Levantemos la copa para que Macri sea Justo

Es recordado como uno de los presidentes de la "década infame", pero durante la gestión de Agustín P. Justo hubo cosas positivas. Su gobierno marcó un hito que Macri, por el bien de todos, debe repetir.
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Santiago Montiveros

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Levantemos la copa para que Macri sea Justo(publicada en Clarín)

Levantemos la copa para que Macri sea Justo | publicada en Clarín

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Levantemos la copa para que Macri sea Justo

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Justo, el último presidente no peronista en terminar su mandato

Justo, el último presidente no peronista en terminar su mandato

La reconstrucción de la historia argentina encasilló a presidentes con rótulos arbitrarios que sirvieron para destacar o denostar, principalmente, sus gestiones. Así, mientras que el período entre 2003 y 2015 se catalogó como la "década ganada", a los gobiernos que siguieron al golpe de Estado de José Félix Uriburu (1930) se los definió como parte de la "década infame", uno de los calificativos que se utilizó y que fue el más extendido acerca de un período que también tuvo aspectos positivos.

Un punto a favor es el destacado rol que tuvo uno de sus funcionarios. En este sentido, mientras hay orgullo generalizado porque Argentina tiene cinco premios Nobel, se intenta ocultar que uno de ellos, Carlos Saavedra Lamas (Nobel de la Paz), fue reconocido por su labor como canciller de Agustín Pedro Justo, el primer presidente de la "década infame" (1932-1938). O cuando se recuerda a Juan Domingo Perón como el que inauguró los derechos sociales en el país, se omite que grandes conquistas laborales fueron previas al caudillo, como el derecho al descanso semanal, la jornada de trabajo de ocho horas, las vacaciones anuales pagas o la celebración de convenios de salarios mínimos.

Justo y Perón tienen cosas en común: ambos llegaron a ser presidentes después de colaborar en un golpe de Estado. Incluso, en el primero de ellos, de 1930, los dos participaron del levantamiento encabezado por Uriburu. Sin embargo, sólo el gobierno de uno es recordado por la historia argentina como "infame", debido al fraude electoral. En este punto, se olvida la elección de 1949, donde Perón proscribió al Partido Laborista, que lo llevó al poder, y encarceló a Cipriano Reyes, otrora aliado que organizó la gran movilización del 17 de octubre de 1945: no se impidió el voto, pero se prohibieron partidos.

El gobierno de Justo no fue el mejor de todos, pero tampoco se resume al polémico pacto entre el vicepresidente Julio Argentino Roca hijo y el funcionario británico Walter Runciman (Pacto Roca-Runciman); tuvo cosas positivas y, sin que nadie lo sepa en la década de 1930, marcaría un hito que, por el bien de todos, debería repetir el colega Mauricio Macri (Justo y Macri son los únicos presidentes de profesión ingeniero que ha tenido Argentina).

El 20 de febrero de 1938 es recordado como el día en que, por última vez, un presidente no peronista, Justo, terminó su mandato en tiempo y forma. Pasaron Ramón Castillo (derrocado por el GOU que integró Perón), Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa y, con distintos matices, ninguno pudo completar su período constitucional. Quizás, entonces, es momento de que Macri, más de 80 años después, pueda repetir algo que en un país que respeta sus instituciones debería ser normal.