Política ¿Solo intendentes por la gobernación?

La era del fracking: partidos políticos, políticos partidos

La política mendocina está desorientada: entre caer en la viralidad y definir sus proyectos propios concretos sobre los temas que importan.
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Quincho MDZ

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La era del fracking: partidos políticos, políticos partidos

 "Podemos", cuánta ironía. "Podemos vivir mejor" se llama el bloque que mezcla a La Cámpora con el ciurquismo en la Legislatura de Mendoza. En realidad, no pudieron: no ganaron las PASO, ni las elecciones generales, ni tampoco llevar adeante el acuerdo que habían tejido con Alfredo Cornejo para permitirle ampliar la Corte a cambio de un puñado de leyes. Esto dice el peronismo que no es "Podemos". Además de usar un eslogan macrista, el panciurquismo cristinista de Mendoza adoptó el nombre del partido chavista español, mezclando todo con todo y dividiendo al peronismo en las cámaras legislativas. Además, se llevan .todavía no se sabe en función de qué acuerdos internos- a un pedazo del peronismo no K, mientras que le regalan a los intendentes y azules al kirchnerista Guillermo Carmona y lo que le quede de cuota de poder.

¡Fuera bicho! En el PJ los quieren afuera. Así como Omar Félix se hizo una selfie el día en que la jueza María Romilda Servini impuso al empresario gastronómico Luis Barrionuevo al frente del PJ nacional, lo más posible es que termine apoyándolo. Es que a su alrededor ya no creen que quienes intentaron acordar con Cornejo tras criticarles a ellos ser los acuerdistas, deban estar dentro del mismo partido. Una voz potente del peronismo oficial de Mendoza dijo: "Son los Montoneros", emulando al mismísimo General aquel día del "imberbes y estúpidos que gritan...". El asunto es que el país y Mendoza nuevamente se ven enturbiados por sus problemas internos. Culpan al resto de la sociedad de sus desavenencias, culpan a los votantes por no estar ejerciendo y manejando los hilos del poder y piden ser resarcidos, cual siempre víctimas de algo, de todo, pero no de sí mismos. El nuevo PJ mendocino -como el nacional- acepta a los kirchneristas culposos, como Carmona, pero les cierra la puerta en la cara a La Cámpora, tal como prefieren identificar al sector que lidera aquí Anabel Fernández Sagasti, la única mendocina con acceso al departamento de Cristina Kirchner y que esta semana fuera citada por la expresidenta en un elogioso tuit.

Comentario insidioso. Un viejo lobo de mar peronista, a raíz del amor maternal que CFK le prodiga a Anabel Sagasti, soltó en un café del centro: "Si Anabel apoya a Cornejo, ¿Cristina también lo apoya y por eso están tan enojado los macristas con el?". Solo especulación y chicana. Pero prende.

La bronca en "Casa Amarilla". Así, como la sede de Boca, algunos radicales han bautizado -con un doblete de alusiones al berretín futbolero del presidente Mauricio Macri y al color del PRO- a la Casa Rosada. Pero el asunto es que allí dentro en realidad están rojos de bronca contra Cornejo. "Es que no lo pueden acorralar", dicen, en broma, algunos radicales del Comité Nacional en alusión indirecta, metafórica, casi poética, al anterior presidente de la UCR, el intendente de Santa Fe, José Corral, a quien le critican su supuesta sumisión al macrismo que le valdría una candidatura con aval de Macri en una provincia, la suya, en donde el socialismo pinta tercero lejos y tiende a quebrarse para integrarse a algún frentismo vinculado a Cambiemos.

"Creemos en Macri". Desde el cornejismo niegan ruptura, pero tampoco quieren alineamiento automático. "Creemos en Macri, hemos dicho que tiene que ser el próximo presidente, pero tenemos pensamiento propio y lo haremos valer todas las veces que sea necesario. También creemos que este es un gobierno que quiere superar las prácticas hegemonicas del kirchnerismo", le contestan a los macristas que, agrandados, andan mostrando una encuesta que dice que en Mendoza ganará Cambiemos, pero que los que los votan preferirían a un candidato PRO puro a uno radical.

