Política Cuadernos de la corrupción

Por qué sí se pueden validar las "fotocopias"

En realidad, son "copias digitales de alta calidad". Aún sin los originales, se pueden realizar pericias contundentes sobre la autenticidad de la prueba.
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Santiago Montiveros

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¿Fue Oscar Centeno quien escribió? ¿Realmente los textos se corresponden con las fechas que aparecen en los cuadernos? Éstas son dos preguntas clave para determinar la validez de la pruebas contra exfuncionarios y empresarios acusados del mayor escándalo de corrupción público-privada de la historia argentina; y ambas incógnitas se pueden responder aun sin tener acceso a los escritos originales.

En primer lugar, la Justicia no cuenta con "fotocopias" ni "fotos" de los cuadernos del chofer de Roberto Baratta: son "copias digitales de alta calidad" que permiten la posibilidad de un análisis pericial para saber si la letra es de Centeno, si escribió además otra persona y, fundamentalmente, en qué época se redactaron los textos.

"Se puede hacer una historia gráfica y ubicar los textos en un determinado momento cotejándolos con elementos genuinos de distintas épocas", dijo a MDZ el calígrafo nacional Gastón Latour. Según explicó, las copias del cuaderno 1, por ejemplo, podrían compararse con manuscritos de Centeno de 2004-2005 y rápidamente se podría validar la antigüedad del escrito.

En ese sentido, explicó: "Si bien puede ser complicado encontrar manuscritos, la comparación se puede hacer con firmas, trámites que se pueden rastrear como renovación de documentos". Además, después de haber accedido al documento probatorio, Latour concluyó que analizando las copias digitalizadas "sí se pudo determinar que pasó un lapso importante entre el primero cuaderno y el último".

"Uno no puede evolucionar tanto la escritura en una semana o un mes y (en las copias de los cuadernos) se nota que ha pasado un lapso importante. A través del tiempo hay evidentes cambios. De 2005 a 2010, son escrituras que han ido evolucionando un montón", continuó el grafólogo especializado en criminología.

"¿Es posible que haya podido modificar la escritura de manera consciente de un día para otro"?, se le preguntó a Latour, y respondió: "La automodificación de una escritura es posible si uno tuviera tres o cuatro palabras, pero acá son hojas, hojas y hojas. Automodificarlas es imposible. Si uno lo hace, en la hoja aparecen diferencias, temblores, movimientos más rígidos. Es prácticamente imposible".