Política Habla una senadora que está a favor

Nadie sabe cómo terminará el debate sobre el aborto en Mendoza

Se discute en el Senado provincial la aprobación de un protocolo para la interrupción del embarazo en caso de violaciones. Aunque un fallo de la Corte de 2012 lo avala, existen muchos detractores y tienen que intervenir muchas comisiones. Sus impulsores buscan diferenciarlo con el proyecto que se presentó en el Congreso.
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Juan Carlos Albornoz

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Nadie sabe cómo terminará el debate sobre el aborto en Mendoza

Nadie sabe cómo terminará el debate sobre el aborto en Mendoza

Daniela García, senadora radical que responde a Montero.

Daniela García, senadora radical que responde a Montero.

El camino hacia la aprobación de un protocolo para la aplicación del aborto no punible en Mendoza no será sencillo. La ola nacional que generó la decisión de discutir la despenalización del aborto en el Congreso abrió una ventana de consenso político la semana pasada en la Legislatura. Pero fue apenas un gesto: el fin de esta película todavía no se conoce.

Es necesario aclarar que la despenalización del aborto y el aborto no punible son dos cosas muy distintas. Se pueden confundir ante la opinión pública, pero en Mendoza solamente se ha comenzado a debatir sobre la sanción por ley de un protocolo que adecúe el sistema sanitario a un fallo de la Corte Nacional de 2012. Ese fallo, histórico, estableció que una mujer violada podía practicarse un aborto sin temor a sufrir consecuencias jurídicas. Los médicos a cargo de la intervención, tampoco.

Francisco Pérez decidió que aquel fallo era apenas "jurisprudencia", o sea, una sentencia que corría para el caso particular (una chica de 15 años que había sido violada por un policía de Chubut) u otros que se judicializaran. Alfredo Cornejo, su sucesor en la gobernación, nunca puso el protocolo en la agenda política importante.

La versión de que aquel fallo tenía alcances acotados, era y es discutible: la propia sentencia "exhorta" a las autoridades de todos los niveles a "implementar y hacer operativos protocolos hospitalarios para la concreta atención de los abortos no punibles". Pero lo cierto es que las provincias tuvieron una actitud disímil: algunas provincias adhirieron a un protocolo del Gobierno Nacional, otro lote generó un protocolo propio y un tercer grupo no hizo nada de nada. En ese último grupo se encuentra Mendoza.

Con su habitual conservadurismo, la semana pasada, el Senado provincial habilitó algún tipo de discusión sobre el protocolo del aborto no punible en Mendoza. Le abrió las puertas a un proyecto viejo de la senadora del FIT, Noelia Barbeito. Primer problema: lo mandó a tres comisiones legislativas, lo cual, de entrada, garantiza todas las demoras posibles. Segundo problema: el proyecto de Barbeito propone la adhesión a un protocolo antiguo, no el que está en vigencia, que es posterior a la iniciativa legislativa y que salió recién en 2015.

Es evidente que no se está muy cerca de aprobar nada en la Legislatura. A pesar de contar con "preferencia con despacho" desde la semana anterior, esta semana casi no se discutió la idea en comisiones. 

Los que lo impulsan van a tratar de que se haga dentro de poco un plenario de comisiones (Legislación y Asuntos Constitucionales, Género y Salud), con participación de "todos los actores necesarios", para acelerar el trámite. Pero este diario comprobó ayer, en un rápido vistazo, que el proyecto tiene numerosos e importantes detractores, tanto en la bancada del oficialismo como en la del PJ.

La senadora radical Daniela García es una de las que trabajan para que haya ley. En el video que encabeza esta nota explica el estado de las cosas:  "Hay un proceso de estudio sobre diversos protocolos que hay. A modo de ejemplo, Nación hizo un protocolo al que adhirieron 9 provincias y hay 8 provincias que hicieron protocolos propios. Hay 7 jurisdicciones que aún no tenemos nada y por esa razón se está estudiando qué es lo mejor para Mendoza", explicó García.    

"La idea es que se debata y salga por ley", agregó García, convencida. Pero el Gobierno provincial (la ministra de Salud que se fue, Claudia Najul; y la que entró, Elisabeth Crescitelli, principalmente), ha sido dubitativo y oscilante. 

Cornejo dio hace unos días la mejor definición sobre la situación que vivimos en una entrevista de Infobae: "No hay protocolo, pero los siete casos que hubo desde que soy gobernador fueron atendidos en el hospital público", expresó. 

Puede estar atendiéndose la necesidad del servicio, pero en la Legislatura hay quienes sostienen que es mucho mejor contar con una "guía técnica" aprobada por ley. En ese sentido parece moverse la senadora García, quien responde al vicegobernadora Laura Montero. Aunque los obstáculos que enfrenta no sean menores.

De hecho, un proyecto de protocolo fue aprobado en 2012 en la Cámara de Diputados y reprobado directamente en el Senado. En la Legislatura hay muchas otras iniciativas sin destino sobre el mismo tema, o parecidas, y existe el peligro de que la suerte del aborto no punible quede sujeta a la legalización o no del aborto en el Congreso Nacional. "Son cosas diferentes y deben darse en distinto marco", sostiene la senadora García.