¿Y entonces? A Omar de Marchi le va bien en las encuestas. En el radicalismo confían en que la lucha por la gobernación se dará entre "dos que gestionan municipios", achicando el largo panorama de precandidatos anotados. De ser así, dejan afuera a ministros y a Julio Cobos. El senador nacional se reunió en la semana con el intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias, para empujarlo al juego que quiere jugar un Cornejo que hasta podría argumentar lo costo de las Primarias Abiertas provinciales para eliminar esa instancia y apelar a una interna partidaria clásica. Es un ajedrez complejo. Unos necesitan, además, empujar a los intendentes afuera para ocupar su lugar y, entonces, pujarán algunos ministros por volver a sus municipios en lugar de la insulsa beca de la diputación nacional que les sirve más para tuitear selfies con personas importantes a las que tienen acceso que para gestar cosas trascendentes.

La estrategia del miedo. El peronismo primero apuntó desde los municipios a generar movidas contra los tarifazos que se producen porque su gobierno nacional no generó alternativas energéticas ni actualizó la tabla de costos, amén de no exigir obras de infraestructura ni dejar el país en condiciones de autoabastecerse de nada. Falló. No fue nadie (o muy pocos afines) apenas identificaron a dirigentes partidarios con una movida que la gente siente propia e íntima desde el bolsillo individual. Nadie quiere volverse a dejar llevarse de las narices por otros. Entonces surgió la estrategia del cuco: meter miedo con cosas increíbles que resultan una cuestión de fe ciega, como la inminencia del fin del mundo con el fracking para extraer petróleo de difícil recolección y que podría ser una salida económica más cercana que otras. 

Qué casualidad. El miedo siempre funciona: si no, no tendrían tanto éxito milenario, por ejemplo, las religiones. Entonces, gente buena se engancha con agitaciones de gente no tan buena. El fracking lo habilitó Cristina Kirchner, pero son sus seguidores los que dicen que traerá el Armagedón justo a General Alvear y justamente, días antes de que se realice allí la Fiesta Nacional dela Ganadería de las Zonas Áridas. ¿No da la idea de que está todo bastante bien armado por la política que perdió y quiere volver a ganar, por las buenas o las malas? Por pura casualidad, un audio viral que metió miedo con razón aunque con argumentos ridículos, provino de una militante del gobierno que fue desalojado en las urnas de Alvear. Y también, casualmente, un diputado oriundo de allí juró en su banca por el "no al fracking": un "no juramento" o una señal de "soy yo el que manijea el caos social". Pero esto es solo potencial.

Pasividad irritante. En el Gobierno están emputecidos por la pasividad del intendente Walter Marcolini al que lo ven flojo a la hora de defender que el funcionamiento de Alvear le esté costando a los mendocinos la mayor inversión per capita de la provincia con rutas, acueductos, obras de servicios, hospitales, energías renovables, como nunca antes había tenido. Doblemente cascoteado, se armó un polo de "fuego amigo" en Malargüe, la que defiende el fracking para poder subsistir. Allí todos los funcionarios municipales exhibieron carteles a favor de lo que se llama (solo en Mendoza) con el pituco nombre de "estimulación hidráulica", la fractura con agua de las rocas profundas para estrujarle las últimas gotas de petróleo que quedan. Hasta allí fue la vicegobernadora, Laura Montero no tanto por defender al gobierno de Cornejo, que critica cada vez que puede, sino para apoyar a la gestión cobista de Jorge Vergara Martínez. Toda la UCR, ahora, se quedó mirando a Marcolini, para ayudarlo o para cascotearlo, "lo que él decida", dicen en tono práctico.

Nunca mejor llamados "partidos". Mientras tanto, La Cámpora y sus nuevos amigos conscriptos de Ciurca alientan el levantamiento social contra la productividad de Vaca Muerta que impulsó CFK, el líder del PJ, Omar Félix se reunió con el de la UCR, Rody Suárez para hablar "en serio" del tema. Pero por debajo, el intendente pejotista de Tunuyán, Martín Aveiro, enciende la mecha en el Valle de Uco, y lo mismo hace el adscripto a Cambia Mendoza, Eduardo Difonso, de San Carlos. 

