Política En foco

La vicegobernadora no quiere que la borren de la foto

Siente que la ningunean y la ignoran. Por eso es capaz de dar crédito a difusas versiones de censura en su contra. Su queja y el silencio oficial. La foto trucada y la curiosa similitud entre este caso y una serie televisiva.
Avatar del

Juan Carlos Albornoz

1/2
La vicegobernadora no quiere que la borren de la foto

La vicegobernadora no quiere que la borren de la foto

El fotomontaje que hicieron en el Senado para ilustrar la censura a Montero.

El fotomontaje que hicieron en el Senado para ilustrar la censura a Montero.

Hace poco finalizó la serie The Leftovers, una ficción del canal HBO que contaba la historia de una extraña desaparición de habitantes del planeta. Este evento, denominado "Ascensión", borraba al 2 por ciento de la población mundial, produciendo dolor y angustia en muchas familias. El misterio de ese fenómeno era el eje de la historia, que tuvo tres temporadas en televisión.

Explícitamente o no, el Senado mendocino replicó The Leftovers esta semana. 

Resulta que la vicegobernadora Laura Montero había leído en una columna periodística que estaba siendo objeto de una operación de censura por parte de un multimedio local. La denuncia, imprecisa a propósito, motivó una reacción de Montero, quien en un escrito propio manifestó que se trataba de una situación institucionalmente grave.

La cuestión es que, en el medio, sus colaboradores del Senado tuvieron la idea de "ilustrar" la censura con un trabajo de fotomontaje en el que Montero era eliminada de una foto oficial, donde estaba el gobernador Alfredo Cornejo, entre otros. Algo parecido a la presentación de The Leftovers, en la cual, las personas desaparecidas debido a la Ascensión, se convertían apenas en una silueta vacía en sus propias fotografías.

Esta elección estética resultó, sin dudas, equivocada en el sentido informativo: durante algún tiempo, varias personas creyeron que el fotomontaje del Senado era real y que comprobaba la censura contra Montero. A la denuncia, incompleta, la ilustración le agregó confusión.

Sin embargo, puede ser que los que hicieron el fotomontaje hayan interpretado en forma precisa cómo se siente la vicegobernadora hoy, y que esta construcción visual, diga más que la propia denuncia de censura que hizo.

La censura, hay que aclarar antes que nada, es real en medios de Mendoza y puede tener muchas formas. Puede ser sutil o alevosa. Incluso puede operar directamente en la cabeza de los periodistas: eso se llama autocensura.

Pero, con la escasa información que se ha dado, y las desmentidas que se han producido desde la denuncia, no podemos saber qué le pasó de verdad a Montero en este caso. En cambio, sí ha quedado a la vista que ella cree que la censuran y que está dispuesta a dar crédito a versiones en ese sentido, aunque sean un tanto difusas.

Hay una realidad. La vicegobernadora no ha conseguido, en muchas ocasiones, imponer su agenda política y sus ideas. La suerte que han corrido su modelo de reforma de la Constitución provincial (ignorada por el gobernador) y su ley de Ética Pública (cajoneada en la propia Legislatura) son ejemplos de ello. 

Suele quejarse de que sus iniciativas son ignoradas. Pero ese bloqueo, o supresión, no se lo puede achacar a un grupo de medios o al periodismo. Por lo menos, no en los casos más importantes. Más bien parece haber sido propiciado por los colegas de la política con los que no sintoniza bien. 

La vicegobernadora siente que la ningunean y se resiste a que la borren de la foto, como a los ascendidos de The Leftovers. Quizás, al igual que los personajes de la serie, no entiende del todo lo que le pasa, ni qué factor de poder le juega en contra. Sólo sabe que le afecta y por eso ha salido a reclamar atención. Hasta aquí, sin suerte.