Tampoco es tan malo mirar el Mundial por TV (hay cosas peores)

La sola posibilidad de que Argentina no esté en Rusia 2018 parece ser el fin del mundo para muchas personas. Sin embargo, es una muestra más de que cuando se hacen mal las cosas -en todo ámbito- las consecuencias son graves. Una reflexión sobre el populismo.
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Edu Gajardo

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Tampoco es tan malo mirar el Mundial por TV (hay cosas peores)(publicada por T13.cl)

Tampoco es tan malo mirar el Mundial por TV (hay cosas peores) | publicada por T13.cl

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Tampoco es tan malo mirar el Mundial por TV (hay cosas peores) | publicada por T13.cl

Aunque no creo que suceda, si el martes Argentina queda fuera de Rusia 2018 recuerde que el miércoles el país sigue adelante y hay que seguir remándola. Es que cuando las cosas no se hacen bien, se avanza con el populismo y no se corrige el rumbo, generalmente terminan mal y hay que hacer cambios que duelen, pero que son necesarios para volver al camino. En este caso, no hablo específicamente de fútbol.

Hace años que se habla de la crisis del deporte más popular y ahora se ven las consecuencias, las cuales no enumeraré para no desviar el fin de este texto, pero seguro si revisan en detalle encuentran factores -manejos del pasado- que tengan relación directa con el momento que se vive hoy.

Pero en caso de suceder -insisto, no creo que pase- no es tan malo mirar un mundial por TV, porque hay cosas peores. Entre esas se cuenta, por ejempo, despertar un miércoles y ver que un país reventó por efecto del populismo o que nunca se terminó la ruta que te prometieron o las cloacas, mientras los que debían ocuparse de hacerlas revoleaban bolsos con millones de dólares.

Es que el fútbol también se uso con fines populistas. Querían hacernos creer que todo era felicidad y que eramos más iguales porque todos podíamos ver los partidos el fin de semana. Mientras eso pasaba el Estado pagaba millones que nadie sabe adonde fueron a dar y se perdieron en vez de ser usados en cuestiones fundamentales y de fondo, cosas que realmente permitieran nivelar un poco la balanza entre los que más y menos tienen.

Es que peor que no ir a un mundial es vivir en un país donde el populismo sea la tónica, con ejemplos tan claros como el venezolano, donde las consecuencia es una grave crisis política y social.

La noche del jueves leí un tuit de un militante K que decía "con Cristina llegamos a la final y con Macri no clasificamos al Mundial". No soy un defensor de Macri y me parece que se han cometido muchos errores en la gestión. No comparto las formas, pero creo que los cambios duros que se realizan son necesarios para volver a poner en orden un país que necesita estabilidad y menos convulsiones. Es lo que deja el populismo.

Es que mientras algunos prefieren valorar un Gobierno por lo que ponía en su bolsillo, otros preferimos valorar uno que me entregue oportunidades para que -en base a mi esfuerzo- pueda conseguir todo lo que quiero y necesito. El populismo parece bueno mientras tiene recursos que le permita cómo mantener su discurso, pero cuando sus consecuencias comienzan a notarse golpea fuerte y es demasiado tarde. Es como ese plato que se ve exquisito, pero cuando lo pruebas está mal condimentado, le falta sabor y valor nutricional.

Entonces, cuando ví la preocupación máxima de algunas personas por el destino de la selección me pregunté si tienen la misma preocupación por el país y su futuro. Es que cuando los procesos no se respetan y se interrumpen los resultados no son buenos. Cuando cambias el entrenador es como empezar de cero y no basta con los talentos (en estás últimas líneas no hablaba de fútbol).

Argentina no es un país acostumbrado a los procesos, pero es con ellos que se logran objetivos reales, profundos y a largo plazo. El problema es que después del paso del populismo los procesos son duros y molestos, pero siempre necesarios para poder lograr objetivos. El populismo siempre está al acecho durante cada proceso y aprovecha cualquier circunstancia para hacer valer su discurso, distorsiona y busca desestabilizar pensando en sus propios fines y no en el bien común. 

Por experiencia le digo que no pasa nada si se mira un mundial por la TV, pero sí pasan cosas si el populismo se hace de uso cotidiano en la política, sea en el sector que sea, porque no es exclusivo de alguno en especial. Entonces, tal como sufrimos si la pelota no entra, suframos y exijamos si no se hacen bien las cosas, pero entendamos que del fondo de la tabla no se saleen un partido, sino en toda una campaña.

Para finalizar, la clásica frase que resume lo que le señalo. "Al populismo le gustan tanto los pobres que los multiplica"