Macri, el psicólogo de los argentinos

Postuló el "reformismo permanente", la versión nacional de la cornejista "revolución de lo sencillo". Mucho más que un plan de coyuntura.
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Gabriel Conte

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Macri, el psicólogo de los argentinos

Macri, el psicólogo de los argentinos

Macri, el psicólogo de los argentinos(Casa Rosada)

Macri, el psicólogo de los argentinos | Casa Rosada

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Macri, el psicólogo de los argentinos | Casa Rosada

El presidente Mauricio Macri dijo un montón de cosas que la mayoría de la dirigencia del país y de los argentinos de bien sostienen en privado, pero que no ejercen a la hora de ponerse manos a la obra. En el relanzamiento de su gobierno, con el triunfo de hace una semana en sus puños, ofició de "psicólogo de la Patria", al diagnosticar el comportamiento cíclico de quienes gobernaron el país de no cambiar.

Es posible que la decisión de Macri tenga sentido: en el país más psicoanalizado, su ciudadanía y sus dirigentes parecen embarrados en no salir del pozo, de pedalear en el mismo barro y de porfiar con el estancamiento. De eso se trata esto de tanto hablar de los pobres, pero manteniéndolos allí, sin cambiarles su realidad.

Macri sostuvo que "la mirada reaccionaria y conservadora busca nada más que preservar los privilegios que algunos tienen" e invitó a que "cada uno ceda un poco, empezando por los que tienen poder". En este punto, sintió necesario acotar que "no solo hablo de la política", en un mensaje dirigido a "su" sector, el de los empresarios, al que más de una vez ha señalado como hipócrita y poco dispuesto a impulsar cambios definitivos.

El mensaje llega en medio de rechazos anticipados a un reordenamiento de los impuestos y compromisos del sector privado, entre ellos, los de la industria vitivinícola mendocina que se oponen a que se grave al sector.

Y sucede antes de que se conozca un plan que, de generarse, resultaría histórico y que ni siquiera los sectores más proclives a ello en sus discursos iniciaron: el impuesto a la renta financiera, para que la plata sea productiva y no parte del juego perverso e inconducente de la especulación.

Ante gobernadores, empresarios, funcionarios y dirigentes y con la ausencia de quienes han gobernado el país la mayor parte de la democracia recuperada un día como hoy de 1983.  Los tres ejes en los que busca "consensos básicos" buscan reducir la pobreza. Ellos son:

1- No gastar más de lo que se recauda, bajar la inflación, evitar que vuelva "a ser un instrumento de la política"

2- Favorecer el empleo, con el trabajo "como eje de vida de las personas". "Más y mejores trabajos, pidió.

3- Calidad institucional y republicanismo, con castigo a la corrupción.

Macri los desarrolló en forma genérica y dejó "para que lo definan las mesas del consenso" las herramientas concretas, que dejará para que lo trabajen los diversos sectores y los legisladores.

El primer mandatario lanzó algo que a aparece como una iniciativa mucho más importante que solo un pacto de gobernabilidad y que se impone como una agenda pluripartidaria y multisectorial para que "esta generación cambie la Argentina para siempre", como lo anunció no bien arrancó la alocución.

Les habló al 38,5 por ciento de los argentinos que piden en las encuestas (como la realizada por OPSM la semana pasada) que se avance en un acuerdo de diversos sectores, al que hay que sumarle otro 31,9% que quiere que esto ocurra sin que exista un pacto con la oposición que impida investigar la corrupción del pasado reciente.

Macri lejos de lanzar el "macrismo", acaba de proponer un mecanismo para cerrar la grieta real que, dijo, "solo puede cerrarse diciendo la verdad". Y claro, aceptándola, haciendo lo necesario para cambiarla,  evitando que esto sea boicoteado, por lo que pidió "diálogo y paz". Nada más y nada menos que eso.