Política Los simuladores

Los simuladores: el Plan Influencers que desune para unir a Cambiemos

El macrismo ampliado, con los radicales incorporados a la ya asumida intención de darle otro mandato a Macri, pasa a la ofensiva mediática.
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Gabriel Conte

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Con las últimas dos acciones de parte de dos funcionarios que no están en la primera fila, el gobierno de Mauricio Macri inició la ofensiva mediática que tanto le reclama su electorado. Primero, fue el mendocino Francisco "Pancho" Cabrera quien exprofeso ventiló lo que el gobierno viene diciendo desde hace dos años en sus vernissages de autoayuda sobre los empresarios: que son llorones, que se quejan de todo y ayudan poco

Luego, el secretario de Hacienda Rodrigo Pena -un técnico criado políticamente por Ernesto Sanz, de quien fue su asesor- respondió a las críticas que le llegan al gobierno desde el sector con el que el PRO tiene una relación de amorodio: los "libertarios", aquellos que alguna vez pudieron creer que Macri interpretaba la posibilidad de la panacea de las libertades económicas y hoy hasta lo califican de "comunista" o de "kirchnerista con buenos modales". Pena escribió una columna en La Nación este domingo en que coronó -tras criticar a José Luis Espert como abanderado de los críticos a la política de Hacienda: "Una cosa es criticar livianamente desde la platea. Otra, muy distinta, es tener la responsabilidad de administrar un país con millones de argentinos. Un país representativo, republicano y federal". Lo(s) trató de "plateístas" y fue tuiteada por Marcos Peña, el Jefe de Gabinete, y generó una catarata de reacciones: justo lo que el gobierno posiblemente quería provocAr.

En este plan de relanzamiento del Gobierno podría interpretarse a ambos hechos de este fin de semana como la segunda instancia de aplicación de un programa de escalas. La primera fue la apertura al gran público de debates de alto impacto. No fue Malvinas el tema elegido, esta vez, como lo hicieran en sus momentos Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Se trató del aborto, nada menos. 

El otro punto en discusión, la reciprocidad en la atención sanitaria a extranjeros, salió por rebote y no desde la Casa Rosada, como el resto. Todo funciona para que el gobierno elija a sus enemigos y coloque la mira en un horizonte bien lejano al populismo que critica en cada discurso, en cada acción, en toda oportunidad.

El frente gobernante ha decidido que es mejor que se peleen sus referentes por ver quién es más distinto al kirchnerismo, que con cualquiera de los múltiples sectores del peronismo. De ese modo evitan que sientan herido su espíritu en común y se reorganicen, unidos por el espanto, como ha sucedido tantas otras veces. Ha elegido debatir con los que les exigen más liberalismo y control del Estado, que con quienes instauraron el "viva la Pepa" de recursos estatales. Inclusive, han decidido meter su motoniveladora por sobre los empresarios que gozan de "reelección permanente", gobierne quien gobierne, y que piden libre mercado, pero se niegan a la apertura económica y reclaman proteccionismo cuando les toca a ellos innovar.

El juego aparece más claro: Alfredo Cornejo critica la forma en que el macrismo atendió el papelón del ministro Jorge Triaca y compite en mostrar logros de gestión con María Eugenia Vidal y pone en escena una presunta disputa que los distraídos y los poco informados pueden leer como "una pelea interna por la sucesión", pero que adentro se conoce como una jugada de neto corte peronista, como es elegirse como alternativas a sí mismos, dejando afuera de la agenda de los medios al resto de la política.

Gerardo Morales, entrevistado por MDZ Radio durante el Carrusel de la Vendimia, hizo su propia tarea de "pelear para multiplicarse" -la poción hasta ahora secreta de la eternidad peronista descripta por Antonio Cafiero de manera menos sutil-  hacia adentro del radicalismo, cuando criticó que su pedido de que los chilenos, bolivianos y paraguayos paguen la atención compleja en los hospitales jujeños haya sido malinterpretado por Luis Petri, que incluyó en un proyecto la necesidad de avanzar en que también se les cobre a los extranjeros que estudian en el país. 

El diputado nacional mendocino es parte de un staff especial de referentes oficialistas con acceso directo a Marcos Peña -calificado por Silvia Mercado en una entrevista que le realizó Santiago Montiveros como "el Raul Apold del relato macrista"- que ya había sido retrucado por otro par, Fernando Iglesias, en uno de los primeros pasos de la escalada influencer. El propio Petri se encargó de enviar una foto abrazado con su contrincante ocasional en señal de "continuidad de la amistad en las (presuntas) diferencias".

Justamente la periodista Silvia Mercado había captado una señal en este sentido durante una reunión realizada en la Residencia Presidencial de Olivos el fin de semana anterior. Lo contó en su columna diaria del programa "Uno nunca sabe", en diálogo con Marcelo Arce por MDZ Radio, cuando afirmó que Macri deseó en voz alta "escuchar a diputados de Cambiemos defendiendo posturas enfrentadas en torno al aborto". 

El asunto es que puedan sostenerlo en el tiempo, con autoridad y profundidad, que realmente sirva para dar una vuelta de página en una historia que nos ha hecho pedalear en el mismo barro todo el tiempo, sin que el país avance y que no genere superficialidades que abran nuevas grietas con el único objetivo de ganar una y otra elección. 

Si este plan para influenciar a la sociedad para que rompa la inercia de los últimos 70 años fuera solo electoral, los macristas serán lo mismo que dicen combatir. Por el contrario, sería un éxito si detrás de esta búsqueda de impacto público hay un propósito real para revolucionar lo que hay que revolucionar: la educación, el trabajo, la justicia, la política, las formas de relacionar a los gobernantes con los gobernados.