Política Los planes del Gobernador

Las piezas que le faltan al "mecano" de Cornejo

El Gobernador planea seguir con su plan de reformas hasta que deje el cargo. Pero la duda está en la sustentabilidad política de los cambios. Qué viene en el Poder Judicial y la vida cotidiana.
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Pablo Icardi

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Las piezas que le faltan al

Las piezas que le faltan al "mecano" de Cornejo | Pachy Reynoso/MDZ

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Las piezas que le faltan al "mecano" de Cornejo | Pachy Reynoso/MDZ

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Las piezas que le faltan al "mecano" de Cornejo | Alf Ponce / MDZ

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Las piezas que le faltan al "mecano" de Cornejo | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo no es ingeniero ni diseñador, pero sí una especie de arquitecto de la burocracia. Su formación y deformación profesional se lo imponen. Por eso, como un niño con un mecano, el Gobernador craneó y ejecuta una nueva estructura del Estado, proceso que empezó incluso antes de asumir. "La única forma de cambiar es meterle mano a las leyes y códigos de fondo", explicaba Cornejo. Y lo hizo. Armó un Estado "modelo Cornejo", cuyo resultado del funcionamiento no será evaluado por él.

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Pero sí, busca que su herencia tenga algún blindaje político para evitar que se reviertan. Lo puede hacer si logra gestar de sus entrañas políticas al sucesor en el poder. Menos si el que gana es un opositor. Y tema a una característica de la política vernácula que es digna de una teoría propia: sabe que si el humor social cambia radicalmente, la fragilidad institucional puede terminar en cualquier cosa. "La garantía la dan los procesos políticos más que las personas. Pero si hay una situación social complicada, es más difícil ejecutar cambios y puede pasar cualquier cosa", analiza un cornejista que es parte del armado "reformista". Pero como en el fútbol, Cornejo espera tener resultados en la mano para vender y acordar (aunque sea un acuerdo tácito) con todo el arco político no volver atrás, sobre todo con las reformas en el sistema de seguridad y el Poder Judicial.

El mecano de Cornejo comenzó a tomar forma aún antes de asumir. Modificó las leyes de procedimiento administrativo y otras referentes al funcionamiento del "día a día" de las oficinas estatales. En el Poder Judicial y el sistema de seguridad es quizá donde más se note la mano de Cornejo cuando deje el poder. Cambió la ley del Ministerio Público, la ley orgánica del Poder Judicial, la ley de policías, los códigos procesales Penal, Civil y va por el Laboral y el de Familia. Incluso apunta a cambiar la lógica con la que se ejecutan los procesos para que prime la oralidad en todos los juicios. Aunque el proyecto está empantanado, la intención del Gobernador es irse con una reforma en la cúpula del Poder Judicial.

En Tribunales hay quienes hacen una cuenta regresiva. Creen que los nuevos códigos procesales, donde prima la oralidad y la celeridad, van a hacer colapsar tribunales en un par de años o antes porque los jueces no dan abasto. El Gobernador tiene una respuesta que puede ser impopular hoy: hacen falta más jueces y fiscales. Más "decisores" en el Poder Judicial. Y también tiene un cálculo: en dos o tres años será necesario un ingreso masivo de jueces para hacerle frente a esa demanda creciente. Hoy en el Poder Judicial trabajan cerca de 5300 empleados. Pero solo 410, aproximadamente, son jueces, fiscales o defensores oficiales. Es decir "decisores". El resto son funcionarios o trabajadores administrativos. La proporción es de 12 empleados por cada juez o fiscal. La intención es revertir esa tendencia y contratar más jueces y menos administrativos y que se compartan recursos, como ocurre con los nuevos tribunales colegiados.

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Igual, creen que en Tribunales aún se puede "raspar la olla". "Hay mucha capacidad ociosa todavía", aseguran. En la mira están, por ejemplo, los jueces de paz, a quienes podrían cargarle como responsabilidad el control de las contravenciones.

Por todo

En las arengas internas que Cornejo hacía y hace entre sus partidarios hay una máxima con la que no claudica. Reformar todo lo que pueda, más allá de las circunstancias. Esto es: avanzar mientras se pueda. Para eso está dispuesto a usar todas las herramientas que estén a su alcance.

Cornejo va también por los organismos de control. Ya cambió Fiscalía de Estado al "extirparle" la oficina de investigaciones administrativas. Y ahora es el turno del Tribunal de Cuentas. La estrategia es similar a la que ejecutó con el Ministerio Público. Como hizo con el ex procurador Rodolfo González, le tendió una alfombra roja al presidente Carlos Salvador Farrugia. Ese camino tiene solo dirección de salida. Un adiós con palmadita en la espalda y Cornejo tendrá que nombrar a un nuevo Presidente. La intención es que no solo nombre al sucesor del principal organismo de control, sino que también sea con nueva ley de funcionamiento. Un calco de lo ocurrido con el jefe de los fiscales.

En borrador sigue estando el proyecto de reforma de la Constitución, aunque con poco impulso. Cornejo cree que esa reforma es imprescindible en el largo plazo, necesaria en el mediano e intrascendente en el corto plazo. Pero más allá de su intención hay una realidad política que atenta contra la concreción. En medio de una campaña electoral el "no a la reforma y a la reelección del gobernador" sería una consigna fuerte sobre la que podría subirse cualquier partido opositor para crecer y sumar caudal electoral para lo que importa; es decir la sucesión.

La vida cotidiana sigue

En la superficie la realidad atenta contra la revolución de lo sencillo que Cornejo ejecuta y sus intendentes acompañan. Una metáfora bastante burda de ello ocurrió con las heces. Los intendentes promocionan que cada ciudadano levante la caca de su perrito para dejar limpia la ciudad. Pero al mismo tiempo las cloacas con desechos humanos explotan y circulan a cielo abierto. El contraste entre las obras que decoran y la necesidad de reformas profundas que tiene Mendoza es un choque de realidad, el resultado de un abandono de décadas. Por eso intentan mantener en agenda el plan de obras públicas que ejecutan a pesar de las restricciones de recursos nacionales.

Antes de fin de año habrá novedades con usos y costumbres de la vida cotidiana. Por eso, por ejemplo, apuntan a extremar el control para evitar el derroche de agua y buscan poner medidores en todos los hogares, industrias y el agro. Lo mismo con la energía: quieren ser los primeros en el país en tener vigente el sistema que permita generar y distribuir energía a cualquier usuario.

La pata que le falta al mecano de Provincia que arma Cornejo es la sustentabilidad política. Indefectiblemente su mandato termina el año que viene, cuando gran parte de los cambios ejecutados comiencen a moverse de manera aceitada. En el Gobierno destacan que la mayoría de las reformas fueron aprobadas en la Legislatura con apoyo opositor y eso da alguna garantía de permanencia. Pero reconocen que la fragilidad de las instituciones locales puede atentar contra ese plan, sobre todo por las presiones particulares que pueda haber. "El problema es que el interés particular está sobrerepresentado y el interés general sub representado. Los partidos políticos suelen ser permeables a los intereses particulares", definen quienes defienden a Cornejo.