Por qué Mendoza necesita que 30 años después vuelvan a sentarse Bordón y Baglini

Un debate emblemático que, por distintos motivos, es necesario que se repita en estos días para la salud de la provincia.
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Santiago Montiveros

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Baglini, uno de los mejores "lobistas" que tuvo Mendoza en el Congreso(Alf Ponce / MDZ)

Baglini, uno de los mejores "lobistas" que tuvo Mendoza en el Congreso | Alf Ponce / MDZ

Por qué Mendoza necesita que 30 años después vuelvan a sentarse Bordón y Baglini

Por qué Mendoza necesita que 30 años después vuelvan a sentarse Bordón y Baglini

Por qué Mendoza necesita que 30 años después vuelvan a sentarse Bordón y Baglini(Alf Ponce / MDZ)

Por qué Mendoza necesita que 30 años después vuelvan a sentarse Bordón y Baglini | Alf Ponce / MDZ

Por qué Mendoza necesita que 30 años después vuelvan a sentarse Bordón y Baglini(Alf Ponce / MDZ)

Por qué Mendoza necesita que 30 años después vuelvan a sentarse Bordón y Baglini | Alf Ponce / MDZ

Hace 30 años se planteó por primera vez en Mendoza, por televisión, dos formas de gobernar, dos planes estratégicos, continuidad o disrupción. Guste o no, haya funcionado o no, los que se sentaron a armar el famoso "Libro Verde" de José Octavio Bordón, para contrastarlo con la plataforma que impulsaba el por entonces brillante diputado Raúl Baglini, representaron esfuerzos de equipos técnicos que conformaron gabinetes en las sombras, imaginaron un futuro, desafiaron los límites y quisieron mostrar que esta provincia no era un feudo como casi todas las que la rodean.

Lo que ocurrió en 1987 demostró que cuando se quiere, se puede, pero requiere de muchos esfuerzos, no sólo de la política, sino de sectores empresariales, económicos y académicos que tienen que vincularse directamente y sin miedos a los partidos.

Hoy, lo prioritario no son las ideas, sino la forma de transmitir la sensación de una presunta solidez que sólo podremos chequear una vez que los autores ocupen el cargo para el que se postularon. Hoy, el instantismo que atraviesa a todos los ámbitos de la vida diaria, también modificó la forma de la política y, entonces, pensar en un plan estratégico a largo plazo queda relegado por los electores que demandan algo ya y los elegidos que reaccionan tarde ante lo inmediato y superficialmente ante las cuestiones de fondo. Es verdad que pueden estar siendo prácticos: la gran condición política de esta época. Pero también es cierto que el pragmatismo puede ser el disfraz de aquellos que no tienen proyecto.

La necesidad de un lobby por Mendoza

En aquel momento, tanta discusión y tanto equipo permitió no sólo ver los puntos en conflicto, sino también las coincidencias. Fue por eso que no resultó difícil constituir un lobby en Buenos Aires por Mendoza casi de manera natural: mientras gobernaba Bordón, el diputado Baglini y otros fueron los lobistas por la provincia en el Congreso. Las prioridades y jurisdicciones de trabajo estaban bien claras.

Esta semana, en el Conversatorio Político que se realizó en la Universidad Maza con los candidatos a representar a la provincia en el Congreso, cuando se les planteó la posibilidad de estar dispuestos a ser convocados por el gobernador para discutir los grandes temas de Mendoza, afloraron rápidamente los celos y condicionamientos opositores. Pero, a la inversa, ¿alguien supo alguna vez de una convocatoria institucional a todas las fuerzas políticas? Quizás Celso Jaque fue el que más cerca estuvo en lo simbólico de hacerlo, pero cuando los exgobernadores propusieron crear un ámbito para aportar ideas, nada de eso sucedió, tal vez por miedo a ser opacado.

En el debate, que coordinó MDZ, también se planteó trabajar algunos temas en bloque regional, pero tampoco generó entusiasmo, salvo en Omar Félix, justamente el único de los candidatos que no sabe en qué espacio se instalará en la Cámara de Diputados de la Nación. Y cuando se lo preguntó Gabriel Conte, quien moderó la mesa política, quedó en evidencia que ni siquiera tiene la certeza de trabajar en el Congreso junto a su compañera de fórmula, la kirchnerista Cecilia Juri, ya que planteó la posibilidad de crear un monobloque.

-¿Estarían dispuestos a trabajar en bloque, unidos, por los intereses de Mendoza?

Najul: -Yo voy al bloque de Cambiemos y voy a trabajar bajo las directivas del bloque...

Barbeito: -Habrá que ver sobre qué temas...

Ramón: -Sí, como ya se trabajó antes la coparticipación...

Félix: -No tengo ninguna duda de que hay que volver a trabajar como en aquellos años en que todos, más allá de su color político, se unían en el Congreso para defender los intereses de Mendoza.

Tal vez no haya querido mencionarlo, porque se lo vincula a él, pero hablaba de la época de José Luis Manzano y Nicolás Becerra, José Genoud y Baglini, entre otros.

Es muy difícil ser un diputado nacional exitoso. Hay que tener carácter y formación para adquirir algún nivel de liderazgo dentro de la "moledora de carne" que es el Congreso, repleto de figuras de gran experiencia y protagonismo (y poder). Por eso, nadie puede creerse que las firmezas fingidas de algunos candidatos vayan a servir realmente una vez que lleguen a esa selva llena de leones con una banca de gato.