Política Dalmiro Garay, el elegido

Un Cornejo explícito manda a otro "bueno" a la Corte

El gobernador está convencido de que sólo los suyos producirán el cambio. Por eso envía a su propio ministro de Gobierno. Una jugada fuerte que se ampara en la mala imagen de la Justicia y algunas mejoras conseguidas.
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Juan Carlos Albornoz

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Dalmiro Garay, ministro de Cornejo y futuro miembro de la Corte.(Alf Ponce / MDZ)

Dalmiro Garay, ministro de Cornejo y futuro miembro de la Corte. | Alf Ponce / MDZ

Un Cornejo explícito manda a otro "bueno" a la Corte(Alf Ponce / MDZ)

Un Cornejo explícito manda a otro "bueno" a la Corte | Alf Ponce / MDZ

Alfredo Cornejo cruzó la línea para no volver después de las elecciones del año pasado, cuando sintió que contaba con el respaldo ciudadano necesario para profundizar la reforma de la Justicia a través de una polémica ampliación de miembros en la Corte. Dijo siempre (y sigue afirmando) que lo hacía para mejorar la operatividad del Poder Judicial, cuando en realidad, había otras recetas para lograr ese objetivo. Realmente, Cornejo pretendía más gente propia en lo más alto de la Justicia, porque estaba convencido de que los suyos producirán el cambio.

La elección de Dalmiro Garay es un paso más en ese plan y una confirmación de sus ideas. Es el gesto más explícito de las convicciones del gobernador: ahora quiere que vaya a la Corte su propio ministro de Gobierno, ni más ni menos. Envía al seno del territorio enemigo a una pieza clave en la construcción de casi todas las leyes de la reforma judicial que impuso. Amplía la tropa en el alto tribunal, para dar la pelea en mejores condiciones numéricas.

Al hacerlo, se desentiende Cornejo de todos los debates y cuestionamientos recientes. Ignora, primero que nada, a quienes señalan que hace falta que la Corte vuelva a tener a una mujer, empezando por la vicegobernadora Laura Montero. No le teme tampoco al reproche por actuar parecido al kirchnerismo, que fue muy criticado por nominar militantes propios en la Justicia y por buscar el control de ese poder.

Han llegado los buenos para solucionarlo todo, donde mandan los malos, parece decirnos Cornejo a los mendocinos, con un candidato a la Corte muy prolijo y presentable, además de joven, que se sumará al veterano jurista José Valerio. Tampoco lo hace en el aire. La Justicia ha mejorado algunos parámetros y quizás el dato más relevante de los últimos tiempos sea que en las cárceles ha variado el porcentaje de la población con condena firme. De ser apenas el 48 por ciento, saltó al 63 por ciento, publicó MDZ el domingo pasado.

Cornejo, sin duda, ha logrado sacudir la pereza ilimitada del Poder Judicial, que tiene muy mala imagen, y cuenta con datos y cifras para confirmar que su política, en algunos aspectos, rindió. Por eso, ya no tiene miedo de pasarse de rosca, ni de mojarle la oreja a la institucionalidad. Es, en definitiva, un político que juega fuerte siempre, salvo que el cálculo electoral lo frene. Y este año no hay elecciones.