Mercosur: vinieron, posaron y poco nos dejaron

Pobre y decepcionante fue el resultado de la Cumbre del Mercosur para las personas que podrían llegar a tener alguna expectativa en el encuentro. No hubo postura fuerte sobre Venezuela y, una vez más, se habló de integración y las soluciones que nunca llegan.
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Edu Gajardo

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Mercosur: vinieron, posaron y poco nos dejaron(Pachy Reynoso/MDZ)

Mercosur: vinieron, posaron y poco nos dejaron | Pachy Reynoso/MDZ

Mercosur: vinieron, posaron y poco nos dejaron(Pachy Reynoso/MDZ)

Mercosur: vinieron, posaron y poco nos dejaron | Pachy Reynoso/MDZ

Mercosur: vinieron, posaron y poco nos dejaron(Pachy Reynoso/MDZ)

Mercosur: vinieron, posaron y poco nos dejaron | Pachy Reynoso/MDZ

Las autoridades sonrientes se colgaban sus credenciales y salían a la carpa de prensa de la Cumbre del Mercosur para ponerse frente a las cámaras y hablar de lo buenas que eran las reuniones con los integrantes del Mercosur y la Alianza del Pacífico con los telones de fondo especialmente preparados. Paradójicamente en ese mismo instante Gendarmería emitía un informe en el que señalaba que una vez más el corredor internacional estaba colapsado y que hacía cortes transitorios en Uspallata para preservar la seguridad en la Ruta 7.

En ese momento muchas personas entendían que la Cumbre que revolucionaba a Mendoza en términos prácticos podía ser una más del montón y no pasar de las promesas. Pues bien, así fue, porque el encuentro decepcionó por su pobre declaración y sus nulos anuncios. El Gobierno provincial puede sacar cuentas alegres por la ocupación hotelera o la buena imagen que quedó por el nivel de organización -en la parte que les tocaba- y no mucho más.

Quizás si algún funcionario lee esto va a decir que escribo pavadas o que no entiendo nada, pero seguro ellos también van a tener que agudizar el ingenio para poder encontrar algún dato duro y cierto que le muestre a la población mendocina que algo quedó y se sacó en limpio para el país y para la provincia.

Es que en un bloque habitualmente convulsionado no había mucho más que discutir que la situación de Venezuela y el tratado con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico. En la previa se vendía fuerte el primero de los temas porque el canciller Jorge Faurie amenazaba con una expulsión a Maduro, pero finalmente el documento no fue más que un reto y castigado al rincón para la gestión del mandatario venezolano.

Tan decepcionante y tan "pecho frío" fue la declaración del Mercosur que ni siquiera se animaron a poner textualmente que llaman a que no se haga la Asamblea Constituyente programada para fin de mes. En cambio apelaron a todos sus conocimientos diplomáticos decir que "exhortan al Gobierno y a la oposición a no llevar a cabo ninguna iniciativa que pueda dividir aún más a la sociedad venezolana o agravar conflictos institucionales".

Ahora, y en teoría, el canciller brasileño con el apoyo de los otros miembros plenos pide que desde el gobierno de Maduro viajen a Brasilia para responder las dudas del bloque, algo que a priori parece difícil (por no decir imposible) que ocurra.

Así las cosas, la cumbre pasó, se notó, pero no convenció y como en la mayoría de estos encuentros, dejó más ganas que certezas.

La Alianza se muestra atractiva y presume  

La cuestión de la eterna negociación con la Unión Europea se dilató para fin de año. Estamos muy lejos aún de algo concreto que pueda llegar a beneficiar a la economía nacional y a las regionales. Es que de avanzar con la negociación, hay demasiados puntos que resolver y mucha tela que cortar para acordar con las diferentes industrias que se ven involucradas en este tipo de acuerdos, temas que generalmente toman años.

Es que el Mercosur en 26 años de vida aún no tiene un tratado decente y debe ir siempre como el vecino que va mirando el suelo a pedir una tacita de azúcar. Eso quedó más que demostrado con la presencia de la presidenta de Chile Michelle Bachelet, quien apenas bajó de su avión destacó el potencial y atractivo que tiene para los países de este lado del continente la Alianza del Pacífico, pacto económico que la tiene a ella como una de sus principales promotoras.

La mandataria trasandina sabe que su bloque en el poco tiempo de vida que tiene camina más rápido que el Mercosur en todos los sentidos. De ahí que Tabaré Vázquez ya pida su inclusión y Macri no deje de mirar hacia el oeste pensando en sacar los productos argentinos.

La cuestión es que si el Mercosur y la Alianza se llegan a acercar, será esta última la que ponga las condiciones, simplemente porque tiene la llave para salir a Asia y, además, tiene algo que en el Mercado Común del Sur por momentos se pierde y hace falta, la estabilidad política.

Es que México, Colombia, Perú y Chile son países con políticas de Estado que van más allá de los colores políticos y que se han mantenido en el tiempo, lo que se traduce en avances macro económicos importantes.

Un ejemplo simple está al otro de la cordillera. Chile tiene elecciones presidenciales este año y llegue quien llegue la Alianza del Pacífico seguirá siendo una prioridad. Es que a la socialista Bachelet la puede suceder -según las encuestas- el expresidente Sebastián Piñera, quien incluso puede darle más impulso al bloque desde su visión politico-economica. Si no es él, puede ser Alejandro Guillier, periodista del bloque de centro-izquierda con una visión amplia que seguramente no se alejaría de la línea que tiene la actual mandataria.

Palabras mas, palabras menos, pasó otra cumbre y el Mercosur sigue sin arrancar y se enreda en los problemas caseros de sus integrantes, con un presidente pro tempore más preocupado de lo que pasa en los tribunales de su país que de la violencia en Venezuela o los tratados. 

Esperemos que para la próxima cumbre en Mendoza, quizás en otros cinco años o más, las cosas estén mejor y de una vez por todas se pueda discutir el desarrollo de los países y su gente.