"Viveza criolla" en el Vaticano: les pidió que "hagan lío" y los dejó solos

El papelón diplomático de la "Santa Sede" con Venezuela y la argentinización de las decisiones del Vaticano.
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Gabriel Conte

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"Viveza criolla" en el Vaticano: les pidió que "hagan lío" y los dejó solos

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El Vaticano hace un doble juego a una porción importante de la Humanidad, aunque no a toda: reina en la Tierra con un rico Estado propio y tiene el 100% de la representación de una supuesta vida después de la muerte. Con esta última aplicada a lo primero y palpable, administra la vida de millones de personas y todavía tiene influencia política en países ubicados a este lado del mundo. Lo que dice o calla el Vaticano es norma, guste o no, represente una tradición asociada al pasado o una treta par sostener en pie un imperio de 2 mil años. Pero su injerencia aun hoy define si mucha gente vive o muere, cosa que, en definitiva, parece no importarle demasiado adoctrinando a muchos en torno a que tienen poder para regular nuestras vidas aquí y decidir lo que nos pasa después de nuestra muerte.

La presencia de un argentino y peronista en la jefatura del Vaticano lleva ese accionar a instancias tan paradójicas como lo que hicieron con la Argentina, la usina de esta versión del pensamiento mágico que ahora se riega desde cada parroquia ubicada en cualquier punto del planeta. Es Jorge Bergoglio quien dice qué malo es bueno y qué bueno es malo, y punto.

Tras el mensaje institucional de la secretaría de Estado de la autodenominada "Santa Sede" sobre la situación de Venezuela, muchos católicos que tienen miedo de saber la verdad sobre su creencia y pánico a la desobediencia salieron a rescatar al papa Francisco, Bergoglio. Sin embargo, en los hechos, lo que está haciendo el Vaticano con Venezuela -entre otras cosas- es justificar lo injustificable y darle más vida (en la Tierra) a un movimiento perverso como el que sostiene a Nicolás Maduro, que ya ha llevado a más de 100 jóvenes a la "otra vida", sí, esos a los que Bergoglio llamó al parar la sangría de fieles apenas asumió a "hacer lío en las calles".

Claramente el Vaticano asiste a un papelón diplomático como pocas veces antes pudo conocerse. No funciona -por suerte- esta "viveza criolla" for export y muchos argentinos ya nos estamos dando cuenta que aquí no funcionó. Que llevó a la cárcel a las personas equivocadas y dejó en libertad a los que debieran estar tras las rejas. Esa actitud de llegar tarde a propósito, de reinterpretar las leyes de acuerdo a su gusto y conveniencia, de reescribir la realidad en sentido contrario a lo que puede verse a simple vista, con tal de quedar bien parados, merece la pena ser puesta en foco y analizada. Nadie castigará a nadie por pensar. Nadie enviará a ningún infierno a nadie por decir la verdad. Y por cierto, el destino de nuestros países depende de nosotros, gente de carne y hueso, tanto como lo es Jorge Bergoglio, aunque se escude en roles y ropajes que todavía muchos interpretan como mágicos en Occidente, aunque a los mismos les parezca aborrecible que lo hagan con la misma impunidad y fundamentalismo otros hombres de carne y hueso supuestamente mágicos en Medio Oriente. 

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