Que sí, que no. Pero al mismo tiempo, Félix buscó quedar bien con los que están en contra del fracking, olvidando, probablemente, que fue director de la YPF que promovió la explotación en Vaca Muerta:

Asunciones, ascenciones. Algunas asunciones a cargos legislativos municipales o provinciales parecen más bien ascenciones al reino de los cielos. No por muertos, sino por el halo de todopoderosos que rodea a muchos de los que se tropezaron con el cargo y tienen la soberanía popular para sentarse en una banca. Así, no han tardado en empezar a hacerse ver (o al menos intentarlo) nuevos concejales, diputados y senadores. Pero hay algo que los desvela más que su tarea obligatoria en favor del pueblo: por ejemplo, ya se están peleando por los despachos. Así pasó dentro de un mismo frente que ya empieza a descascararse, como fue el construido por el peronista Mauricio Guzmán y que terminó llamándose Protectora / PI. El senador Marcelo Romano anda reclamando que lo mandaron a calle Gutiérrez, un anexo junto al ECA y al pastor Héctor Hugo Bonarrico lo dejaron en el Palacio Legislativo. No tardará en denunciar a Cornejo por ello, como su el despacho de un legislador fuese una cuestión de Estado. Y así, empieza a pasar con varios.

Encuestas para todos los gustos. Hay muchas encuestas, pero todas dicen más o menos lo mismo. Algunas son para que los que las contratan sepan en dónde están parados en el escenario preelectoral. Otras son para operar a la prensa y que se crea determinadas supuestas variables en las que piensa la sociedad. Entre estas últimas hay una que lanzaron a circulación y que tiene algunos números que dan "cero por ciento", lo cual ya la hace sospechosa: genera títulos fácil para periodistas fáciles. O da resultados exactamente inversos a otros conocidos, tratando de que crean que "todas son poco creíbles". Algunos juegan a eso, aunque no pueda creerse. Está pasando ahora mismo.

Conjugar el verbo provincializarse. Está bien: los intendentes tienen más chances de ser candidatos a gobernador dentro del oficialismo. Pero tienen que hacerse conocer en toda la provincia, ya que a ninguno le sirve ser Gardel solo en su comuna. El que está trabajando en eso desde hace rato es el lujanino De Marchi. Los radicales disminuyen su éxito: "Es que ya fue candidato a gobernador, diputado nacional, como presidente del PRO lo reciben cada dos por tres en la Casa Rosada...", mascuyan. Pero también es cierto que aprovechoó como pocos la cadena de asunciones de concejales para llegar a más municipios, abrazar a los suyos y tentar a los no tan propios. Esto que vamos a ver abajo pasó en San Martín, en donde el PRO festejó haber colocado al "primer concejal del partido en el Segundo Distrito". Allí se cruzó en un abrazo con Marcos Niven, el aliado rebelde de Cambia Mendoza:

El discurso del 1 de mayo. En su mensaje anual a la Legislatura todos volveremos a necesitar las fotos que la vicegobernadora contrate, porque de nuevo a los fotógrafos los mandó al fondo del recinto para sacare a ella de frente y a todos los demás, de espaldas. De todos modos el que hablará allí es el gobernador Cornejo, en un mensaje en el que tendrá que agregarle una dosis de picante, como le gusta, o de macrismo, como no le gusta, pero necesita para llegar a la gente que no escucha discursos ni se entera de sus repercusiones. Probablemente vuelva a traer al presente a los zombies de la política que no son siquiera fantasmas, porque la justicia aun no los ha "matado" políticamente. La sensación de que "todo se negocia" late y Cornejo necesita dar señales de que l que dijo que iba a cambiar, cambió; lo que denunciaban como fraude y corrupción, se investigó y castigó. Dentro o fuera del libreto, el tema rondará el aire de la Legislatura.