País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

La opinión en torno a la discusión sobre el financiamiento de la Iglesia Católica en la "Mesa MDZ" y la reacción de los oyentes vía WhatsApp.
Avatar del

Gabriel Conte

1/4
País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

País bonsai o país fructífero: la culpa de "las raíces"

Esta fue la opinión de apertura de Gabriel Conte en la "Mesa MDZ":

Un país bonsai. O en un país que de frutos generosamente. No vamos a negar que lo dicho por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en torno a lo que el Estado nacional destina a pagar el sueldo de los obispos pueda ser parte del Plan Influencers del que hablamos hace unos días en MDZ. Con ese plan se busca que la sociedad varíe la agenda de temas qué hay en la agenda social y de los medios. Probablemente, para darle escenario al Gobierno y sus aliados y que nadie más hable del peronismo. O como dicen estos últimos: para que no se hable de la situación económica.

Pero la verdad es que los temas que están lanzando, como huesos a los perros, son interesantes. Otros gobiernos los mantuvieron ocultos. En muchos casos, inclusive, cedieron a la extorsión de sectores poderosos desde el momento mismo en que germinó la Argentina como nación con ellos en la misma maceta.

El asunto es que esos huesos van a perros hambrientos. Los perros somos nosotros, la gente. Se nos negó durante mucho tiempo hablar del aborto, del sostenimiento estatal de la Iglesia, de la fortuna de algunos popes que saltaron del sindicalismo al empresariado gremial, entre otros.

De allí a que algunos hoy, por ejemplo, basen su oposición siquiera a discutir en un supuesto respeto a "las raíces de la Nación". Como lo hizo en MDZ Radio la diputada Cornelia Schmidt. Pero ese tipo de argumentaciones se quedan allí abajo, en el subsuelo. Tan pendientes de las raíces como quien crea esos engendros botánicos llamados por su nombre japonés, bonsáis.

Lo que necesitamos es ampliar la perspectiva hacia el tronco y a las ramas, para que florezcan y den frutos, y no quedarnos compartiendo por los siglos de los siglos los privilegios de la misma maceta.

Si seguimos conservando solo esas raíces, no habrá ramas, flores ni frutos. Discutamos todos. Creemos tradiciones nuevas que es algo así como darnos permiso para evolucionar.

La memoria es sustancial para no repetir errores. Pero sin dudas, quedarse estancados en la frase que afirma que "si siempre se hizo así, por qué lo vamos a cambiar" nos vuelve pequeños, casi insignificantes. La melancolía, el resquemor y la añoranza nos quita perspectiva. Nos muestra temerosos más de un monstruo que de un Dios al que se dice misericordioso.

Podemos ser serios y felices en lugar de circunspectos y amargados. Si alguien quiere aceptar la entrega de su conciencia ahora a los intereses de alguna corporación religiosa, lo puede hacer. Le prometen pagarle por ello después de muertos. Cada uno sabrá. Pero no pueden obligarnos a todo a juntar Plata en esta vida y no en el Cielo, sino en los bancos de la Tierra, bajo extorsiones y amenazad que pretendan tocar los hilos más finos de las mentes más desprevenidas.

Mirá el video de la Mesa MDZ y escuchá la reacción de los oyentes a esta opinión: