¿Quiénes son los que podrían escribir los cuadernos de la honradez?

Un juez mendocino cree necesaria una suerte de Conadep de la corrupción. Un buen ejercicio sería empezar a barajar esos nombres que ayuden, por qué no, a refundar el país. Mientras tanto, que los corruptos sean juzgados y paguen.
Avatar del

Rubén Valle

1/4
1

1

2

2

2

2

0

0

Difícil, complicadísimo, salirse de los que temas que hoy marcan la agenda nacional. Se dirá, con algo de razón, que en esto mucho tienen que ver los medios priorizando unos por sobre otros. Pero en este momento histórico del país hay que reconocer que la discusión por la despenalización del aborto y los casos de corrupción que se destapan minuto a minuto justifican hablar, debatir y, sobre todo, informar para que entre todos empecemos a darle forma a otro país. Un país más justo, más sano, menos ventajista y sí, menos corrupto. Epa, nada corrupto.

Aún sabiendo que peca de ingenuo, pero con la convicción de confiar ciegamente en que hay otra forma de impartir justicia y construir una sociedad más igualitaria, el juez Carlos Parma, uno de los referentes más importantes del derecho penal en el país, remarcó en su paso por la Mesa MDZ que ser bueno es un muy buen negocio. No sustenta esa visión desde el optimismo acrítico sino en base a ideas, años de estudio e incluso con publicaciones especializadas.

Su más que recomendable trabajo Pentágono anticorrupción plantea cómo el derecho penal puede ser un instrumento eficaz para la prevención y el combate del crimen organizado y la corrupción de funcionarios. Sin abundar en lo técnico, vale pasarle el resaltador a conceptos como el siguiente: "La corrupción limita y contamina la democracia, amenaza la estabilidad de la sociedad, compromete la seguridad jurídica, socava las instituciones y los valores públicos, impide el desarrollo sostenible, hipoteca el futuro del país -especialmente lo que hace a su infancia- y atenta contra la paz y el orden".

Para alguien que ha vivido -y estudiado- lo suficiente como para sustentar sobradamente su posición, en esta coyuntura de cuadernos que supuran negocios sucios se impone, dice él, una suerte de Conadep de la corrupción. Para Parma estamos ante delitos de lesa humanidad por el impacto que supone sobre todo para la infancia, base insustituible para la Argentina futura. El efecto "por goteo" que produce cada uno de estos hechos de corrupción se traduce en más pobres, más desigualdad, menos escuelas, menos oportunidades de crecimiento.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) fue una comisión asesora creada por el entonces presidente Raúl Alfonsín en diciembre de 1983 para investigar las violaciones a los derechos humanos durante el período del terrorismo de Estado (1976-1983), realizadas por la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. 

Una hipotética Conadep de la corrupción tendría como objetivo poner negro sobre blanco a una extensa lista de políticos, gremialistas, empresarios y dirigentes varios que han hecho de este modus operandi una praxis cotidiana, institucionalizada a tal punto que a nivel social se llegó a un nivel de tolerancia de la corrupción preocupantemente alta. De hecho, en el orden de preocupaciones que testean las encuestas es un ítem que nunca encabeza el ranking. 

Ante la posibilidad de que se constituyera un organismo de estas características, lo esencial, qué duda cabe, es integrarlo con argentinos intachables, que sin duda hay muchos, más de lo que estamos dispuestos a reconocer en ese toc autodestructivo y generalizador que tenemos (no sólo los periodistas). Desde MDZ, a manera de aporte y ejercicio democrático te proponemos hacerlos visibles. Abrimos la lista.