Política El candidato para 2019

La carrera por la sucesión ya empezó

Cornejo tratará de aplazarla todo lo que pueda y será quien decida, pero la construcción de la candidatura a gobernador del oficialismo ya comenzó. Hay dos que pueden ser, Suarez y García Zalazar, pero hay dos que quieren serlo y ya trabajan fuerte: Kerchner y De Marchi. Cobos, no pasará.
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Marcelo Arce

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La carrera por la sucesión ya empezó(Twitter Martín Kerchner)

La carrera por la sucesión ya empezó | Twitter Martín Kerchner

La carrera por la sucesión ya empezó(Twitter de Laura Montero)

La carrera por la sucesión ya empezó | Twitter de Laura Montero

La carrera por la sucesión ya empezó(Twitter de Laura Montero)

La carrera por la sucesión ya empezó | Twitter de Laura Montero

Todos los que están en la carrera se desentienden en público del tema. Es más: lo negarán "incluso ante los Tribunales", como habitualmente bromea uno de ellos. Pero la construcción política para hallar al sucesor de Alfredo Cornejo ya está en marcha.

Está claro que el gobernador tratará de estirar lo máximo posible el momento en que tenga que elegir a su delfín y si, por él fuera, aplazaría todo hasta mediados del año que viene. Es casi un hecho que durante el segundo semestre comenzarán las mediciones para ver cuál de ellos está más vinculado a la imagen del gobernador, su nivel de conocimiento, etc.

Pero más allá de estos tiempos, el juego ya empezó y tiene un reglamento claro para todos. Cornejo no solo será el gran elector del candidato, sino que además esa selección se hará de un modo "profesional". Quien cumpla los requisitos pautados por el gobernador y quien está mejor en las encuestas al momento de decidir, como puntos centrales, será quien tenga más chances de subir finalmente al podio.

Por ahora son cuatro los que están en la línea de largada, aunque más adelante se verá si se suman un par más. Pero hay una diferencia importante: dos de ellos pueden ser candidatos, pero hay otros dos que ya demostraron que quieren serlo.

Los dos intendentes radicales, el capitalino Rodolfo Suárez y Tadeo García Zalazar, de Godoy Cruz, aparecen como muy confortables en sus comunas y sus movimientos son invisibles por el momento.

Pero el ministro de Producción, Martín Kerchner y el intendente de Luján, Omar De Marchi, ya están ganando tiempo.

Kerchner es uno de los que mas lo conoce a Cornejo y sabe cómo jugar el juego. Su candidatura tiene ventajas y desventajas que están dentro mismo de su función: su cargo de ministro le permite lucirse en la inauguración de obras públicas. Aunque también lo perjudica al verse obligado a enfrentar la crisis del sector productivo.

Como sabe con quién trata, no apostará a ser el elegido. Sino que, cuando llegue el momento, aspira a convertirse en el más elegible por parte del gobernador.

De Marchi fue uno de los pocos que habló con Cornejo de su candidatura. Y sabe una cosa: que si pretende llegar por presión de Macri, su camino estará bloqueado.

Seguramente no andará por ahí, más allá que esta semana estuvo a solas 45 minutos con el presidente en Buenos Aires y después extendió la rosca un poco más con Marcos Peña y con Rogelio Frigerio.

Tampoco apunta a romper su alianza dentro de Cambia Mendoza para llegar, independientemente de que está tratando de sumar algunos peronistas a su empresa.

La construcción de su candidatura seguirá otros carriles. Buscará primero afianzarse en su gestión municipal, sabe que si no logra venderse como uno de los mejores intendentes del Gran Mendoza se le hará difícil y después seguirá a rajatabla las premisas de Jaime Durán Barba. Contactos con los vecinos, más que otra cosa.

La presidencia del PRO en Mendoza, le dará muy posiblemente la excusa perfecta al intendente de Luján para salir a recorrer toda la provincia en los próximos meses.

La regla número uno del juego planteado por el gobernador es que apuntará a reelegir la gestión y con un esquema similar al que se aplicó el año pasado en las legislativas cuando Claudia Najul "se dejó llevar" de la mano de Cornejo.

En Mendoza la gente vota más a la persona antes que a los proyectos y ese es un problema para el oficialismo que hoy, aunque falta mucho todavía, no tiene una figura descollante para presentar.

Para el gobernador todos están en competencia, menos uno. En la intimidad, habla de que hasta el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, podría competir.

Y habrá que ver qué decide el ex director del Banco Nación, Enrique Vaquié, quien hasta el año pasado tenía la candidatura entre ceja y ceja. Vaquié se fue del Nación, pero desde el punto de vista político escaló un par de posiciones en Buenos Aires.

Trabaja en la Casa Rosada, en la Jefatura de Gabinete de Marcos Peña, en un cargo creado y que es la Secretaría para el Desarrollo Federal. Y aunque el puesto suene menor, las vinculaciones que tiene no lo son. Vaquié comparte el segundo piso de la Rosada con Mario Quintana (su padrino político) y con Gustavo Lopetegui,a quien Macri definió en algún momento como "mis ojos y mi inteligencia" en el Gobierno.

Si bien el juego está abierto, el límite será Julio Cobos. Y, como ya se dijo, no por cuestiones vinculadas al pasado, sino más bien por un temor al futuro.

Cornejo, para hurgar en su rechazo principal, no estará dispuesto a dejar pasar una candidatura del actual legislador nacional, aterrorizado de que, ya como gobernador, Cleto demuela algunas políticas clave de la actual administración. Una de ellas, la de seguridad y la otra, la austeridad.

Como ocurrió en 2017, la pertenencia y la relación con el gobierno de Mauricio Macri no será un factor decisivo. Cornejo no se pegó demasiado a la imagen del presidente en la campaña anterior y si las elecciones fueran este año seguiría seguramente el mismo camino.

Una encuesta nacional realizada por Synopsis entre el 16 y 18 de febrero pasado marcó una caída por tercer mes consecutiva de la imagen positiva del gobierno de Macri, aunque ese desplome este mes se desaceleró.

El diferencial de imagen sigue en terreno negativo y se estira a 4 puntos, según la consultora.

El problema de la inflación sigue liderando el ránking de preocupaciones y, si se suma el desempleo, son los dos principales temas de preocupación para el 50% de los argentinos.

Para la misma encuesta las expectativas sobre el futuro siguen en terreno negativo y este mes se marcó un piso para todo el ciclo: el 50% cree que el país está peor que el año pasado, mientras que el 52% cree que su situación personal empeoró con respecto a 2017. Menos del 30% cree que estará mejor en 2019.

La medición también abarcó a Mendoza y ante este panorama, si las variables macroeconómicas no mejoran, será muy difícil que Cornejo cambie su plan electoral de concentrar sus cañones en Mendoza.