Los peronistas gruñen, pero no se muerden

Sectores más cercanos al kirchnerismo criticaron a las autoridades del partido por abandonar la denominación Frente para la Victoria. Sin embargo, no amenazan con irse y apuestan a confrontar en las PASO.
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Mariano Bustos

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Los peronistas gruñen, pero no se muerden(Alf Ponce/MDZ)

Los peronistas gruñen, pero no se muerden | Alf Ponce/MDZ

Los peronistas gruñen, pero no se muerden(Federico Croce/MDZ)

Los peronistas gruñen, pero no se muerden | Federico Croce/MDZ

Los peronistas gruñen, pero no se muerden(Alf Ponce/MDZ)

Los peronistas gruñen, pero no se muerden | Alf Ponce/MDZ

La decisión de abandonar la denominación Frente para la Victoria generó la inmediata reacción de referentes peronistas fuertemente vinculados al kirchnerismo. El diputado provincial Guillermo Carmona acusó de traidores a las autoridades del Partido Justicialista, mientras que la senadora camporista Anabel Fernández Sagasti advirtió que "quieren manejar el PJ como una cooperativa sin vocación para recuperar en el futuro el gobierno provincial". Sin embargo, mientras se muestran los dientes han conseguido reconstruir institucionalmente el partido y aseguran que sus diferencias serán resueltas en el marco de las PASO.

De a poco, pese a los gruñidos internos, el PJ intenta estrechar su abrazo partidario. Los lobos solitarios se agrupan en una misma manada, con recelo, pero sabiendo que es el único camino para enfrentar al león en el que se ha transformado Alfredo Cornejo.

Como el rey de la selva, el gobernador es consciente de su poder y lo ejerce con precisión maquiavélica. Aprieta el bozal a los intendentes enviando fondos a cuenta gota y les genera la necesidad de rendir pleitesía.

Luego de morderse la cola durante casi dos años, este sábado el Congreso Justicialista no sólo decidió dar vuelta a una página que, para algunos, estaba inconclusa. Además de dejar atrás la carga kirchnerista que arrastraba el Frente Para la Victoria, se tomó otra determinación que da cuenta del cambio de paradigma que se está dando en el peronismo. Con consenso casi absoluto, se dispuso sancionar a los legisladores y concejales que desacaten los mandatos partidarios.

De esta manera, aunque brillen los colmillos entre las distintas líneas internas del PJ, todos se encolumnan detrás de su ser superior: el partido. Por eso, mientras Carmona, Fernández Sagasti, Lucas Ilardo o el senador Gustavo Arenas salen a cuestionar a las autoridades del Justicialismo por renegar de su pasado kirchnerista, aclaran que están de acuerdo con la decisión subordinarse a la cúpula partidaria y unificar posturas.

Consultado al respecto, el diputado Jorge Tanús aclaró que este acatamiento obligatorio regirá para temas puntuales como el la Reforma Constitucional o la aprobación de endeudamiento en el presupuesto provincial, pero dejando libertad de acción en otros temas.

Incluso, confirmó que están buscando el rastro de antiguos compañeros para sumarlos a este movimiento renovado. Entre ellos, por ejemplo, a los referentes del massismo. A estos últimos, los quieren convencer de dejar atrás las diferencias ideológicas para unir fuerzas en pos de recuperar el poder. El problema, es que por el momento los representantes de Sergio Massa en Mendoza siguen alineados con el oficialismo, aunque la relación es tirante.

El 14 de junio expira el plazo para conformar alianzas y el 24 de junio se presentan las listas de candidatos. Habrá que esperar hasta ese día para ver si los referentes del partido logran controlar sus impulsos internos o si terminan por enemistarse una vez más dividiendo sus fuerzas.