La entrevista, el inicio del día después del cristinismo

Cristina Fernández dejó el gobierno sin la catarsis necesaria tras 12 años de poder. La entrevista cumplió ese rol. ¿Se viene el fin del cristinismo?
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Pablo Icardi

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La entrevista, el inicio del día después del cristinismo

Algunas pausas desconocidas, muchos sorbos de agua y un sollozo oportuno para desviar una de las preguntas más incómodas: la pornográfica escena de los bolsos de dinero de José López. La entrevista a Cristina Fernández de Kirchner tuvo una sensación de desahogo. Esta vez las preguntas no las hizo ella sino un periodista y por eso debió responder sobre muchas de las cuentas pendientes que quedaron tras dejar el poder. Inflación, corrupción, institucionalidad, la muerte de Nisman, el pacto con Irán, Venezuela y varios etcéteras más.

Cuando Cristina dejó el gobierno no dejó espacio para la "coda" de su historia en el poder; la catarsis necesaria tras 12 años de los mismos actores en Casa Rosada. El acto frustrado del traspaso de mando fue el símbolo de esa falta de reflexión sobre lo que dejó. La entrevista pudo haber cumplido ese rol, aunque dos años tarde.

Es una de las dirigentes que mejor manejo de la oratoria tiene, pero Cristina se mostró vulnerable en varios momentos de la entrevista. Dudó con el tema Venezuela y le costó reconocer la crisis. Y para hacerlo dio una opinión preocupante para una persona que hace tan poco dejó el poder y que tiene aún fuerte inserción en los tres poderes del Estado. Cristina dijo que en Argentina no hay estado de derecho y puso al país casi en el mismo estadio que el gobernador por Maduro. Raro para alguien que va a ser senadora y para quien ostenta ser líder de la oposición; que tiene llegada y arraigo en el Poder Judicial, bloques legislativos que también le responden y varios etcéteras más.

Las dudas de la ex presidenta se notaron en algunas respuestas que podrían ser anecdóticas, pero desnudan que muchos de sus argumentos son vulnerables. Al hablar de pobreza Cristina dijo no acordarse de la comparación que hizo su jefe de gabinete Aníbal Fernández, quien aseguró que Argentina tenía menos pobres que Alemania. Obviamente sí se acuerda y no encontró salida dialéctica para justificarlo y quedó en offside.

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Para analizar el hecho político, hay que poner en contexto la entrevista. Fue el lanzamiento de la campaña y luego de que el PJ le diera la espalda. Ese es quizá el hecho político más significativo: tras la carta de pedido de unión de la candidata de Unidad Ciudadana, los principales referentes le bajaron el pulgar. Ese gesto responde al ADN del peronismo y no tiene que ver con la ideología o los ideales: Cristina ya no huele a poder y el radar que mueve las ambiciones del PJ busca un nuevo objetivo.

El destino político de Cristina y su espacio político se precipitan y hubo tres hitos en ese camino descendente. El resultado electoral (que no fue el esperado y fue adverso para el kirchnerismo), la reacción del PJ, dándole la espalda, y la palabra de la propia Cristina, respondiendo las preguntas que siempre esquivó. Esos tres hitos pueden marcar una bisagra de lo que es el día después de Cristina. Esa hipótesis se confirmará probablemente tras las elecciones del 23 de octubre. Empezará, entonces, a consolidarse la era del poskirchnerismo o, mejor dicho, el pos cristinismo.