Política Es directora de Presupuesto

Los desafíos de la contadora "inflexible" que controlará Hacienda

Tiene fama de "dama de hierro" y ella misma asume que no es muy querida en el gabinete por la manera en que restringe los gastos. Cornejo la ascendió y le pidió que mejore la recaudación de Ingresos Brutos.
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Juan Carlos Albornoz

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"Sí, soy inflexible". Con estas palabras firmes se presentó anoche la nueva ministra de Hacienda, María Paula Allasino. "No debo ser muy querida", reconoció también la joven contadora (39 años), quien era prácticamente desconocida para afuera, pero cumplía un rol muy importante hacia adentro del Gobierno: directora de Presupuesto.

Los funcionarios la señalan en el cuarto piso como la "dueña del lápiz rojo", el mismo color que eligió vestir durante su presentación oficial. Casi sin figurar, ha sido una "dama de hierro" en el control de los gastos e imputaciones del Gobierno, dicen todos.

Alfredo Cornejo adora este perfil. Allasino lo acompaña desde la Municipalidad de Godoy Cruz, donde era la contadora general. Es parte de un grupo de contadores y economistas fanáticos del "presupuesto equilibrado" que creció a la sombra de Martín Kerchner, el primer ministro de Hacienda de esta era. 

La anotan en el "equipo de Martín", del cual MDZ dio cuenta a comienzos de este año, pero aclaran que responde al gobernador, que no es menos fanático que los pollos de Kerchner en eso del control del gasto. El límite entre uno y otro es difícil de marcar.

Por todo esto Allasino creció y ahora es ministra. Una suerte de ascenso natural, después de que el gobernador decidiera -en este caso, sí fue una sorpresa- que el titular de Hacienda hoy, Lisandro Nieri, se convirtiera en el nuevo ministro de Gobierno.

En términos de gestión, Allasino contó anoche cuál fue la primera misión que le dio el gobernador: mejorar la recaudación provincial. Según el panorama que pintó la funcionaria, la recaudación nacional marcha bien, pero en cambio, el cobro del impuesto de Ingresos Brutos (vital para las cuentas públicas) sí se ha resentido en los últimos meses.

Ha sido la consecuencia de la reducción de alícuotas que acordó la Provincia con la Nación el año pasado en el marco del pacto fiscal. También, por supuesto, un síntoma de la recesión económica.

Pero nadie en el gabinete de Cornejo tiene permiso para dejarse amilanar por los datos de la economía macro y los factores nacionales. Allasino está convencida de que puede elevar la recaudación impositiva. Y se tiene fe para unas cuantas cosas más.

Anoche, por ejemplo, se animó a pronosticar que el ejercicio 2018 del Gobierno cerrará mejor que en 2017 y con "superávit corriente", es decir, más plata en la caja del Estado de la que se ha gastado.

El superávit corriente es un tesoro para Cornejo que hoy equivale a unos mil millones de pesos, pero esa gema está amenazada por obligaciones crecientes. El pago de la cláusula gatillo salarial a los empleados estatales, entre ellas.

Para colmo, la posibilidad de tomar el endeudamiento que la Legislatura le autorizó al Gobierno en el presupuesto de este año es cada vez más vidriosa, lo que complica los desafíos de resguardar la caja y alimentar el plan de obra pública.

Allasino es de dar definiciones directas y al respecto dijo anoche: "Hoy no hay mercado para endeudarse". En todo caso, acudirá a alguna herramienta financiera para dilatar el pago de obligaciones, como el "roll over". La meta será compleja, pero la mujer de rojo no se achica.