Las lecciones aprendidas del bloqueo a la reforma de la Corte

Mientras el Gobernador y sus aliados intercambian cartas, Mendoza sigue sin romper la inercia en la que vivimos sumergidos.
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Gabriel Conte

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Algunos integrantes del Frente Cambia Mendoza y Cambiemos, junto a Cornejo.(Gobierno de Mendoza)

Algunos integrantes del Frente Cambia Mendoza y Cambiemos, junto a Cornejo. | Gobierno de Mendoza

Las lecciones aprendidas del bloqueo a la reforma de la Corte

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Las lecciones aprendidas del bloqueo a la reforma de la Corte

Las lecciones aprendidas del bloqueo a la reforma de la Corte(Gobierno de Mendoza)

Las lecciones aprendidas del bloqueo a la reforma de la Corte | Gobierno de Mendoza

Las lecciones aprendidas del bloqueo a la reforma de la Corte

Las lecciones aprendidas del bloqueo a la reforma de la Corte

La decisión del gobernador Alfredo Cornejo de congelar su propuesta de reforma de la Corte a la luz de la oposición cerrada de los opositores a aprobarlo, pero fundamentalmente debido a la negativa de dos de sus aliados en la Cámara de Diputados, deja una serie de "lecciones aprendidas", de las que aquí enumeraremos cuatro para poner en foco la situación:

Escuchá un resumen de esta columna en "Conte a las 6.50":

1 - Se ratifica que es muy difícil aggiornar el Palacio de Justicia y todo lo que sucede detrás de sus muros. A sus jerarcas les va bien así como están, más allá de cómo les vaya a los mendocinos que buscan que funcione el servicio de justicia. Sus tentáculos también están en los partidos políticos y desde adentro de fuerzas que se dicen reformistas y hasta progresistas y exageran su institucionalismo teórico (aunque con deficiencias prácticas) construyen diques de contención al servicio del status quo, prometiendo -como a todo mendocino gatopardista le coprresponde por costumbre- que "se avanzará en cambios blablablá...". El propio recientemente repuesto como presidente del máximo Tribunal, Jorge Nanclares, repitió en su reciente discurso los deseos de reforma que viene postulando desde hace más de dos décadas. Y es así porque tras los aplausos de rigor, todo ha seguido funcionando más o menos igual.

2 - Los frentes electorales no son lo mismo que las coaliciones de gobierno. En el caso que le corresponde a Mendoza, por ejemplo, la gente no venía eligiendo al Partido Demócrata, que en los años anteriores se había aliado sin ponerse colorados, por ejemplo, con los hermanos Rodríguez Saá, entre otros. Cornejo los aglutinó para cerrarle el camino a una repetida trampa electoral que, del mano de aquel gran arquitecto político que fuera Juan Carlos Mazzón- le diera el triunfo del peronismo con Celso Jaque y Paco Pérez. Pero se olvidó de hablar algunas cosas centrales y de considerar otras. "Ganar por ganar" le generó una zancadilla a la mitad de la gestión.

3 - El diálogo es política y política es negociación. Cornejo creyó que el liderazgo que le reconocieron los partidos que integran el frente Cambia Mendoza cuando se anotaron para conseguir algún cargo de gobierno o a nivel legislativo comunal o provincial, le era suficiente como para alinearlos tras su proyecto de reforma de la Corte sin que manifestaran en el camino "peros" o condicionamientos. Puede decirse, curiosamente, que le faltó muñeca política en alguien a quien esa característica es justo lo que más se le valora, además de la gestión.

4 - El Partido Demócrata no es ya un partido, sino un testimonio de lo que fue. No es una característica exclusiva: les pasa a muchos otros que tienen flashes esporádicos de identidad, pero la vuelven a perder a poco transitar por la política. Adentro pocos sino nadie piensa igual; todos tienen su propia versión del "deber ser" y, puestos solos a competir en elecciones, posiblemente no hubieran sentado un legislador en una banca  ni estarían ocupando cargos clave de gobierno. Por eso también se deben un debate interno con consecuencias, porque a Mendoza le hacen falta fuerzas políticas sólidas y conscientes de cuál es su núcleo básico de ideas.

Como se ha dicho tantas veces, de las crisis surgen los mejores aprendizajes y esta puede resultar una gran oportunidad. Se trata, simple pero a la vez complejamente, de romper una inercia que asfixia. Y si los mismos hacen las mismas cosas todo el tiempo, está garantizado que siempre todo seguirá igual. Igual de bien o igual de mal: aquí radica la discusión en torno a los puntos de vista de cada uno.