#OyenteALas650: El sistema judicial mendocino

La columna de todos los días a las 6.50 por MDZ, cedida a un oyente, que dio su punto de vista sobre el funcionamiento de la Justicia.
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#OyenteALas650: El sistema judicial mendocino(Alf Ponce / MDZ)

#OyenteALas650: El sistema judicial mendocino | Alf Ponce / MDZ

#OyenteALas650: El sistema judicial mendocino(Alf Ponce / MDZ)

#OyenteALas650: El sistema judicial mendocino | Alf Ponce / MDZ

Hoy, Gabriel Conte le cedió la columna a Felipe Muñiz, un oyente de "Conte a las 6.50" que primero le mandó unos comentarios, luego una columna escrita y después, fue invitado a participar leyéndola, con su propia voz. El primer "Oyente a las 6.50", que hizo su propia catarsis al aire sobre el sistema judicial mendocino de esta forma:

"Dos casos me han conmovido en la necesidad de escribir esta hoja de catarsis. Me motiva la incertidumbre provocada por un Ministro de la Corte, que desde un lugar muy pequeño, expresa que debe posponerse la aplicación de justicia a un Magistrado fraudulenta y desleal, conocida como "La Fiscal Viajera". El otro caso, es una sentencia que expresa que: la coacción sobre personas socialmente vulnerables para que participen de una actividad política, y así obtengan una casa con fondos públicos, no es nada, ni delito, ni algo malo (causa Tupac Amaru). 

Lo que marca, o denota estas declaraciones del poder judicial (así con minúscula) es el grave declive que sufre la Justicia, que ha perdido no solo el concepto de justicia, sino de bien. Creí que lejos estábamos de aquellos jueces que perdonaron a Luz Sosa, la esposa asesina de Tomás Godoy Cruz, o de aquellos que han sido cómplices de las peores atrocidades de la humanidad, como el juez Roland Freisler. Y a pesar que ambos fallecieron sepultados por los muros que los cobijaban, el mal como concepto sigue caminando libremente. Para Platón, la ciudad-estado justa, equivale a un alma ética. 

El valor es la bondad, la mesura, la justicia. Ello producto de la victoria de la razón por sobre nuestro lado más animal, ya el hedonismo que nos llevaría a querer esclavizar a todos y satisfacer solo nuestros más intrincados deseos personales. El poder. 

En la vereda de enfrente, estaba el superhombre, Nietzsche y el Darwinismo filosófico, que declara, el más fuerte está para someter, y está bien (para estos) porque el mejor tiene un derecho absoluto para esclavizar. Ello, porque para estos hombres, el bien es el poder, el mal es la debilidad y la felicidad es acrecentar su poder y ver cómo cae la resistencia a ese poder, por parte de los más débiles. Aquí, en Mendoza, sin saberlo, estos hombres buscan poder. Un poder antirepublicano, porque república es gobierno de todos y el de ellos es un gobierno solo para ellos. El Gobernador tiene poder, pero se extinguirá. Los Legisladores tienen poder, pero tampoco durarán eternamente.

En cambio, la Corte y sus jueces vivirán en el poder y harán uso de ese poder sin límite alguno, porque ellos mismos (Jury de enjuiciamiento) son parte de este sistema de control. Pero, está eternidad del poder, les está llevando a cometer errores absurdos, propio de aquellos que carecen del más simple sentido común. Posponer la aplicación de Justicia a una mujer que descaradamente le ha mentido a cada mendocino que le paga el salario, por política electoral; o afirmar que amenazar a alguien a sacarlo de su casa o no darle una si no va a un acto político es algo bueno, es lisa y llanamente tener como fin el poder, no la justicia. 

El poder es un fin en sí mismo, no como un medio para mejorar la sociedad, sino para acrecentar el poder que ya tienen, para seguir acumulando poder y así vencer a otros poderes y a otra gente, en definitiva haciendo una adoración al poder absoluto y así prevalerse de los demás, de los débiles. Mirando sobre el hombro a los miles de inocentes que quedaron desprotegidos por una fiscal que mintió para viajar, y otros tantos ciudadanos desprotegidos que fueron extorsionados para participar de actos políticos, so pena de perder su humilde hogar. Poderosos e impunes, subyugando a humildes y desprotegidos, lejos de la función para la que fueron elegidos, acrecentando su adoración al poder, eso es hoy la Corte y la Magistratura.

"¿Qué es el bien? Todo aquello que aumente el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo, en el hombre. ¿Qué es el mal? Todo aquello que brota de la debilidad." (Nietzsche) 

Resumiendo, para la Corte y los jueces, el bien son ellos mismos y los poderosos, y el mal es la gente, el pobre y débil, al cual oprimen con sus actos y sentencias. Pero lo que aquellos poderosos no entienden, es que cuando ejercen ese poder, y ese deseo de conquistar el mundo, no son superiores a dos ratas de laboratorio preguntándose qué harán esta noche".