la actualidad. A continuación, un video y una transcripción de una parte de la entrevista realizada por el blog Ideas que cuentan, del Banco Interamericano de Desarrollo.

Redacción MDZ

- ¿Cuáles son los conceptos erróneos más comunes sobre la economía del comportamiento?

- Hay personas que creen que la economía del comportamiento tiene que ver con la irracionalidad humana como si las personas no usaran el cerebro y actuaran de modo arbitrario. Pero en realidad tiene que ver con las imperfecciones del ser humano. A menudo cometemos errores, nos centramos en el presente, y no en el largo plazo. A eso se le llama sesgo de presente. Solemos ser excesivamente optimistas sobre nuestra salud o nuestras finanzas, y no tomamos precauciones.

Sabemos lo difícil que es evaluar los riesgos, sobre todo si conllevan algo técnico, y solemos usar ciertos atajos para averiguar si los riesgos son graves. Estos atajos son eficaces. Pensamos, por ejemplo, ¿ha habido algún delito en mi barrio recientemente? Ese es un atajo mental, pero puede generarnos miedo exagerado o autosuficiencia excesiva.

Podemos entender la economía del comportamiento como un área centrada en el comportamiento real de los seres humanos y en cómo poder adaptar las políticas y leyes a dicho comportamiento. No se trata de la irracionalidad humana, sino de cómo el hombre se aleja de la racionalidad perfecta.

- ¿Cuáles son los sesgos que afectan la labor de los profesionales del desarrollo?

- Los profesionales del desarrollo realizan una labor extraordinaria al tratar de averiguar qué políticas funcionarán y cuáles no. Hay ciertas cosas a mejorar por quienes participan en la política de desarrollo. Una es el riesgo de las consecuencias imprevistas: podemos creer que una política va a funcionar en abstracto, pero es posible que en la comunidad pertinente genere una reacción adversa que no anticipamos.

Lo primero que se podría mejorar, sería enfocarse en el riesgo de las consecuencias imprevistas. Lo segundo sería adquirir mucho conocimiento local sobre la comunidad, ya sea hablando con la gente o mediante encuestas por Internet, o hablando con funcionarios que probablemente tengan dicho conocimiento local. Eso puede ser muy útil.

Muchos formuladores de políticas del desarrollo tienen una visión simplista del comportamiento humano, y no son totalmente conscientes de la posibilidad de que a la gente no le preocupe su bienestar a largo plazo porque está preocupada por el presente. O que la gente se inclinaría a favor de mantener el orden establecido, a pesar de que cambiarlo le sería muy beneficioso. Los profesionales del desarrollo podrán realizar una mejor labor una vez reflexionen sobre el sesgo del statu quo, sobre el riesgo del optimismo poco realista, y sobre el pensar a corto plazo.

- ¿Cómo pueden los gobiernos en América Latina utilizar la economía del comportamiento?

- Muchos países de Europa, Asia, África y América del Norte han mostrado un gran interés por crear unidades o equipos de observaciones del comportamiento o unidades de nudge, las cuales pueden ser muy pequeñas, de tres o cuatro personas, para empezar, hasta 30 personas.

Creo que en América Latina sería conveniente crear equipos de economistas del comportamiento que reflexionen sobre dos cosas: ¿qué sabemos que habitualmente funciona como política? Y si, de hecho, existe una política o forma de comunicación más sencillas. Suele ayudar mucho si por defecto incluimos a las personas en un programa en vez de que tengan que indicar que quieren formar parte.

Tener equipos con esos conocimientos puede funcionar muy bien. Para un país latinoamericano puede resultar muy útil asociarse con personas de una universidad local que tengan alguna experiencia en estos temas. Por ejemplo, un país latinoamericano que se asocie con el Behavioral Insights Team del Reino Unido o con la oficina de evaluación científica de Estados Unidos puede generar enormes ahorros económicos en muy poco tiempo e incluso puede prevenir muchas muertes prematuras.

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