Política Terremoto político

La llegada de la izquierda al SUTE provoca un terremoto político

Sebastián Henríquez capitalizó la caída de la credibilidad de los dirigentes tradicionales del gremio docente. El resultado es un dato para el Gobierno: los docentes no están conformes. Documento: qué piensa la nueva dirigencia sobre la educación.
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Pablo Icardi

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La llegada de la izquierda al SUTE provoca un terremoto político

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La llegada de la izquierda al SUTE provoca un terremoto político

La llegada de la izquierda al SUTE provoca un terremoto político

Una parte del diagnóstico político era certero: el sindicato docente tenía un fuerte problema de legitimidad de sus autoridades. Pero pocos acertaron en el pronóstico sobre el resultado que podría tener ese proceso: el surgimiento de un liderazgo desde la izquierda y con un perfil más crítico hacia el poder político tradicional.

Sebastián Henríquez va a ser la figura política del año, sobre todo por el factor sorpresa y por quebrar el "establishment" político local. Ganó las elecciones del SUTE al capitalizar la ruptura de la lista celeste. En un mismo momento le dio el golpe de gracia el kirchnrismo, que se quedó sin ningún espacio de poder en Mendoza, y también dejó descolocado al Gobierno, que tiene, en palabras del propio Henríquez, un rival en el principal sindicato docente.

La victoria de la lista marrón comenzó a gestarse por varios caminos. El principal fue el quiebre de la lista oficialista que monopolizó el poder del gremio docente desde la década del 90 y el desgaste que eso significó. Desde hace años había un quiebre entre la conducción del gremio y los docentes, cuestión que se notaba en cada plenario y, sobre todo en el día a día de las escuelas. La sintonía con los dos últimos gobiernos provinciales (con los que compartieron decisiones y espacios de militancia) terminó de limar cualquier credibilidad. El intento de retorno de Gustavo Maure era un síntoma del agotamiento: un dirigente que hace años no está en la política de base y menos en las escuelas y que intentaba manejar a control remoto el gremio. La pelea interna del Frente para la Victoria se trasladó a la conducción del gremio y se alejaron de las bases.

El en Gobierno seguían de cerca y con impotencia la elección, por no tener en esa contienda al quien que les responda. Pero el resultado fue el peor de los posibles y pone a Cornejo lejos de la "zona de confort" político a la que se acostumbró por falta de oposición. El propio Gobernador también acertó en la parte del diagnóstico que habla de la falta de legitimidad de la conducción del SUTE. Y supo capitalizar esa debilidad para decretar aumentos y aleccionar a los docentes. Sin embargo ese inconformismo con el gremio no era un aval para el gobierno y sus medidas. Justamente, a la luz del resultado electoral, ocurre todo lo contrario: los docentes están disconformes con el gremio y eligieron a una lista que se opone con más fuerza al Gobierno y a sus medidas, en particular el ítem aula. De hecho desde el SUTE de Godoy Cruz, base operativa de Henríquez, siempre plantearon medidas de fuerza más duras para oponerse al Gobierno.

  Si el Gobierno esperaba un aliado en la nueva mesa directiva de ese gremio, ahora deberá recalcular. La nueva conducción ya marcó la cancha con una visión intransigente. Cornejo suele responder con más rigor. Si el SUTE anterior hacía paro, con la nueva conducción esa metodología podría potenciarse. Ya hubo algunas señales previas. El SUTE de Godoy Cruz, por ejemplo, encabezó la ocupación del edificio de la junta calificadora, junto a la Legislatura, que generó tensiones con el Gobierno. También se oponen fuertemente al operativo de evaluación que se inició el año pasado y proponen una alternativa.  

Documento: lo que piensa la nueva conducción del SUTE

Para Henríquez el desafío será enorme. Va a tener una fuerte resistencia interna, pues tendrá 12 departamentos conducidos por agrupaciones opositoras. Y también tendrá que generar legitimidad en la enorme mayoría de los docentes que no están afiliados y no votan. Justamente esa fue la base de la derrota de la conducción anterior. Como agentes políticos también podrán tomar otras experiencias de gremios de izquierda en Mendoza. Le ocurrió a ATE y a Raquel Blas, que tras tener un momento de auge sucumbió al intentar partidizar el gremio, generando un fracaso rotundo.