Piquetes: la libertad del que corta vs. la libertad del que circula

Si hay legisladores que descreen de las leyes, qué queda para los ciudadanos atrapados en un corte de calle. Cuestionar esta metodología es, según sus defensores, "criminalizar" la protesta.
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Rubén Valle

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Piquetes: la libertad del que corta vs. la libertad del que circula(Alf Ponce / MDZ)

Piquetes: la libertad del que corta vs. la libertad del que circula | Alf Ponce / MDZ

Piquetes: la libertad del que corta vs. la libertad del que circula(Alf Ponce / MDZ)

Piquetes: la libertad del que corta vs. la libertad del que circula | Alf Ponce / MDZ

¿Dónde está escrito que cuestionar un piquete sea exactamente lo mismo que criticar la libertad de expresión o las causas que motivan un reclamo? ¿Hace falta repetírselo una y otra vez a aquellos intolerantes que tratan de intolerantes (o fachos) a quienes necesitan circular para ir a su trabajo, a un hospital o simplemente a donde se le antoje?

Sancionar a quien no cumple la ley es, para los defensores de esta metodología y para quienes se erigen como abanderados de "tooodos" los trabajadores (como si quienes quedan atrapados en un corte de calle no laburaran), criminalizar las protestas. 

Quienes tildan de macrista / cornejista / oficialista a los que hacen este tipo de planteos no tienen por qué tomarse el trabajo de chequear si desde siempre han criticado esta mala praxis del reclamo. Ni ayer ni hoy ni mañana estará bien que impidan circular libremente a aquellos que no participan de su reclamo. 

¿Quién es más autoritario, el que critica porque no lo dejan pasar o el que lo impide en nombre de sus derechos? 

Para visibilizar la protesta, el reclamo o el rechazo a una política determinada, hay muchas opciones, sin necesidad de que estas impliquen enfrentarse con otros ciudadanos que no son, precisamente, quienes les podrán dar una respuesta satisfactoria a su clamor.

El derecho de transitar libremente por el territorio nacional se encuentra amparado constitucionalmente de igual manera que el derecho a manifestarse. Y uno, por lógica, no puede ni debe invalidar al otro. 

Cito: el artículo 194 del Código Penal determina que "el que, sin crear una situación de peligro común, impidiere, estorbare o entorpeciere el normal funcionamiento de los transportes por tierra, agua o aire o los servicios públicos de comunicaciones, de provisión de agua, de electricidad o de sustancias energéticas, será reprimido con prisión de 3 meses a 2 años".

Art. 14 de la Constitución Nacional: "Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender".

O acatamos la ley como corresponde en una sociedad democrática, o nos sumamos a la anarquía generalizada del hagamos lo que cada uno quiera sin importar las consecuencias. Dos miradas y dos formas también de entender un país.  

Cortar una calle, ruta o autopista es un delito y como tal supone una sanción. Que sean legisladores (Héctor Fresina, Lautaro Jiménez y Víctor Da Vila) quienes quedaron al borde del desafuero por el piquete del 6 de abril pasado en ocasión del paro nacional convocado por la CGT representa un auténtico contrasentido. 

Si quienes idean, discuten y aprueban las leyes desoyen ese mandato ciudadano, qué queda entonces para el resto de la sociedad. También aquí el ejemplo, piensa uno ingenuamente, debería empezar por casa.