Política Tras el fenómeno electoral

La tormenta política que atraviesa Protectora

A poco de haber asumido en sus bancas, los legisladores provinciales de Ramón y Vadillo se miran con desconfianza. El pastor Bonarrico es cuestionado por su acercamiento a la UCR y no está clara la posición partidaria respecto de la ampliación de la Corte. El Gobierno aprovecha: ya tentó a un diputado ramonista para que vote ese proyecto.
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Juan Carlos Albornoz

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La tormenta política que atraviesa Protectora(Alf Ponce / MDZ)

La tormenta política que atraviesa Protectora | Alf Ponce / MDZ

Ramón fue a la Asamblea Legislativa en bici.(Alf Ponce / MDZ)

Ramón fue a la Asamblea Legislativa en bici. | Alf Ponce / MDZ

La tormenta política que atraviesa Protectora

La tormenta política que atraviesa Protectora

La tormenta política que atraviesa Protectora

La tormenta política que atraviesa Protectora

La tormenta política que atraviesa Protectora(Pachy Reynoso/MDZ)

La tormenta política que atraviesa Protectora | Pachy Reynoso/MDZ

Poco tardó en desatarse una tormenta política en Protectora, el fenómeno de las últimas elecciones.

La fuerza liderada por José Luis Ramón y Mario Vadillo logró un poderío de seis legisladores provinciales. Pero ha pasado una sola sesión en cada cámara y ya se perciben tensiones entre los integrantes de este armado vertiginoso y heterogéneo.

El senador y pastor Héctor Bonarrico está más que en la mira de Ramón y Vadillo, por su acercamiento al Gobierno y hasta algunas inesperadas críticas públicas que ha hecho a la causa número uno de Protectora: el freno de los aumentos tarifarios. 

El radicalismo, por su lado, lleva tiempo mimando y ablandando a este senador sui generis, que tiene partido propio ("Mas Fe"), milita la "teocracia" y alienta causas muy personales: su primer proyecto apuntaría a establecer el 31 de octubre como "Día Provincial de la Iglesia Evangélica y Protestante".

Pero los problemas más serios de Protectora habitan, por la coyuntura, en la Cámara de Diputados. Allí, uno de los tres diputados del bloque ramonista ya fue tentado por el Gobierno para acompañar el proyecto de ampliación de la Corte.

En Protectora dicen que fue el propio gobernador Alfredo Cornejo quien llamó a Eduardo Martínez Guerra para hacerle conocer las bondades del proyecto, que está trabado por la falta de apenas dos votos.

Martínez Guerra y el senador Daniel Galdeano son dirigentes del Partido Intransigente (fuerza que le prestó el sello a Ramón y Vadillo), con pasado reciente en el kirchnerismo. Ambos tienen cierta trayectoria política y, principalmente, vínculos con gente del radicalismo mucho más antiguos que el reciente fenómeno electoral de los abogados de los consumidores.

El oficialismo, a su modo, ha cumplido, con esta convocatoria, la promesa de avanzar en un "acuerdo amplio" para que se haga efectiva la reforma judicial más buscada por Cornejo. Aunque no ha sido para nada prolijo en el método: no han sido Ramón ni Vadillo, líderes verdaderos de Protectora, los invitados a debatir el proyecto.

Las maniobras radicales para conseguir lo que necesita amenazan con incendiar tempranamente a Protectora, desde adentro. Ramón, en principio, ha reaccionado con un reproche público al gobernador: "Está incurriendo en malas prácticas políticas y quiere provocar un cisma, como el que generó en el PJ y el PD", denunció esta semana el diputado nacional que hizo campaña con una frazada al hombro.

Está clara la denuncia contra Cornejo, pero una de las preguntas importantes es si Protectora tiene armas políticas para resistir presiones y evitar los quiebres que están de moda en la Legislatura. "Les están ofreciendo cosas que nosotros no podemos darles", dice en ese sentido, con cierta resignación, un suspicaz Vadillo.

Ramón y Vadillo pueden tener un aliado en la batalla por evitar el desarme del partido que llegó a la Legislatura con la promesa de encarnar un mejor ejercicio opositor. Se trata del abogado ambientalista Marcelo Romano, senador, quien confía en que podrá contener, al menos, a los dos colegas del PI.

Brutalmente enfrentado con Cornejo, Romano es uno de los adherentes de un documento contra la ampliación de la Corte que el presidente del justicialismo mendocino, Omar Félix, impulsa para que sea firmado por la mayoría del arco opositor. El senador Galdeano ha sido uno de los tentados para que lo apoye: el PI, evidentemente, se encuentra en medio de un fuego cruzado.

La cruzada del gobernador para elevar de 7 a 9 los miembros de la Corte ha quedado stand by, pero de ninguna manera fue abandonada. De hecho, Cornejo instruyó esta semana a sus legisladores para que avancen en la sanción del proyecto de juicios por jurado. Esa era la prenda de cambio con La Cámpora para que se aprobara la nueva composición de la Corte, antes de que el escándalo en las dos veredas políticas espantara los votos y obligara a suspender la maniobra.

Nada va a ocurrir en lo inmediato. Pero no es por la polémica que generó lo de la Corte, sino por una sencilla razón operativa: no se han designado todavía los miembros y autoridades de las comisiones, lugar por donde los proyectos deben pasar antes de llegar al recinto.

En Diputados, todavía están lidiando con el reparto de cargos y la definición de autoridades de la nueva etapa, un asunto que en muchos casos se torna más importante que cualquier proyecto de ley.

La nueva Legislatura es un poco más compleja que la anterior: el PJ se dividió en dos y un socio del radicalismo, el PRO, mejoró su representación en las bancas. La gran pelea por la ampliación de la Corte deberá esperar hasta que se resuelvan estos asuntos domésticos.

El parate alimenta interrogantes. Aunque los radicales creen que cuentan con ellos, ni siquiera está claro en Diputados hoy si los miembros del bloque "Podemos vivir mejor", de La Cámpora y sus aliados, aportará en algún momento los votos que necesita Cornejo para lograr la mayor reforma judicial.

Esta situación vuelve a poner en primer plano a Protectora, como "Plan B" del cornejismo. Lo que introduce otra duda importante: el senador Romano está dejando claro que milita contra la ampliación de la Corte, pero en el caso de Ramón y Vadillo, no se nota el mismo énfasis.

Ramón, en realidad, quiere que Cornejo lo llame a él, no a sus "dirigidos", como hizo el gobernador con la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, en su calidad de jefa de La Cámpora. Qué pasará si esa reunión se produce es por ahora un misterio.