La fiscal Chaves y el elogio de la diferencia

El abogado que integra el equipo que defiende a los acusados de la causa local contra la Tupac Amaru habla sobre la actuación de la fiscal que lleva adelante la investigación.
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Carlos Varela Alvarez

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La fiscal Chaves y el elogio de la diferencia(Pachy Reynoso/MDZ)

La fiscal Chaves y el elogio de la diferencia | Pachy Reynoso/MDZ

La fiscal Chaves y el elogio de la diferencia(Pachy Reynoso/MDZ)

La fiscal Chaves y el elogio de la diferencia | Pachy Reynoso/MDZ

 En el caso Tupac Amaru, se ha dado a conocer que la Fiscal Gabriela Chaves ha resuelto casar (en términos más pedestres apelar) la sentencia de la Octava Cámara del Crimen que resolvió anular la prisión preventiva que había dictado la Juez de Garantías, María Cristina Pietrasanta.

Fiel al estilo de la causa, se ha informado el costado mediático del mismo, es decir que dentro de esa "apelación" la Fiscal decidió recusar al Juez de la Suprema Corte de Justicia, Omar Palermo. Aduce que este Juez es un aliado de los jueces de Cámara, que comparten ideales y cátedras y que si por fuera poco hay otro titiritero importante, el ex Juez de la Cuarta Cámara del Crimen, Horacio Báez, a quien sindica como parte de esa cofradía y que funge como vocero de la causa de Nélida Rojas.

Nada dice la información que se ha decidido filtrar sobre los argumentos que habría esgrimido, sus razones o los desaciertos del Tribunal que decidió impugnar. Sólo se interesa comunicar que hay un juez del máximo tribunal provincial que es inapropiado para que resuelva y de paso se avisa de las relaciones humanas y profesionales de ellos.

¿Usted dejaría que los niños manejaran los trenes? Así rezaba un slogan publicitario de la vieja política para desprestigiar al adversario. Es decir no se puede dejar las cosas importantes en manos de inmaduros se sostenía irónicamente. Esas palabras resuenan en mi cabeza cuando advierto que la única estrategia de la Fiscal es el desprestigio del otro, sin hacerse cargo de la mediocridad de su investigación, de la falta de pruebas, de la manipulación de las mismas, de la interpretación antojadiza, y de la simpleza mediática con que comunica su actos; es la misma simpleza de sus fundamentos, es esa simpleza que en asocio a la Juez, la llevaron al fracaso y en buscar en otros la culpa del resultado. Quien quiere fines debe hacerse cargo de sus métodos.

En el nuevo horizonte de las conspiraciones que imagina ha colocado en escena a Horacio Báez quien integró la justicia provincial sin mancha alguna. Estudioso, sensible, profundamente democrático, comprometido con sus ideas, docente siempre, comparte el ideal de la Tupac Amaru. ¿Transformarlo por eso en la persona responsable de operaciones imposibles sólo para justificar la falta de razón, de una persona que además no es parte del proceso y que no puede decir nada dentro del mismo? Huele a azufre en la fiscalía.

La Fiscal como cualquier persona que es parte en un juicio, tiene todo el derecho de impugnar las decisiones que cree que no son favorables; por tanto debe exhibir razones, argumentos, motivaciones, ausencias, en definitiva convencer.

Ahora bien si todo esto es sólo para discutir y descalificar personas, nuevamente lo que se pierde es lo institucional, que en este país vale muy poco.

No se trata sólo de tener la razón, hay que saber demostrarlo construyendo dentro de los elogios de la diferencia. Sobran siempre los enemigos imaginarios ante tanta insensatez, es mejor el silencio que el pensamiento procaz.