La salud en crisis: Osep recorta pagos y las clínicas están al borde del colapso

La devaluación y la crisis económica ponen en jaque al sistema de salud. Las clínicas privadas aseguran que están al borde del colapso. Osep recorta un 30% los pagos para poder llegar a fin de año. Los insumos subieron hasta un 100%. 

Pablo Icardi

La salud en crisis: Osep recorta pagos y las clínicas están al borde del colapso(Nacho Gaffuri / Archivo)

La salud en crisis: Osep recorta pagos y las clínicas están al borde del colapso | Nacho Gaffuri / Archivo

La situación económica del país, y en particular los efectos de la devaluación, tiene una dura consecuencia con uno de los sectores más sensibles para la vida cotidiana: el sistema de salud. Las clínicas y prestadores privados de Mendoza alertan que están al borde de un colapso, pero no es un problema exclusivo de ese sector.

Una señal de esa crisis es que desde septiembre la Obra Social de Empleados Públicos retiene un 30% de lo que debería pagar  a las clínicas privadas que son prestadoras para genera un “ahorro” que le permita llegar a fin de año sin cortar la cadena de pagos. Es decir, esos prestadores reciben el 70% de la facturación. En diciembre cobrarían el acumulado de esos tres meses de retención y el pago que correspondería al último mes del año sí se prorroga para que se pague con el Presupuesto 2019. La maniobra tiene, aseguran desde la propia Obra Social, un efecto precautorio para no cortar la cadena de pagos. Esa estrategia financiera no afecta la prestación de servicios para los afiliados. 

El alerta que saltó en Osep es significativo por el volumen que representa para la salud pública esa obra social. Es que en total tiene 400 mil afiliados y es el principal "prestador" de la provincia.

El quiebre más grande se dio con la devaluación, que hizo subir los precios de los medicamentos de manera brutal. Remedios para tratamientos ambulatorios subieron entre un 40 y un 70%. Y los de planes especiales por arriba del 100% en muchos casos. En algunas prestaciones, como hemodinamia y cardiología, el costo de las prestaciones se multiplicó, justamente porque emplean muchos insumos importados. Incluso otros insumos críticos como el oxígeno, subieron más de un 60%.

La crisis de los prestadores privados genera una fuerte repercusión en la salud pública, pues todo forma parte de un mismo sistema. Si las clínicas privadas se caen, los hospitales que dependen del Estado y los centros de salud deben responder. Desde el Estado explican que de a poco, por ejemplo, las clínicas comenzaron a dejar prestaciones más complejas y costosas, como pediatría y terapia intensiva. Y esa demanda se trasladó al Estado.

Pues si la crisis se agudiza, se puede producir un efecto cascada.   “La situación económica ha llevado a que los prestadores privados de servicios de salud se encuentren a punto de colapsar. Esta situación es insostenible. Muchos sanatorios siguen funcionando merced a tomar préstamos bancarios con tasas del 60 al 70 % anual. Esto no se puede sostener por más tiempo”, aseguran desde las clínicas, desde donde piden que haya diálogo con todos los actores (incluido el Gobierno) para evitar ese colapso.

A quiénes afecta

En Mendoza el 61% de la población tiene obra social y usa, sobre todo para atención primaria, los prestadores de obras sociales (como las clínicas y consultorios ambulatorios). El 39% restante depende directamente del Estado.  Quienes tienen cobertura de salud, se atienden en su mayoría en algunas de las clínicas privadas que reciben las obras sociales sindicales, prepagas o los dos principales actores del sistema: Osep y PAMI. Según la última encuesta de Condiciones de Vida de los mendocinos, el 18,3% de toda la población de la provincia tiene Osep y por lo tanto usa esa obra social y un 12,1% tiene PAMI.

El recorte de los pagos en Osep genera una repercusión en esa cadena, pues afecta a todas las clínicas de Mendoza. Desde la obra social estatal explicaron a MDZ que la situación se veía venir tras la devaluación y que por eso elaboraron una estrategia preventiva. “Nos reunimos con todos los efectores de segundo nivel y les explicamos la situación. Fue una decisión dialogada para mantener la cadena de pagos y llegar bien a fin de año. Entendemos la situación porque todos pasamos por lo mismo”, explicó Sergio Vergara, presidente de la Osep.

Algunos de los efectores que más trabajan con esa obra social con el Hospital Italiano, la Clínica Francesa, la Santa Isabel de Hungría (del gremio Camioneros), Santa María, Santa Rosa, Hospital Español de San Rafael, AMEC, Sanatorio Argentino de San Martín y Atuel (de Alvear).

Las clínicas le facturan alrededor de 70 millones de pesos mensuales a la Osep, aproximadamente. Desde septiembre les pagan cerca de 50 millones de pesos y los 20 millones que les adeudan se los liquidarán en diciembre. Lo que les correspondería pagar ese mes, lo cobrarían con el nuevo presupuesto, en enero.

Desde el Ministerio de Salud siguen de cerca la situación porque entienden el riesgo del efecto cascada. Pero también temen por las consecuencias que también tiene para el sistema público. El Estado tiene un poder para amortiguar un poco más el impacto de la suba de precios por la escala.

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