Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza

En medio del éxtasis por la cumbre del BID, los resultados del Aprender marcaron que Mendoza sigue y seguirá siendo una comunidad muy desigual. ¿Quiénes podrán acceder al mundo que pintaron los expertos que nos visitaron?
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Pablo Icardi

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Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza

Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza

Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza(Gentileza)

Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza | Gentileza

Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza

Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza

Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza(Gentileza)

Por qué la "cuna" sigue siendo un condicionante en Mendoza | Gentileza

Pasaron días extraños. Señores hablando de futuro, de cambios en la matriz productiva, intendentes pavoneándose con obras faraónicas, un gobernador ancho de hombros por los elogios y una chance abierta para cambiar los ejes de discusión para abandonar el ombliguismo característico de nuestros pagos. La cumbre del BID pudo haber dejado una inyección de ánimo político o, por el contrario, un castillo de cartón que se caiga cuando se termine la resaca de algarabía tienen los dirigentes que tienen a cargo la gestión de Mendoza.

En el medio de ese trajín se difundieron los resultados del Aprender, el programa de evaluación de los alumnos y las condiciones de aprendizaje de las escuelas argentinas. Y pocos escaparon de la tentación: "Mejoramos un poco", dijo el Gobernador, tomando como referencia promedios de los resultados en cada área. "Son muy malos los resultados en matemáticas", repetimos a coro casi todos. Ambas premisas son reales, pero no ilustran el principal resultado del Aprender y al cual Cornejo, sus ministros y también la comunidad debe prestar atención. El dato más saliente y doloroso es la desigualdad que hay entre niños y adolescentes que viven en condiciones económicas más o menos favorables. El condicionante social y económico que tienen para aprender es la verdadera tragedia de esos resultados. Un balde de agua fría para todos los enormes planes que dijeron tener quienes expusieron en el BID. Justamente en el nombre de ese banco está la clave: lo lejos que está Mendoza para que haya "Desarrollo".

Solo por mencionar algunos datos: los alumnos que viven en condiciones económicas favorables tienen 5 veces más chances de tener notas sobresalientes en lengua (en quinto año) y tres veces menos posibilidades de tener notas malas. En esa área, por ejemplo, solo el 7% de los adolescentes de familias con nivel socioeconómico alto tuvieron mala nota. En el otro extremo, el 25,5% de los estudiantes que viven en un contexto desfavorable rindieron por debajo del nivel básico. En matemática la brecha es también enorme: solo el 0,8% de los adolescentes que viven en zonas desfavorecidas tuvieron un resultado sobresaliente. El 11,9% de los estudiantes de familias con buena condición económica tienen un nivel "avanzado".

Los resultados del Aprender no son un diagnóstico de la educación, sino de la realidad mendocina. Somos una comunidad desigual

En el secundario, que es el último escalón donde el Estado puede seguir lo que ocurre con los jóvenes, hay datos dramáticos: más de la mitad de los jóvenes faltan más de 15 días a la escuela y los directivos marcan como un problema importante el abandono. Las principales causas del abandono escolar son que los estudiantes "no consideran que la secundaria sea útil para su futuro" y una larga lista de obligaciones que tuvieron que priorizar como cuidar a familiares o trabajar. 

El diagnóstico que arrojó el examen no es un estado de situación de las escuelas y menos aún de la educación de manera aislada. Es un dato emergente de lo que se vive en la vida cotidiana y que tiene a las escuelas como el mejor lugar, a pesar de todo. Se trata de chicos que no tienen acceso a las condiciones de vida mínimas y necesarias para que puedan aprender y desarrollar su vida. Entonces el problema no está en las escuelas, sino en todo lo que ocurre antes: casi la mitad de los niños y adolescentes de Mendoza viven en hogares pobres. Esos hogares están en zonas con infraestructura básica insuficiente y vienen de familias que, en general, han tenido dificultades laborales.

¿Hay que mejorar las escuelas? Claro que sí. Pero no alcanza. Entonces la solución real es a muncho más largo plazo. Es necesario poner el foco en achicar esa brecha social para que repercuta en la educación y en desarrollo social.

A dónde queremos ir

La impronta que dejaron los expertos que hablaron en la cumbre del BID debería quedar como marca indeleble. No es solo un puente lo que hace falta, no es solo construir escuelas (que hacen falta y mucho). La inversión que se necesita es en materia gris. El conocimiento, pero hay que agregarle otro concepto: con distribución democrática. Algunas iniciativas anunciadas seducen por los títulos: una planta de energía solar en medio de lo que era un basural, un polo de industrias creativas donde hoy hay un edificio en ruinas. Pero nuevamente la pregunta es quién dará contenido a esos espacios. Si será solo para el porcentaje privilegiado que hoy tiene acceso a medios de conocimiento o si se podrá achicar la brecha social que hoy condiciona.

A pesar de todo, la escuela es el lugar donde mejor la pasan los niños

Pero el Aprender dejó datos alentadores. El 43% de los niños de sexto grado lograron romper esa barrera social y obtuvieron un resultado por encima de la media nacional, saltando el prejuicio que pesa sobre ellos y las malas condiciones con las que conviven. Con decir que a esas escuelas el propio Gobierno las califica como "marginales" en la flamante reglamentación del ítem Zona, cuando probablemente deberían llamarse "escuelas de zonas marginadas" si quisieran tener un sinceramiento. En el secundario ese porcentaje baja drásticamente y solo el 17% de los estudiantes lograron romper esa barrera.

El otro dato alentador es que los adolescentes dicen que en la escuela la pasan bien. Los niños también valoran a los docentes: 7 de cada 10 asegura que les explican y los contienen cuando no entienden o tienen un problema. Nuevamente la escuela aparece como el lugar donde mejor están los niños.