Sin lugar para tirabombas e iluminados sectarios

Los planteos absurdos de sectores minoritarios que quieren que pensemos y actuemos como ellos quieren.
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Sin lugar para tirabombas e iluminados sectarios

Sin lugar para tirabombas e iluminados sectarios

El podcast de Gabriel Conte de este lunes en "Conte a las 6.50" por MDZ Radio:

 En la sociedad coexisten todo el tiempo montones de grupos de idealistas que pujan por imponerse. Ven la vida desde perspectivas diferentes y los humanos hemos conseguido poder vivir todos juntos tolerándonos a pesar de esas diferencias. En la Argentina, el panorama ha sido mucho mejor que en otros lugares del mundo. Porque aquí no solamente nos hemos  "aguantado", sino que la sociedad está enriquecida por los diversos orígenes raciales, religiosos y la convivencia de ideas políticas y muchas grietas históricas que por muchas décadas han acompañado nuestros almuerzos familiares o cenas con amigos con animadas discusiones que terminaban con un gran abrazo y la promesa de un nuevo encuentro.

Hemos pasado, también, por momentos de terror en función de grupos que quisieron imponer sus ideas al resto por la fuerza.

Todos se vieron a sí mismos como luminarias que le indicaban al resto cuál es el camino correcto. Eso, por sí solo, no hubiese estado mal sino porque pretendieron tomarnos como rehenes a todos para obligarnos a transitar la ruta de su gusto.

Así, hubo grupos que quisieron hegemonizarlo todo. Por lo general, todo comienza con una victimización propia con tal de justificar avanzar contra todo el resto y reclamar apoyo unánime, sin disidencias.

Esos grupos sectarios, que en muchos casos le agregan condimentos racistas a sus acciones y planteos, también dicen buscar "nuevas mayorías", aunque por lo general pierden las elecciones (cuando no descreen del sistema), que es la única forma tolerada por nuestra Constitución para imponerse y, siempre y cuando, se respeten los límites que allí están establecidos.

Te dicen qué pensar, en qué y quiénes creer.

También te señalan en quienes no confiar ni creer. Te prohíben hablar sobre ellos y con ellos y te condenan en forma sumarísima si te descubren. te escrachan, te estigmatizan. Te obligan a adoptar su lenguaje, sus propósitos, sus métodos; su presunto idealismo. Y si no lo hacés, te someten.

Lo han hecho militares y civiles en la Argentina y cada uno de esos experimentos ha sido infame, horroroso y trágico a la vez. Tanto, que grupos que fueron víctimas de unos se transofrmaron en victimarios luego, presos de un Sindrome de Estocolmo. Enamorados de sus secuestradores andan por la política y la vida haciendo lo mismo que aquellos. Creen que solo ellos meren justicia y al resto, ni siquiera una somera idea de ello. Creen y quieren hacer creer que sus reinvidicaciones de secta son históricas, que merecen mucho más consideración social que la que el voto les ha otorgado y se aferran al caos.

La idea es seductora y jamás dejó de ponerse en práctica en el mundo, no solo en la Argentina. Por eso el poder democrático siempre tiene que ser permeable, activo, inclusivo, transparente. Y la sociedad, nunca más tiene que dejarse estupidizar por ideas extremas. porque si la sociedad dice no, es no. Pero hay que estar despiertos, despabilados, prevenidos para poder seguir disfrutando de una vida ajena a la violencia.

Vuelven los ponebombas a la Argentina. Vuelven a señalar reivindicaciones tomadas de los pelos, como querer tener una nación racista en la Patagonia, solo para ellos, porque alguien se las debe o "porque sí". Y consiguen auspicio de otras minorías que creen que deberían ser mayorías, pero que la sociedad no acepta como tales. La sociedad argentina quiere ser pluralista, tolerante, integradora. Quiere poder seguir abrazando al que piensa distintos después de una discusión en un cumpleaños y no quiere que le laven el cerebro para dejar que unos dominen sobre los otros por la fuerza.

Por eso, no solo es ilegal sino estúpido que alguien pida tener su propia nación cuando aquí las cosas ya están decididas como están; no solo es ilegal sino estúpido reclamar por la vía de atentados para generar sensación de descontrol y caos y poder brillar en ese clima. Y no solamente es ilegal sino estúpido que caigamos en la seducción del racismo, del sectarismo, del culto a la personalidad, del pesimismo de los agoreros y hasta del exitismo de los triunfalistas. Podemos seguir siendo una Argentina democrática y plural siempre que queramos seguir siéndolo. Ni siquiera eso nos podrán imponer. Tiene que ser algo que surja de todos nosotros. Y así será. Resta que vos opinés, que vos lo sostengas, que vos lo propiciés.