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Una mudanza que deja en veremos la mejora del transporte público

Sergio Marinelli, titular de la Secretaría de Servicios, se irá a Irrigación sin haber definido condiciones y plazos para la nueva licitación de los micros. Todavía rige el contrato de 2005 y el cuestionado sistema de kilómetro recorrido. Los logros en el área, hasta ahora, fueron modestos.
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Juan Carlos Albornoz

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Sergio Marinelli había prometido cambios en los organismos de control.(Alf Ponce / MDZ)

Sergio Marinelli había prometido cambios en los organismos de control. | Alf Ponce / MDZ

Una mudanza que deja en veremos la mejora del transporte público(Alf Ponce / MDZ)

Una mudanza que deja en veremos la mejora del transporte público | Alf Ponce / MDZ

Sergio Marinelli deja la Secretaría de Servicios Públicos con una gran deuda pendiente: el mejoramiento del sistema de transporte.

El contrato que rige hoy con las empresas de ómnibus data de 2005. Es una antigüedad. El año pasado, ese viejo acuerdo fue prorrogado por decreto, porque el Gobierno no tenía una mejor solución a mano. No está confirmado, por ahora, si en 2017 habrá una nueva licitación, o si seguirá todo igual.

El propio Marinelli había participado activamente en la elaboración del viejo contrato, que impuso durante el gobierno de Julio Cobos el sistema de kilómetro recorrido, como forma de pago a los empresarios. El nuevo acuerdo, que el Gobierno asegura que está "encaminado", cambiaría ese modo de relación por otro, en el que habría exigencias de calidad para el privado.

Pero por ahora no hay nada en firme, ni plazos concretos para la nueva licitación, a pesar del tiempo transcurrido. Los que justifican desde adentro a Marinelli, sostienen que el secretario heredó los problemas de la era Paco Pérez (entre ellos, la propuesta de un nuevo sistema de transporte que era "impagable") y sólo pudo ocuparse de "atajar penales" en sus 14 meses de gestión.

Esos desafíos fueron más allá del transporte. La crisis por la tarifa del gas fue la tarea más difícil. Más o menos logró incidir el Gobierno provincial en esa situación, que era de resorte nacional. La electricidad, por su parte, fue un área prácticamente delegada en el EPRE y su jefe justicialista, Elián Japaz.

En tanto, los logros del Gobierno en materia de transporte fueron hasta aquí modestos: un contrato de administración privada para la terminal de ómnibus, a cambio de obras en la vieja estación.

Forzado más que nada por la necesidad de recortar gastos que rige en general a la gestión de Cornejo, Marinelli consiguió a fin de año, en medio de una fuerte discusión, la transformación de la vieja Empresa Provincial de Transporte en una sociedad anónima. La mejora del servicio que traería este cambio, está por verse todavía.

En la Secretaría de Servicios Públicos ya se despidieron, por ejemplo, del sueño de incorporar al servicio provincial los modernos micros eléctricos que el gobierno de Mauricio Macri le había prometido hace tiempo.

Todavía se aspira, en cambio, al lanzamiento de dos líneas de colectivos troncales para la zona metropolitana (tipo de servicio que también es una promesa muy vieja), aunque esto dependerá exclusivamente de que haya inversión privada.

Son varias las cosas que quedan en el aire con la mudanza de Marinelli al Departamento General de Irrigación. El secretario había anticipado, por ejemplo, un cambio profundo en los organismos de control de los servicios. Apuntaba a la creación del demoradísimo ente del transporte público y a la fusión entre el EPRE (luz) y el EPAS (agua).

Durante las próximas semanas, bajo el paraguas que da el trámite de ratificación legislativa del nuevo superintendente de Irrigación, se buscará a la persona a quien le encargarán el cumplimiento de estos anuncios.

Cornejo sabía que sacar a Marinelli le podía generar inconvenientes. Primó, no obstante, la lógica de premiar a un aliado con un cargo más prestigioso y menos sacrificado que la administración de los servicios públicos. Por eso, en la pelea por el sillón de Irrigación, quedó en el camino quien tenía más pliegos: Alejandro Gennari.

Aunque el gobernador dijo ayer que tenía "múltiples opciones", en el seno de Irrigación, donde todavía hay presencia del peronismo, había dos candidatos potables: Marinelli y Gennari. Resta saber ahora si evitar problemas en el gobierno del agua no terminará resintiendo la gestión en otro terreno.