¿No queda nada intocable en Mendoza?

Cornejo avanzó sobre la Suprema Corte y el Gobierno nacional quiere ponerle un impuesto al vino, pero el sector movilizó todas sus influencias. La Constitución sigue resistiendo, pero cada vez se abren más personas a su modificación. El petróleo tuvo que enfrentar resistencia y algunos dolores de cabeza por el fracking. ¿Mendoza está cambiando?
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Edu Gajardo

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¿No queda nada intocable en Mendoza?

Una semana intensa se vivió en Mendoza desde que se confirmó que el Gobierno nacional quiere aplicar un impuesto al vino, una decisión que en Casa Rosada parecen estar decididos a aplicar.

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Más allá de la discusión específica, una cuestión que quedó muy clara es cómo la industria del vino mantiene intacto su poder y su influencia en la provincia, logrando que se deje de lado cualquier diferencia entre todos los sectores sociales, económicos y especialmente políticos. La industria demostró que más allá de la crisis permanente en una parte de la cadena productiva, el vino y quienes lo manejan, siguen moviendo la aguja de la provincia.

Este poder está por encima del que mostró -por ejemplo- el petróleo, el sector que más aporta a las arcas provinciales. Cuando hace algunas semanas se anunció la realización de fracking en el sur provincial, sólo hubo tibios intentos de apoyo a la industria petrolera y el Gobierno tuvo que hacerse cargo en solitario, además de enfrentar duras críticas de ambientalistas y hasta presentaciones judiciales.

Cuando se tocó al vino, no hubo nadie que se excluyera y todos se encolumnaron detrás de la industria más representativa, la que cuando se le toca se muestra unificada y sin posibilidad de dobles discursos. Un amigo describió la situación con una frase: "Hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño". Aunque es un dicho algo duro, con esa frase quiso graficar que una parte de las quejas también corresponden a intereses particulares de un sector de la industria que es altamente influyente y que cuando se toca a otra parte de la cadena productiva no sale a reclamar con la misma fuerza.

Sin embargo, también es cierto que cuando se mira desde desde el punto de vista de los intereses de la provincia, no es bueno que aumenten los impuestos a una industria que es fundamental para el empleo en la región y también para la marca Mendoza, la cual se vende al mundo en torno a este producto. De ahí que la postura del Ejecutivo que lo tomó como una causa provincial, sea la correcta.

Ahora le pregunta que surge ahora es sí ese poder de lobby, tal como lo dijo MDZ, será suficiente para lograr cambiar una decisión que -por lo menos después de la primera semana de polémica- está lejos de solucionarse como quieren los bodegueros. volviendo al 0% de tributo.

¿No queda nada?

A este golpe a la industria más representativa se sumó el proyecto de Cornejo para modificar la composición de la Suprema Corte de Mendoza. El anuncio tomó de sorpresa a muchos magistrados que aún no saben cómo reaccionar a un golpe duro que dio el gobernador. Se da en medio de la disputa que mantiene con la parte garantista y con otros integrantes puntuales en el Poder Judicial y particularmente en el máximo tribunal.

Para nadie es un misterio que hay magistrados que desde sus cargos se consideran casi intocables, tanto por el poder como por los beneficios que gozan por encima de los que tienen otros poderes del Estado y muy por encima del ciudadano común.

Con la reforma, en algunos sectores de la Justicia sienten que el mensaje que va de la mano de los cambios es que se acabaron muchas de las cuestiones en que se abusaba en este sector del Estado, como lo reflejó el caso de la fiscal viajera y con cuestiones tan incomprensibles como que no se hagan audiencias en las tardes o que la feria judicial sea tan extensa y muchos casos queden a la espera del "descanso" de los miembros de un poder fundamental para el funcionamiento correcto de la sociedad.

Así las cosas, Parece que en Mendoza no va quedando nada que no sea intocable, aunque ahí -esperando por alguien que se decida a avanzar con alguna modificación- sigue resistiendo la Constitución provincial. Aunque es un tema casi tabú para muchos habitantes de la provincia, y como mencionó Pablo Icardi en MDZ, no es imposible pensar que se avance de la mano de la reforma en la Corte con alguna alternativa para poder considerar cambios en la carta magna.

Ahora sólo falta esperar un poco para ver qué cosas siguen siendo intocables en la provincia y cuáles tendrán nuevas condiciones y sí o sí significarán un cambio para Mendoza.