Sin la herencia, el discurso se quedó corto

Punto a favor de Cornejo: no aprovechó para potenciar al oficialismo en un año electoral. El problema es que tampoco hubo otra cosa.
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Santiago Montiveros

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Sin la herencia, el discurso se quedó corto(Pachy Reynoso/MDZ)

Sin la herencia, el discurso se quedó corto | Pachy Reynoso/MDZ

Sin la herencia, el discurso se quedó corto(Pachy Reynoso/MDZ)

Sin la herencia, el discurso se quedó corto | Pachy Reynoso/MDZ

No hubo alusión a la herencia recibida ni anuncios grandilocuentes, y tampoco se prometieron teleféricos que crucen la Ciudad, la llegada del metrotranvía a lugares donde lo esperan hace años ni tantas cosas que adornaron los últimos discursos en las Asambleas Legislativas.

Punto a favor de Cornejo: no aprovechó su discurso para potenciar al oficialismo en un año electoral con promesas que funcionan como un placebo ante ciertas demandas o que daban cuenta de escenarios utópicos en una Mendoza con necesidades básicas insatisfechas.

El problema es que tampoco hubo otra cosa. Fue un discurso que sin la herencia ni las promesas de campaña, se quedó en casi nada. Recién hacia el final, el gobernador dejó la única propuesta concreta, reflotando una idea que planteó el año pasado: obligar a los presos a trabajar.

Asimismo, durante el discurso, repitió objetivos planteados en la Asamblea Legislativa pasada, como mejorar la accesibilidad para la carga de la tarjeta Red Bus.

Fue un discurso de "buenas intenciones" en temas clave, como Educación, Justicia y Seguridad, en donde el gobernador hizo un balance y reiteró evaluaciones que ya hicieron sus ministros, como la apreciación sobre el ítem aula que reiteradamente realiza el director general de Escuelas, Jaime Correas.

Un discurso austero de 15 páginas que el gobernador demoró una hora y 12 minutos en leer, sin cotillón y sin ahondar en la herencia, pero también sin propuestas estratégicas a largo plazo.

Un discurso realista pero conservador, con gusto a poco.