Merlí o el profesor hippie: que la tele nos diga cómo educar

La serie del momento genera debate sobre el sistema educativo, con una visión romántica y algunos problemas universales. Más preguntas que respuestas a pocos días del inicio de las clases. ¿Cuáles son los principales problemas de la educación?
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Pablo Icardi

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Merlí o el profesor hippie: que la tele nos diga cómo educar

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Merlí o el profesor hippie: que la tele nos diga cómo educar

Hoy, muchos están hablando de educación en Mendoza. O, mejor dicho, sobre una serie de televisión que menciona las andanzas de una escuela, sus alumnos y, sobre todo, el profesor: Merlí, un excéntrico docente de filosofía catalán que es el protagonista.

La serie es un éxito en Argentina. Su discurso, por momentos panfletario más que profundo, genera empatía para los momentos de ocio frente a la tele. Un personaje construido a la medida del show televisivo logra una fugaz reflexión y crítica sobre el sistema educativo. 

Se abordan algunos problemáticas universales, como los conflictos adolescentes, la tensión entre los docentes, las diferentes formas de enseñar y la necesidad de "escapar" de un sistema educativo que encorseta a sus protagonistas. Exagerando, puede ser un "The Wall" aggiornado al formato televisivo del siglo XXI. Todo, claro, con impronta catalana: los "revoltosos" no lo son tanto, los padres conflictivos tampoco y los problemas de la escuela pública no parecen asemejarse a los que puede vivirse en un aula local.

Hubo un Merlí local hace varias décadas, más naif, claro. El Profesor Hippie interpretado por Luis Sandrini, que tenía entre sus alumnas a Soledad Silveira, que también generó esa empatía romántica.

Todos debemos recordar a algún profesor que nos marcó. De esos que dejaron su impronta para despertar curiosidades y hasta descubrir vocaciones. Detrás de ellos hay también un dato: muchas veces ese éxito en el aula depende de esfuerzos personales más que del entusiasmo que genera un sistema.

Mientras Merlí despierta diálogos en las familias, se acerca el inicio de clases y con realidades que exceden a lo planteado en la seria, con problemas más locales: escuelas que se emparchan, módulos precarios que se acomodan para alojar a los alumnos e incertidumbre de los docentes por la demora en la negociación salarial.

Pero también hay problema estructurales. En algunas escuelas en Mendoza, por ejemplo, aún no tienen alumnos promovidos al año siguiente. Específicamente, esto ocurre en un establecimiento técnico de Godoy Cruz, donde los estudiantes tienen que iniciar sexto año y antes de los exámenes aún no hay alumnos que hayan pasado de año. En toda la escuela la tasa de promoción apenas supera el 40% y en quinto ese porcentaje está por el piso. Es un caso testigo de una realidad que se vive en el nivel medio desde hace décadas. 

El gobernador Alfredo Cornejo dijo, ante los directores y supervisores, que este es el "año de la educación". En el medio aparecieron algunas tensiones y contradicciones: en la provincia insisten en la mano dura respecto al rendimiento, pero en la Nación anuncian el fin de la repitencia en el nivel medio. Buscan adecuar normas internas, pero Mendoza aún no tiene una ley de educación provincial y las reformas están a tiro de firma del Director de Escuelas. 

Merlí y también una nota periodística sirve más como disparador que como gestor de conclusiones. También pueden cumplir esa función algunas preguntas.